En Sevilla ocurren historias singulares, pero pocas tan desconcertantes como descubrir una escultura de piedra que parece seguirte con la mirada. La escena se da en Triana, frente al monumento dedicado a Gustavo Adolfo Bécquer, una obra que sorprende y atrapa a cualquiera que se detenga a contemplarla unos segundos.

Un homenaje escultórico fuera de lo común

La pieza, situada en la calle López de Gómara, es obra del artista Enrique Ramos, catedrático de dibujo y autor con presencia en numerosos museos sevillanos. Ramos concibió este homenaje al poeta desde su interés por el arte cinético, una corriente que juega con la percepción visual y el movimiento del espectador.

La escultura rompe con la idea tradicional de masa y volumen: al rodearla, el rostro parece girar y mantener siempre el contacto visual con quien la contempla. Da igual desde dónde se mire o cuántas vueltas se le dé, la sensación es la misma: la figura observa, acompaña y se mueve contigo.

El resultado es una obra casi mágica, capaz de despertar la curiosidad de vecinos y visitantes y de convertir un paseo cotidiano en una experiencia artística inesperada. Una razón más para perderse por Triana y descubrir uno de esos secretos que hacen de Sevilla una ciudad inagotable.