Eva Soriano confiesa que, para ella, el año 2025 ha sido «revelador». Y mucho ha tenido que ver en ello el concurso ‘El desafío’, que este viernes 9 de enero estrena su sexta edición con la cómica catalana entre sus participantes.

–Cuando le propusieron participar en ‘El desafío’, ¿le costó decir que sí? ¿Se lo tuvo que pensar mucho?

Cuando me lo propusieron tengo que decir que me enredó (y me engañó) Roberto Leal [el presentador]. Me dijo: «Ven a ‘El desafío’, que te lo vas a pasar increíble». Y yo pensé: «Venga, voy a ver qué hago». Pero me lo pensé bastante porque igual se me veía una parte demasiado competitiva. Yo cuando juego me ciego y pensé que quizá eso me podía ir en contra. Pero cuando tomé la decisión dije: «Para adelante». Y la verdad es que me ha ido bien.

–Jorge Salvador, el productor del programa, dice que se enfada con gracia.

Yo cuando pierdo me enfado de verdad. Lo que pasa es que a Jorge le hago especialmente gracia cuando me enfado, porque verme salir de mi zona de confort le resulta divertido.

–Esa faceta competitiva la ha tenido siempre. ¿A veces cree que juega en su contra?

Absolutamente. Me ayuda mucho porque me hace querer ser mejor, ser ambiciosa y luchar por conseguir las cosas. Todo me parece un reto. Pero también hay veces que digo: “Chica, tranquila, que te estás llevando un berrinche que flipas porque no has ganado”. Y no solo en televisión: en juegos de mesa soy de la peor calaña. No quieres jugar conmigo al Trivial o al Monopoly. Lo hago de forma inconsciente, no lo puedo evitar.

–¿Hace trampas para ganar?

Cero trampas. Me gusta ganar de forma legítima. No me gusta ganar haciendo trampas porque pienso: “¿Y si lo hubieras hecho de verdad, habrías ganado?”.

–Por culpa de ‘El desafío’ tuvo una lesión que le puso difícil caminar durante dos meses. ¿Cómo fue?

Me rasgué el isquio unos ocho centímetros, como si fuera un torero. Básicamente me rajé toda la parte posterior de la pierna, la zona que te mantiene en posición todo el rato, incluso cuando crees que estás quieto. Me la rompí y estuve dos meses coja. En una prueba pensé que, para ganar más puntos, podía hacer un ‘espagat’, abrirme de piernas completamente. No había calentado lo suficiente ni lo había probado antes, pero me engorilé y me lesioné. Lo único bueno es que fue en el penúltimo programa.

–¿Cómo llevó la preparación física? ¿Ya era de entrenar antes del programa?

Yo soy una ‘gym rat’ de manual. Hago deporte cinco días a la semana. Lo que pasó es que a mi rutina habitual se le sumaron los entrenamientos de ‘El desafío’, y había días que hacía 10 horas de ejercicio o más. Cuando terminé el programa estaba en la mejor forma física de mi vida: superfibrada, hiperfuerte… pero muy lesionada. Pasé el verano con el mejor cuerpo de mi vida, pero parcialmente coja.

–¿Ha habido alguna prueba en la que ha pensado: “Hasta aquí he llegado”?

Me pasó con la apnea. Ahí tuve un ‘breakdown’ bastante fuerte. Enfrentarme sola a un tanque lleno de agua, con mis pensamientos, fue una de las cosas que más me atormentaron de toda la temporada. Otras pruebas pueden ser más exigentes físicamente, pero a mí la apnea me destrozó.

–¿El programa va a permitir ver más a la Eva persona que a la Eva cómica?

Sin duda. Es el programa en el que menos se me va a ver como profesional y más como persona, con lo cual estoy acojonadísima, porque aquí no hay trampa ni cartón: lo que vais a ver soy yo en estado puro. Da cierto vértigo porque igual no caigo bien, pero no puedo disfrazar nada. Cuando te pones al límite, como ocurre en este programa, pasan estas cosas.

—¿Qué ha descubierto de sí misma durante esta experiencia?

Que soy mucho más emocional de lo que creía. Siempre intento mostrarme fuerte, segura, y lo soy, pero tenía muy aparcada esa parte vulnerable, precisamente para currar, para tirar para adelante y decir: yo puedo con todo. Aquí he aprendido que se puede ser fuerte abrazando lo emocional, y que mostrarte vulnerable, permitir que te consuelen o te apoyen, también es fortaleza. Llorar delante de una cámara me ha hecho más fuerte, no más débil.

–¿Cree que el haber triunfado en la comedia siendo mujer le ha hecho tener que mostrarse así de segura?

Creo que, en general, al trabajar en el mundo del entretenimiento estás expuesto al fracaso y al éxito todo el tiempo. Tienes que gestionar bien tanto cuando estás en un momento bueno como cuando estás en uno malo, tienes que reinventarte y, cuando crees que lo tienes todo hecho, volver a empezar… Eso te obliga a ser muy fuerte mentalmente porque sino dices: No me sale a cuenta esta movida porque me duele demasiado. Al final te echas todo a la espalda, te dices que puedes con todo, pero cuando te paras a pensar en todo lo que repercute en ti es jodido. Aquí me ha pasado un poco eso, que he entrado en una dinámica de no parar pero he descubierto que decir «no puedo» es increíblemente revelador y necesario. Hay que cuidarse en todos los aspectos.

–¿Cómo se cuida ahora para sobrellevar esa presión?

Priorizando cosas que antes no priorizaba: tener tiempo para mí para entrenar, para desconectar, y pasar tiempo de calidad con la gente a la que quiero. Y no ser tan individualista en esta profesión que a veces te hace pensar que eres el ombligo del mundo, aprender que es una profesión como otra cualquiera y que tengo que tener mi espacio y mi ocio compartiéndolo con los que quiero. Este año ha sido revelador porque he aprendido que la gente que está conmigo es incluso más importante que lo que yo pueda conseguir como profesional.

Los concursantes de la sexta edición de 'El desafío'

Los concursantes de la sexta edición de ‘El desafío’ / Atresmedia

–¿Algún compañero de ‘El desafío’ le ha sorprendido especialmente?

María José Campanario. Tiene fibromialgia y se ha enfrentado a las pruebas como la que más. Si podía dificultárselas, se las dificultaba. Creo que va a sorprender muchísimo al público.

–Con lo competitiva que es, ¿ha habido mucha rivalidad con sus compañeros?

No. Aquí compites más contigo misma y con el jurado que con el resto. Las pruebas no son iguales para todos cada semana, así que al final intentas superarte a ti misma más que picarte con los demás.

–Hace un tiempo debutó en TV3 con ‘Atrapats’. ¿Le gustaría repetir proyectos en catalán? Ahora además que está La 2Cat y usted ha hecho unos cuantos proyectos últimamente en TVE.

Ojalá. ‘Atrapats’ fue una experiencia increíble. Yo al final soy una mercenaria y voy donde me llamen, pero a mí hablar catalán me fascina. Hace poco me reconcilié con el catalán. Tenía cierta reticencia a la lengua porque yo soy castellanohablante y en el colegio se reían de mí por hablar catalán e, inconscientemente, le cogí cierta manía. Pero es una lengua increíble, y el hecho de renunciar a una lengua solo porque cierta gente se haya reído de mí en un momento concreto es absurdo. Así que yo encantada de volver otra vez a TV3, a La 2Cat o donde sea, porque el catalán forma parte de mí.

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