No le gusta a Fede Valverde jugar en el lateral derecho y puede que no sea consciente el uruguayo de que podría desarrollarse ahí hasta ser uno de los mejores del mundo en esa posición. Condiciones para ello le sobran, y que posicionalmente le toque actuar en el costado no quiere decir que no pueda influir, y mucho, en el juego del Real Madrid. Muestra de ello es lo sucedido este jueves, cuando intervino más que activamente en las dos acciones en las que el balón acabó dentro de la portería de Jan Oblak. La primera no cuenta en ese sentido, ya que fue a balón parado y en la misma no influyó que estuviera jugando como lateral o como delantero, pero la segunda fue un balón filtrado entre líneas a Rodrygo que un lateral derecho solo puede filtrar así de bien si es algo más que un simple lateral derecho. Fede Valverde, cuando juega ahí, es algo más, y su concurso resultó más que esencial para que el Real Madrid se impusiera al Atlético.
La actuación global de Fede Valverde fue muy buena. Le ganó el mano a mano a un Alex Baena con el que nunca se irá de copas, se arremangó cuando le tocó defender y sus números reflejaron con creces que fue junto a Courtois el mejor del Real Madrid. Más allá del gol y de la asistencia, ganó 5 de los 6 duelos en los que se vio envuelto, su acierto en el pase superó el 80%.
Volviendo al tanto con el que abrió el marcador, cuesta determinar cuánto hubo de demérito de un Oblak que podría haber colocado mejor la barrera y que no encontró manera de responder a Valverde, pero en cualquier caso fue un trallazo que superó los 100 kms/h y se fue envenenando tal y como se iba a acercando a la portería. Uno de esos chuts que valen para que se señale a Fede Valverde como uno de los mejores golpeadores del planeta.
Lee también
De cara a la final del domingo, le guste o no, al uruguayo le tocará volver a jugar como lateral derecho. Y menuda prueba se le presenta, porque tras ganarle el pulso este jueves a Baena le tocará enfrentarse a un Raphinha que llega con la moral por las nubes tras cuajar una gran actuación ante el Athletic, doblete incluido. El duelo que coprotagonizarán el uruguayo y el brasileño será una de esas pequeñas batallas en las que se decidirá el campeón en una nueva guerra futbolística entre Barcelona y Real Madrid.