Segovia llora hoy la muerte, a los 92 años, de Ángel Serrano, cofundador junto a su hermano Jesús de la recordada galería de arte La … Casa del Siglo XV. Aunque llevaba jubilado veinticinco años, su fallecimiento deja un gran vacío en el panorama cultural segoviano, del que durante casi cuatro decenios fue faro de innovación y resistencia artística en una ciudad de marcado sesgo conservador que salía de la larga noche del franquismo.
Nacido en la convulsa Segovia de los años treinta, Ángel y su hermano Jesús comenzaron su andadura en el mundo del espectáculo como magos ilusionistas. Aquella pasión por asombrar y desafiar lo convencional nunca los abandonó. En 1963, en plena dictadura, se atrevieron a abrir una galería de arte contemporánea en la Calle Real, en un edificio que erróneamente había sido considerado como casa de Juan Bravo y que ellos rebautizaron como La Casa del Siglo XV. Fue un acto de audacia: en una provincia rural y tradicional, introdujeron obras de vanguardia que rompieron con lo establecido y permitieron a la galería brillar en el gris marengo cultural del último franquismo. Ángel y Jesús fueron los primeros en exponer a Pablo Picasso en Segovia, hito al que siguió una muestra de Joan Miró en 1973. Pero La Casa del Siglo XV no solo acogió a maestros consagrados (Eduardo Chillida, Esteban Vicente, Joan Brossa o Maruja Mallo) sino a cientos de jóvenes de Segovia y Castilla y León que empezaban a despuntar en el mundo de la creación artística, lo que contribuyó a promover tendencias como el informalismo, la abstracción geométrica, el arte pop y el realismo crítico.

Ángel y Jesús, con sus respectivas esposas, Carmen y Aurora, en 2007.
El Norte

Hasta su cierre en el año 2000, al hilo de la jubilación de los hermanos, La Casa del Siglo XV albergó cerca de quinientas exposiciones. Su existencia fue el «acontecimiento cultural de mayor importancia de la segunda mitad del siglo XX en Segovia», en palabras del pintor Jesús González de la Torre. La galería de los hermanos Serrano retomó el pulso cultural que Segovia perdió con la Guerra Civil, educó el gusto del público y se convirtió en un espacio de libertad y resistencia frente a la indiferencia y la mediocridad reinante, sobre todo hasta la consolidación de la democracia. El rigor estético y el respeto al artista eran su seña de identidad. También las iniciativas rompedoras, como la denominada ‘Arte por correo’, de carácter internacional, que convocó a artistas de todas las nacionalidades para que enviaran obras por correo a La Casa del Siglo XV, donde habían de ser expuestas. la respuesta fue formidable porque llegaron cientos de piezas procedentes de un sinfín de países que posibilitaron una exposición de lo más variado. En 1974 casi consiguen empaquetar todo el Acueducto de la mano del artista búlgaro Christo Vladimirov Javacheff, conocido por realizar este tipo de performance en monumentos y espacios naturales de todo el mundo. Aunque estuvieron meses trabajando en ello, la idea no llegó a materializarse. También las exposiciones que se realizaban en las plazas de San Martín y Medina del Campo, frente a la galería, en la Plaza Mayor o en algunos pueblos de la provincia respondía al espíritu vanguardista, de última hora, de La Casa del Siglo XV.
Desde su jubilación, Ángel y Jesús disfrutaron de numerosos reconocimientos. En 2004, el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente organizó una antología que rescató las mejores exposiciones de La Casa del Siglo XV. Comisariada por José María Parreño y María García Yelo, la muestra ponía el broche a tres años de investigación sobre los fondos documentales de la galería. Cientos de artistas arroparon a los Serrano el día de la inauguración. En 2014, la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce les nombró académicos honorarios por su prolongada y fructífera labor cultural.

Ángel siempre defendió la cultura como motor de progreso para Segovia: «La solución de Segovia está en la cultura, porque es una inversión», declaró en una entrevista. El fallecimiento de Jesús Serrano en 2018, a los 81 años, lo dejó como guardián de un inmenso legado de constancia, amor por la tierra nativa y fe en el arte. Precisamente, el pasado año, en una exposición que el Torreón de Lozoya dedicó a La Casa del Siglo XV, Ángel recibió una placa conmemorativa por su «extraordinaria labor en pro del arte y la cultura». Durante el acto, y visiblemente emocionado, lamentó la ausencia de su esposa, Carmen, fallecida dos años atrás, y de su hermano Jesús. «Estoy contento, pero me faltan dos personas», dijo. Aurora de la Puente, viuda de Jesús, subrayó el valor estético de una labor que permanecerá para siempre en el imaginario cultural segoviano.
Retirado de toda actividad profesional y ya mermado de salud, Ángel ha vivido sus últimos años pendiente de cuantos actos culturales haya albergado Segovia y, por supuesto, de las vicisitudes del fútbol local: socio número 7, llegó a ser directivo de la Gimnástica Segoviana bajo la presidencia de Manuel Díaz-Miguel Moraleda. En la grada de La Albuera también se le echará de menos. Igual que en la redacción de El Norte de Castilla, donde acudía con regularidad. Ángel y Jesús fueron los primeros suscriptores que la edición segoviana del diario tuvo. Descanse en paz.