En apenas dos décadas ha pasado de ser una enfermedad poco frecuente a convertirse en la principal causa de atragantamientos y dificultad para tragar en niños y jóvenes. Hablamos de la esofagitis eosinofílica, una inflamación crónica del esófago mediada por mecanismos inmunológicos que se estima que ya afecta a una de cada mil personas en nuestro país.
Ahora hay buenas noticias para estos pacientes, ya que el Grupo de Investigación de Nutrición Pediátrica del Instituto de Investigación Sanitaria Incliva, del Hospital Clínico Universitario de Valencia, ha realizado un estudio de evaluación de todas las posibles secuencias de tratamientos para la esofagitis eosinofílica en niños y adolescentes, con el fin de proponer en cada caso los más eficientes teniendo en cuenta su coste económico y su eficacia clínica.
El interés de llevar a cabo este trabajo surgió ante la existencia de varios posibles tratamientos de primera línea, tanto farmacológicos como dietéticos. A esto se le ha sumado la reciente ampliación del uso de dupilumab para niños pequeños con esofagitis eosinofílica (por parte de la Agencia Europea de Medicamentos) y el hecho de que algunos pacientes no responden a algunas de las modalidades terapéuticas, cuya aplicación se lleva a cabo fundamentalmente en monoterapia, a la luz de la evidencia disponible actualmente.
Los autores del trabajo, publicado recientemente en la revista científica «Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition», son miembros del citado grupo de investigación, coordinado por la doctora Cecilia Martínez Costa, catedrática de Pediatría de la Universidad de Valencia y del Servicio de Pediatría del Hospital Clínico, bajo la dirección también de la doctora Martínez Costa.
De izquierda a derecha: Elena Crehuá Gaudiza, Cecilia Martínez Costa y José Vicente Arcos MachancosesCedidaDesconocida, pero al alza
La esofagitis eosinofílica conduce a una inflamación crónica del esófago, a veces progresiva, y produce síntomas debidos a problemas para hacer pasar los alimentos desde la boca hasta el estómago. En concreto, esta enfermedad tiene dos picos máximos de incidencia: por un lado, en la edad escolar y la adolescencia y, por otro, en el adulto joven, sobre todo en hombres, aunque se puede producir a cualquier edad.
En este contexto, un reciente metaanálisis ha estimado su incidencia global en 5,3 casos nuevos por cada 100.000 habitantes al año, aunque en la península ibérica es particularmente elevada, llegando a los 10 casos nuevos por cada 100.000 habitantes anuales en menores de 15 años.
Numerosos estudios estiman, además, un impacto nada despreciable en la calidad de vida de los pacientes con esofagitis eosinofílica, tanto en adultos, como en niños y sus cuidadores. Esto es debido no solo a la actividad de la enfermedad y los síntomas que produce, sino también por problemas derivados de los tratamientos, especialmente de las dietas de eliminación, que tienden a producir un agotamiento en el paciente y que pueden ser difíciles de sostener a largo plazo, aunque resulten efectivas.
Manejo actual
Las guías de manejo actuales de esta patología proponen tres posibles tratamientos, todos ellos considerados de primera línea: los inhibidores de la bomba de protones, las dietas empíricas de eliminación de alimentos y los corticoides tópicos, estos últimos en formulaciones viscosas para favorecer el efecto tópico del fármaco sobre la mucosa esofágica.
El dupilumab ha sido recientemente aprobado (2025) para su uso en niños mayores de un año con esofagitis eosinofílica y ya forma parte del arsenal de tratamientos disponibles, aunque se recomienda su empleo para los casos de refractariedad y para cuando existe algún otro motivo para usarlo, como, por ejemplo, la dermatitis atópica grave o el asma alérgico grave, que también son indicaciones de este fármaco biológico y forman parte de las comorbilidades frecuentes de la enfermedad.
En un número importante de casos de pacientes con esofagitis eosinofílica pediátrica, no existe una indicación médica para iniciar su tratamiento por ninguna de estas opciones en concreto, ni suele existir una preferencia clara del paciente por ninguna de ellas. Además, una proporción de pacientes pueden no responder al tratamiento inicial y se les debe de tratar con alguna otra alternativa.
En este marco, el estudio llevado a cabo por la Sección de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica, ha tenido como objetivo analizar, para los casos de sucesivos fallos de los intentos de inducción, cuál sería el orden de tratamientos más eficiente teniendo en cuenta su coste económico y su eficacia clínica. Se trata de un estudio de evaluación económica que se ha basado en una modelización por ordenador para cuyas asunciones se ha llevado a cabo una revisión sistemática en profundidad de la mejor evidencia disponible en directorios médicos, empleando paralelamente una búsqueda asistida por IA.