Open AI acaba de presentar ChatGPT Salud. Se trata de una plataforma que integra inteligencia artificial y datos personales de salud para ofrecer respuestas personalizadas y confidenciales a preguntas relacionadas con el bienestar y la medicina. Este lanzamiento busca responder a la notable demanda de información en salud: calculan en la compañía que más de 230 millones de personas en todo el mundo realizan consultas semanales sobre salud y bienestar en la plataforma.

De hecho, datos recientes de enero de 2026 revelan que más del 5% de todos los mensajes enviados a ChatGPT a nivel global están relacionados con temas sanitarios, lo que equivale a unos 40 millones de personas buscando orientación médica diaria, un volumen de consultas que no deja de crecer semana tras semana. El objetivo central de esta herramienta es «transformar al paciente de un sujeto pasivo a un gestor activo de su propia salud, ofreciéndole más claridad, confianza y una mejor preparación antes de enfrentarse a una cita clínica», aunque está por ver en que se traduce, ya que dependerá del uso que se le dé.

La privacidad de los datos

Uno de los mayores desafíos de integrar la inteligencia artificial en el sector sanitario es la protección de datos extremadamente sensibles. OpenAI ha respondido creando una sección de Salud que funciona como un espacio independiente y aislado dentro de la aplicación. Esto significa que las conversaciones, los archivos médicos cargados y las memorias generadas en este apartado se almacenan de forma separada del resto de los chats generales del usuario. Para reforzar la confianza, la compañía ha garantizado que los datos alojados en ChatGPT Salud no se utilizarán para entrenar sus modelos lingüísticos principales, limitando así los riesgos de filtraciones en el uso secundario de la información.

La seguridad se implementa mediante múltiples capas: la información está cifrada tanto en tránsito como en reposo, y además, el usuario mantiene el control total, pudiendo revisar o eliminar sus recuerdos médicos y revocar permisos a aplicaciones externas en cualquier momento desde la configuración. No obstante, los datos podrían ser entregados a las autoridades bajo órdenes judiciales o en situaciones de emergencia. Aunque la compañía a aclarado que, aunque la plataforma es segura, el cumplimiento de la normativa HIPAA (privacidad sanitaria en EE. UU.) no es aplicable al contexto de consumo individual, sino solo a entornos profesionales. Además, cabe recordar que en marzo de 2023 la empresa sufrió una brecha de seguridad que expuso datos parciales de algunos usuarios, lo que justifica la insistencia actual en capas de cifrado específicas para la sección de salud.

Conectividad total

Según OpenAI la verdadera potencia de ChatGPT Salud reside en su capacidad para centralizar información que suele estar dispersa en portales, aplicaciones y dispositivos. La plataforma permite conectar registros médicos electrónicos (EHR) y aplicaciones de bienestar como Apple Health, MyFitnessPal o Function, para obtener respuestas contextualizadas. En Estados Unidos, OpenAI se ha asociado con b.well, una red que conecta a más de 2,2 millones de proveedores sanitarios, permitiendo un intercambio seguro de datos en tiempo real.

Esta integración permite al chatbot realizar tareas complejas y personalizadas, como interpretar resultados de análisis de sangre y sugerir preguntas para el médico, identificar patrones de salud a lo largo del tiempo, no solo durante la enfermedad, ofrecer consejos de nutrición, macros y recetas personalizadas y ayudar a comprender las ventajas y desventajas de diferentes seguros médicos basándose en los hábitos de asistencia del usuario. También se han incluido herramientas para actividades específicas, como encontrar rutas de senderismo o sugerir entrenamientos.

En concreto, se estima que los usuarios envían entre 1,6 y 1,9 millones de mensajes semanales específicamente para comparar planes de seguros, entender precios y lidiar con denegaciones de cobertura. En el ámbito clínico, los hábitos están cambiando: el 55% de los adultos que usan IA la emplean para un chequeo preliminar de síntomas, mientras que el 48% la usa para comprender términos complejos o instrucciones de sus médicos que no quedaron claras durante la consulta.

Precisión contra el «burnout»

Para los profesionales de la salud, esta tecnología se presenta como un aliado crucial frente al agotamiento crónico o burnout. En 2024, el 66% de los médicos estadounidenses ya utilizaban algún tipo de IA en su práctica, un aumento significativo respecto al 38% del año anterior. Los bibliotecarios médicos lideran el uso semanal con un 53%, seguidos por las enfermeras (46%) y los farmacéuticos (41%). El 72% de los facultativos considera que la IA mejora su capacidad diagnóstica, y tres de cada cuatro afirman que aumenta su eficiencia operativa al automatizar tareas administrativas como la codificación médica y la facturación.

Además, plataformas como OpenEvidence permiten a los médicos, especialmente en zonas rurales, acceder a respuestas científicas precisas con citas bibliográficas actualizadas para tratar casos graves. La educación médica también está viviendo una transformación; en la Universidad de Stanford, el proyecto Clinical Mind AI utiliza esta tecnología para crear simulaciones de pacientes realistas, permitiendo que los estudiantes practiquen el razonamiento clínico en entornos de telemedicina simulados sin riesgo para personas reales.

Cerrando brechas en los «desiertos hospitalarios»

ChatGPT Salud también está destinado a mejorar el acceso a la sanidad en zonas donde es limitado. Por ejemplo, en los denominados «desiertos hospitalarios» de Estados Unidos, áreas donde el hospital más cercano está a más de 30 minutos, se cuantifican casi 600.000 mensajes semanales relacionados con la salud. Es revelador que el 70% de estas conversaciones ocurran fuera del horario comercial, cuando los centros están cerradas, convirtiendo a la IA en el primer punto de contacto accesible.

Los datos de EE.UU. revelan que estados con baja densidad poblacional como Wyoming lideran el uso de ChatGPT en desiertos médicos, seguidos de cerca por Oregón, Montana y Dakota del Sur. Es un servicio las 24 horas real: 7 de cada 10 conversaciones ocurren fuera del horario comercial, cuando las clínicas tradicionales están cerradas.

Un desarrollo liderado por la ciencia médica

Esta herramienta ha sido desarrollada en colaboración directa con más de 260 médicos de 60 países y diversas especialidades. Durante dos años, estos expertos evaluaron más de 600.000 interacciones para definir criterios clínicos rigurosos sobre cómo la IA debe comunicar información sin generar alarmas innecesarias. De este trabajo nació el marco HealthBench, un sistema de evaluación que prioriza la seguridad, la claridad y la derivación adecuada a profesionales sanitarios en lugar de basarse en simples pruebas teóricas.

Riesgos, límites y el futuro comercial

A pesar de los avances, la compañía enfatiza que ChatGPT Salud no está diseñado para realizar diagnósticos ni emitir tratamientos, sino que está diseñada para ofrecer claridad y preparación antes de una consulta. Se han desplegado sistemas de salvaguarda para evitar respuestas alarmistas y redirigir automáticamente a recursos presenciales cuando se detectan situaciones de peligro, especialmente en el ámbito de la salud mental. Sin embargo, existen controversias, como la posibilidad de que la IA exacerbe cuadros de ansiedad o hipocondría en algunos usuarios.

Además, se ha planteado un debate ético sobre el futuro de estos datos. Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, ha sugerido que la empresa valora utilizar datos de los usuarios para desarrollar productos publicitarios segmentados en el futuro, lo que requerirá una vigilancia estrecha sobre las políticas de privacidad. Por ahora, el acceso a la plataforma se encuentra en una fase de prueba escalonada, disponible inicialmente en Estados Unidos y otros países fuera del Espacio Económico Europeo, como Suiza y Reino Unido, aunque se prevé su expansión global en las próximas semanas.

Los expertos señalan que el éxito de ChatGPT Salud obligará a una actualización de las políticas sanitarias. Se proponen tres pilares: conectar datos médicos globales, incluyendo genómica e imágenes, bajo privacidad estricta, escalar laboratorios robóticos para que los descubrimientos de la IA se conviertan en terapias, y urgir a la FDA (en el caso estadounidense) a crear un marco regulador específico para dispositivos médicos de IA que no encajan en las evaluaciones tradicionales.

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