El año del automóvil en España ha tenido claramente dos caras. La parte positiva fue el notable aumento de las ventas de coches nuevos, acercando al país a sus cifras de matriculaciones prepandemia (siendo el alumno aventajado de los grandes de Europa en esta materia); pero por otro ha cerrado un segundo ejercicio consecutivo de caída de la producción. Según los datos recopilados por este periódico de las propias empresas y fuentes del sector, las fábricas españolas ensamblaron el año pasado más de 2,27 millones de unidades, lo que supone un descenso del 4,3% respecto a 2024. A falta de las cifras oficiales que Anfac, la patronal nacional de automovilísticas, publicará dentro de unas semanas, las plantas nacionales se alejan un poco más de las 2,82 millones de unidades ensambladas en 2019, una cifra con la que ya hay una diferencia del 19,5%.

Hay tres motivos que explican el momento actual de las plantas nacionales. El primero de ellos es la atonía de los mercados europeos, estancados con un crecimiento muy leve respecto a 2024. Según los datos de entre enero y noviembre de ACEA, la patronal europea de automovilísticas, que todavía no ha facilitado el dato de diciembre, las matriculaciones en la Unión Europea apenas subieron un 1,4%. Esto incide directamente en las fábricas españolas, ya que en torno al 90% de lo producido se envía a los mercados europeos y a Turquía.

El segundo gran motivo es la adaptación de las plantas nacionales a la llegada de los prometedores modelos eléctricos que España comenzará a hacer en 2026. Estos son los cuatro modelos de en torno a 25.000 euros del grupo Volkswagen, dos de los cuales (el Volkswagen ID. Cross y el Skoda Epiq) se harán en Pamplona, una fábrica que ha reducido su actividad un 18% respecto a 2024, algo que se explica por las obras que se han acometido para adaptar las líneas de ensamblaje. Su hermana mayor, Seat Martorell, que hará los otros dos vehículos (el ID. Polo y el Cupra Raval) pasó mejor el trance de conversión de la fábrica y apenas ha reducido su producción un 2,2%, hasta las 470.347 unidades.

Otra que ha tenido que bajar su ritmo de producción es Mercedes-Benz, que tuvo que rediseñar la planta de Vitoria para acoger sus nuevas furgonetas eléctricas, como el nuevo VLE 100% eléctrico, que se hará sobre la plataforma VAN.EA, que comenzará a salir de las líneas de producción en marzo. Sin embargo, la factoría sufrió más en 2024, cuando perdió 24.600 unidades por la renovación de la Vito y la Clase V.

La tercera gran causa que afecta a la comparativa con el año pasado es el delicado momento que vive Ford Almussafes, una fábrica que en los últimos ejercicios ha perdido varios modelos hasta quedarse únicamente con el Kuga y ha sufrido cuatro Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) desde 2020. Esto explica que, en comparación con 2019, sea la planta que más cae con un desplome del 71%. La factoría seguirá al menos dos años más con unas cifras de producción muy bajas, ya que el nuevo modelo prometido por Ford no llegará hasta 2027. La automovilística del óvalo ha puesto unas expectativas muy altas en él, con una previsión de 300.000 unidades anuales, cifra parecida a lo que producía la factoría cuando hacía cinco modelos en 2019.

Por su parte, el grupo Stellantis, el mayor productor de coches en España, tuvo desempeños dispares en sus tres fábricas nacionales. Vigo, la principal planta del país, continuó viento en popa con el ensamblaje de 559.427 coches el año pasado, un 8,4% más que en 2024, y un 37,6% más que en 2019; mientras que Madrid hizo 93.885 unidades, casi en línea con 2024 y un 77% más que en 2019. La nota negativa la marca la factoría de Figueruelas (Zaragoza), donde apenas se superaron las 300.000 unidades, un 18,2% menos que el ejercicio precedente y un 35,3% inferior a prepandemia.

En cuanto a Renault, que ostenta la presidencia de Anfac con Josep Maria Recasens, la compañía cerró con un ligero descenso de su producción de apenas 5.000 unidades respecto a 2024, hasta los 343.000 coches. En Palencia, donde se ensamblan los Espace, Rafale y Austral, la actividad cayó un 17,4%; mientras que en Valladolid, que hace los Captur y Symbioz, creció un 9%. Los primeros meses de 2026 serán importantes para estas dos factorías, ya que sindicatos y empresa tendrán que negociar el nuevo convenio colectivo para los próximos años. El objetivo de los representantes de los trabajadores es asegurar la actividad futura de las plantas y conseguir el compromiso por parte de Renault de hacer eléctricos en España, algo que de momento el grupo se reserva, sobre todo, para sus factorías francesas. Dichas plantas galas, que tienen una capacidad máxima de 600.000 unidades anuales, están cerca de llenarse, sobre todo tras el acuerdo con Ford, compañía para la que Renault hará dos modelos eléctricos a partir de 2028. La idea del grupo francés es hacer un millón de eléctricos al año en 2031, por lo que España asoma como un claro candidato para ayudarle a llegar a la meta.

Por otra parte, Iveco, el único fabricante de camiones que se mantiene en el país —Nissan dejó de hacer camiones en Ávila en 2019—, redujo su producción en 2025 en Madrid y Valladolid por la caída de la demanda europea. De hecho, ambas plantas han sufrido Expedientes de Regulación Temporales de Empleo (ERTE) el pasado año, los cuales continuarán en los primeros meses de 2026. Las dos fábricas españolas pasarán este año a estar bajo el ala de la compañía india Tata, que acordó la compra de la rama de vehículos comerciales e industriales de Iveco el pasado verano por 3.800 millones. Está previsto que la operación se cierre en el segundo trimestre de 2026.

Por último, la planta que más aumentó su actividad en 2025 fue, como es lógico, la fábrica de Ebro. Allí se ensamblaron 17.308 vehículos de esta marca devuelta a la vida por el grupo chino Chery. Esta compañía hace en Barcelona, de la mano de su socio español EV Motors, los Ebro S700, S800, S400 y S900, a los que este año se sumarán modelos de marcas propias de Chery como Omoda y Jaecoo. Hasta ahora, el proceso de montaje en la planta española era muy limitado, pero con estos nuevos modelos se hará también la fase de soldadura y pintura, por lo que el proceso de producción será más completo.