En una jornada fría y áspera, típica de esta época invernal, la tranquilidad ha saltado esta tarde por los aires en Carabanchel cuando los vecinos del número 36 de la calle Azcoitia han escuchado un tremendo estruendo. Allí, en la última planta de un edificio … en el que se estaban realizando obras en la fachada, una explosión de gas ha provocado el derrumbe de parte de la infraestructura superior y se ha cobrado la peor de las noticias: una mujer de 80 años ha perdido la vida y su marido ha resultado herida grave. Ocho personas más han tenido que ser atendidos aunque, en este caso, de levedad.
Los hechos han tenido lugar minutos después de las 4 de la tarde, cuando por causas que están siendo investigadas, se ha producido la citada deflagración, que rápidamente ha provocado el colapso del forjado de la cubierta sobre la cuarta y ultima planta y ha sepultado a la anciana, que ha quedado semienterrada entre los escombros. Se trata de un edificio de viviendas situado en la colonia Loyola, que alberga complejos de más de medio siglo de vida.
Según ha confirmado la vicealcaldesa del Ayuntamiento de Madrid, Inmaculada Sanz, frente al edificio siniestrado, la persona fallecida es una mujer española de avanzada edad, sin que por ahora hayan trascendido más datos. Respecto a la posibilidad de que haya personas desaparecidas, la segunda de a bordo en el Ayuntamiento ha señalado que en principio no habría nadie en esa situación. «No hay ninguna persona a la que se eche de menos, pero con toda la cautela aún», ha incidido.

Los bomberos acceden con la escala a la zona explotada en la cuarta planta
TANIA SIEIRA
Sobre al inmueble afectado, cubierto por el andamiaje, Sanz ha recalcado que parece que hay riesgo estructural. Según ha podido saber ABC, la explosión habría tenido lugar en el número 38, pero el piso con mayores daños sobre el que ha caído el forjado pertenecería al 36. «Es nuestra casa», reconocía un joven de origen latino, sin querer entrar en más detalles. En esa casa viven cuatro personas, un matrimonio y sus dos hijos y al menos uno de ellos estaría entre los heridos.
«Un anciano ha quedado colgando de la barandilla y le han podido coger los vecinos»
Vecinos testigos del suceso
Según apuntaban varios residentes, desde hace días un cartel anunciaba que a las 9 de esta mañana se cortaría el gas en las letras C y D de todos los portales de la colonia. «Debe ser por las bajantes», aseguraba una mujer, al tiempo que afirmaba que son varias las fachadas que se están rehabilitando en el enclave.
Según figura en el Registro de Edificaciones y Construcciones del Ayuntamiento de Madrid, el edificio cuenta con un Informe de Evaluación de Edificios (IEE) desfavorable de 2019 por el estado general de fachadas, exteriores y medianeras, estado general de conservación de cubiertas y azoteas, estado general de la fontanería y la red de saneamiento. Las órdenes de ejecución y seguimiento de las obras a realizar estaban en tramitación, según la documentación consultada por Ep. El delegado del Gobierno, Francisco Martín, ha apuntado a esos trabajos como una probable causa, aunque ha recalcado que todavía es pronto para afirmar algo de manera categórica.
«Hemos escuchado un ‘bum’ y nos hemos asomado a ver que pasaba», recordaban dos vecinos del número 34. Tras ello, han bajado a la calle y pronto han comprendido la gravedad de la situación. «Han rescatado a varios vecinos desde el tejado colindante. Un anciano ha quedado colgando de la barandilla y le han podido coger los vecinos», señalan a este periódico los residentes de la zona en la que se encuentra el inmueble afectado, en el que residen principalmente personas mayores e inmigrantes.
De hecho, los Bomberos han desalojado los 32 pisos de las dos fincas afectadas y sus moradores no podrán regresar a ellos hasta «pasados dos o tres días». Tras el derrumbe, la mujer fallecida, que había quedado semienterrada, presentaba heridas en las manos, los brazos, el cuerpo y la cara; mientras que su marido, al no encontrarse en la misma estancia, ha resultado herido de carácter leve.
«Este es un lugar tranquilo, donde vive mucha gente mayor», coincidía un grupo de residentes, al tiempo que intentaban averiguar la identidad del matrimonio golpeado por la tragedia. El extenso perímetro de seguridad apenas dejaba ver nada de la zona afectada, pero la incertidumbre de los presentes era visible a kilómetros. «Tenemos miedo de que puede pasar algo más, pero no nos queda otra que volver a casa», apuntaba una pareja afincado en otro bloque. La noche más negra vuelve abrirse sobre el cielo de Carabanchel.