Durante años, el interiorismo ha vivido instalado en una neutralidad casi aséptica. Blancos rotundos, grises suaves y espacios impecables han dominado casas, redes sociales y revistas. Pero algo empieza a cambiar. El invierno 2025/26 llega con una necesidad clara de calidez, personalidad y emoción, y así lo confirman Cristina Romero y Violeta Jurado, interioristas al frente de NOBO Estudio. En esta entrevista, analizan las tendencias que se despiden, las que llegan con fuerza y, sobre todo, cómo interpretarlas sin caer en modas pasajeras.

El fin de los interiores excesivamente neutros nobo interiores7 (1)

Foto: Foto: Fernando Gómez Mateos | Proyecto: NOBO Estudio

salón blanco con sofás curva t cuadros

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Para las interioristas de NOBO, una de las grandes despedidas de esta temporada es la obsesión por los espacios excesivamente neutros y homogéneos. «Después de años de espacios muy neutros, empieza a haber una apertura hacia interiores más personales y eclécticos, donde el color y la mezcla de estilos aparecen de forma controlada», explican.

Eso no significa caer en el exceso ni en el desorden visual. La clave, matizan, está en el equilibrio: «Introducir carácter sin perder coherencia ni serenidad». Se trata de casas que cuentan algo de quien las habita, pero que siguen siendo amables, tranquilas y habitables, especialmente durante los meses fríos.

La vuelta de los tonos con profundidad Cuarto de baño azulejos

Foto: NOBO Estudio

 

La paleta cromática se aleja tanto del blanco absoluto como de los colores estridentes. Ganan protagonismo los tonos con profundidad: ocres, verde musgo, terracota suave o azul grisáceo. Son colores que envuelven, que funcionan bien con la luz baja del invierno y que aportan una sensación de refugio. «Vuelve la textura, la imperfección controlada y los colores con matices», resumen.

Materiales con alma

En cuanto a materiales, el invierno 2025/26 apuesta claramente por lo auténtico. «Los materiales nobles se reinterpretan desde la sencillez», señalan. Maderas con veta visible, cerámicas con ligeras irregularidades o tejidos naturales que no buscan la perfección industrial, sino una belleza más honesta.

Lo artesanal también cobra un nuevo valor frente a lo industrial. Piezas hechas a mano, acabados con historia y materiales que envejecen bien se convierten en aliados para crear espacios con capas y profundidad visual.

Más atmósfera, menos cambios estructurales Salón rústico vigas techo estantes iluminados

Foto: Foto: Fernando Gómez Mateos | Proyecto: NOBO Estudio

 

Uno de los grandes errores al hablar de tendencias es pensar que implican reformas o redistribuciones. Para Cristina y Violeta, este invierno no va de tirar tabiques ni de replantear la casa, sino de ajustar la atmósfera. «Durante los meses fríos se tiende a crear espacios más envolventes y sensoriales», explican.

La iluminación se vuelve más cálida y estratégica, los textiles ganan protagonismo y aparecen rincones pensados para detenerse: un sillón bien colocado, una lámpara baja, una alfombra generosa. No se trata de cambiar la distribución, sino de adaptar la casa a una forma de vivir más pausada y consciente.

El gran error: copiar sin pensar

Las redes sociales siguen siendo una fuente constante de inspiración, pero también de errores repetidos. Desde NOBO Estudio lo tienen claro: «Reproducir estéticas de redes sin adaptarlas al espacio o al estilo de vida» es uno de los fallos más habituales.

Una tendencia, insisten, no debería imponerse. «La tendencia debe dialogar con la arquitectura y con quien habita, no imponerse». Copiar un salón viral sin tener en cuenta la luz, las proporciones o las necesidades reales de la casa suele llevar a espacios bonitos en foto, pero incómodos en el día a día.

suelos de madera

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Tres gestos fáciles para actualizar tu casa este invierno

Adaptar una vivienda a las tendencias del invierno 2025/26 no requiere grandes inversiones ni obras. Según las interioristas de NOBO, hay tres gestos sencillos que funcionan casi siempre.

  • El primero es incorporar acentos de color de forma controlada. Cojines, plaids, cortinas o una pieza decorativa pueden transformar un espacio sin saturarlo.
  • El segundo es introducir texturas naturales como lino, lana, madera o cerámica, capaces de enriquecer la atmósfera y aportar calidez inmediata.
  • El tercero, y quizá el más transformador, es cuidar la iluminación. «Luces cálidas y estratégicas permiten destacar rincones clave y transformar la percepción de los espacios», explican. Cambiar una bombilla, añadir una lámpara de apoyo o jugar con diferentes alturas de luz puede cambiar por completo la forma en la que se vive una casa en invierno.

El mensaje final es claro: este invierno, apuesta por hogares más humanos, sensoriales y personales. Casas que no buscan impresionar, sino acompañar. Y en ese equilibrio entre tendencia y autenticidad, está la verdadera clave del buen interiorismo.