Su nombre quedará para siempre ligado a La Vuelta, pero también a ese Giro que ganó con suspense o al Tour de 2020 que perdió en una crono loca ante Tadej Pogacar. Enamorado de una Mallorca que conoce desde hace años, Primoz Roglic (Zagorje ob Savi, Eslovenia, 1989) cambió los saltos de esquí por la bicicleta, y no le ha ido mal. Cuatro triunfos en la ronda española le abren las puertas de la leyenda, buscando en 2026 la quinta para ser el más grande de la última ‘grande’ del calendario. Con esta meta encara su tercera temporada en un Red Bull-Bora-Hansgrohe que deposita en el campeón olímpico de contrarreloj en Tokio sus esperanzas, toda vez que Evenepoel y Lipowitz miran al Tour y Pellizzari al Giro. Un invierno más, Mallorca es su base de entrenamiento.
¿Le motiva poder ganar su quinta Vuelta y ser el más grande de la historia en esa carrera?
-¿Dónde hay que firmar que gano mi quinta Vuelta? (risas). Estoy listo. Es una carrera que conozco, en la que me encuentro bien y poder conseguir algo que nadie ha logrado es suficiente motivación, creo. Yo quiero ganar para el equipo y lo hago cada vez que salgo a competir, cada día me levanto con esa ilusión. Este año me toca el objetivo de La Vuelta y ojalá pueda ganarla. Sería algo bonito.
¿Qué es lo que hace diferente a la ronda española?
-Es impredecible, pero por encima de todo, siempre es dura. Eso me gusta, porque han elegido hacer siempre unos recorridos que se adaptan a mí, aunque habrá que llegar al 100% y ver qué rivales están en la salida. Nunca sabes quién puede sorprenderte y, como en todas las carreras de tres semanas, un mal día o un error te puede penalizar. En La Vuelta, no hay calma.
¿Cree que puede ser su última temporada, ya con 36 años?
-Podría, ¿por qué no? Los años pasan y cada vez es más difícil ganar. Pero no lo pienso por ahora, la verdad. Ojalá que no, quiero seguir corriendo. Me siento competitivo, pero ya veremos dentro de unos meses.
Primoz Roglic, llegando a la zona de entrevistas. Foto: Joan Lladó
Su relación con Mallorca viene de lejos, ¿es así?
-Estuve aquí hace años, en la zona del Arenal, entre 2016 y 2017 recuerdo. Era invierno, es un lugar tranquilo, perfecto para entrenar y descansar. Ahora mira, llevo tres inviernos seguidos viniendo por aquí y recuerdo algunas cosas, pero lo que me gusta es el clima y que tienes todo tipo de carreteras: montaña, llano, junto al mar… Estoy enamorado de Mallorca.
Con la llegada de Remco (Evenepoel), ¿siente menos presión dentro de un equipo tan potente en comparación a su llegada?
-Tal vez sí. Pero me gusta tener y sentir la presión. Vengo de muchos años de exigencia máxima y estoy acostumbrado a ella. Para mí, esta temporada es un desafío más. Me encuentro bien, cómodo, con ganas y seguro que se me va a hacer más fácil competir, focalizando mi preparación en un objetivo en concreto. Las ganas de pelear están y soy feliz corriendo.
Roglic, atendiendo a las preguntas de los medios. Foto: Joan Lladó
¿Qué ha supuesto un año complicado como 2025 en su carrera y su vida?
-Noté un cambio dentro de mí. Visto con el tiempo, me he sentido más cómodo, más tranquilo conmigo mismo, dejando atrás la obsesión por ganar y ganar. Me siento más maduro.
¿Cree posible ganarle el Tour a su compatriota Tadej Pogacar?
-Sin duda es un desafío para Remco (Evenepoel) y Florian (Lipowitz). Les aconsejo que dosifiquen fuerzas y energías y sepan correr, porque tendrán un buen equipo junto a ellos. Habrá buenos y malos momentos, pero lo importante es ir en una dirección y la calidad de los rivales, como Tadej, te hacen que tengas que dar lo mejor de tí cada día y estar siempre atento. Nunca sabes dónde ni cuándo puede decidirse la carrera.
¿Es su asignatura pendiente?
-Me encantaría poder volver. Si tuviera que elegir una carrera, sería el Tour, pero la realidad y el presente hacen que el equipo piense en mí para La Vuelta. Han depositado toda su confianza en mí y voy a trabajar para devolvérsela con resultados.
¿Cómo han sido estas primeras semanas junto a Remco Evenepoel?
-Bien, la verdad. Es muy diferente a lo que me imaginaba. Es buen chico. Como ciclista, su historial hablar por sí solo.
Primoz Roglic, atendiendo a la prensa internacional. Foto: Joan Lladó
Tras unos meses alejado por lesión, ¿cree que todavía podemos ver al mejor Enric Mas?
-Es un gran corredor, un buen rival que siempre te lleva al límite y te exige mucho en carrera. Le echamos de menos a final de temporada y ojalá le veamos en La Vuelta, porque siempre da batalla allí. Creo que puede tener su oportunidad todavía y ganar algo grande. Lleva años peleándolo.
¿De qué manera ha crecido el Red Bull Bora Hansgrohe en estas temporadas?
-Llegué hace dos años y he visto que se han dado pasos. Se ha ido construyendo una gran plantilla, con nombres importantes y corredores con calidad. Necesita tiempo para crecer, aprender, y los resultados llegarán. Pero el camino no es fácil y hay que tener en cuenta el potencial de otros equipos que también han invertido mucho.