Este lunes, Estados Unidos tomó otra polémica decisión, menos conocida, que ha sacudido al sector sanitario. Como publicaban los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), a partir de ahora el calendario de vacunación infantil norteamericano se reducirá, protegiendo a los más pequeños frente a 11 enfermedades en vez de 18. Una medida con la que “se han saltado todo su marco normativo”, denuncia Jaime Pérez, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV) en ConSalud.es.

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En un documento de menos de 10 páginas firmado por subsecretario de Salud y Servicios Humanos, Jim O’Neill, en su función de director interino de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), se ha cambiado las recomendaciones de vacunas que hasta entonces recogían el calendario de inmunización estadounidense. Los CDC siguen recomendando la inmunización frente a la difteria, la tos ferina, las paparas, el tétanos, la polio, la varicela, el sarampión, la enfermedad neumocócica, el virus del papiloma humano y el de haeomophilus influenzae tipo B (HiB). Sin embargo, otras vacunas pasarán a ser recomendadas solo a grupos de riesgo o en toma de decisión clínica compartida.

En el caso de los grupos de alto riesgo, las vacunas recomendadas, además de las citadas, están dirigidas contra el virus respiratorio sincitial (VRS), la hepatitis A, la hepatitis B, el dengue y dos tipos de meningitis bacteriana. En el caso de las vacunas recomendadas según la toma de decisiones clínicas compartidas estas son las de la gripe, la Covid-19, la hepatitis A y la B, las meningitis bacterias y el rotavirus.

«El presidente Trump nos ordenó examinar cómo otros países desarrollados protegen a sus niños y tomar medidas si lo hacen mejor», declaró el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. «Tras una revisión exhaustiva de la evidencia, estamos alineando el calendario de vacunación infantil de EE. UU. con el consenso internacional, a la vez que fortalecemos la transparencia y el consentimiento informado”. Y añadió: “Esta decisión protege a los niños, respeta a las familias y reconstruye la confianza en la salud pública».

«Si hoy han hecho eso, el día de mañana tienen la libertad para quitar una vacuna como la de la polio sin, como ahora, tener ninguna argumentación real científica detrás”

Según esgrimen desde el Ejecutivo dirigido por Donald Trump, el objetivo es que padres y médicos tomen decisiones individualizadas según el riesgo del niño. En palabras del Comisionado de Alimentos y Medicamentos, el Dr. Marty Makary, la confianza es clave para la salud pública y esta confianza depende “de la transparencia, el rigor científico y el respeto a las familias. Esta decisión renueva el compromiso del Departamento de Salud con estos tres principios”. La realidad es que esta medida, aunque señalan haber seguido medidas científicas, está basada en el calendario de inmunización de Dinamarca, uno de los más pobres de los países occidentales y que responde a una población menor de la que habita solo en la ciudad de Nueva York y un sistema de saneamiento más desarrollado que el americano. Las críticas nacionales e internacionales no se han hecho esperar.

UNA DECISIÓN NO CIENTÍFICA

La institución encargada de revisar anualmente el calendario de vacunación y actualizarlo con la base científica más reciente es el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) de los CDC, un organismo que, con la llegada del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., sufrió el despido de 17 trabajadores que fueron sustituidos por un grupo de personas, que al igual que él, son escépticos respecto a las vacunas, incluido el nuevo presidente del ACIP, el Dr. Kirk Milhoan.

Distintos expertos han criticado que estas decisiones no se pusieran en común en un debate público que también incluyera a la Administración de Alimentos y Medicamento (FDA) y a los propios CDC. “Se han saltado todo el procedimiento con el que habían trabajado hasta ahora en Estados Unidos. Esto es de una gravedad realmente muy importante”, explica Jaime Pérez. Y las consecuencias, añade, pueden ser más graves aún: “Si hoy tu argumento para cambiar todo el calendario de vacunación infantil es basarte en el calendario más pobre que existe en países desarrollados y no en el de Reino Unido u otros países referencia mundial en vacunación, el día de mañana tienes la libertad para quitar una vacuna como la de la polio sin, como ahora, tener ninguna argumentación científica real detrás”.

Tampoco entienden que se hayan retirado la recomendación de vacunas como el VRS o el de la gripe a niños sanos, o del rotavirus. Como recogen datos de los propios CDC, en Estados Unidos cada año entre 58.000 y 80.000 niños menores de 5 años son hospitalizados por VRS. La gripe, por su parte, durante la última temporada 2024-2025 registró 280 fallecimientos, el mayor número de muertes pediátricas reportadas desde 2004 en el país, más de la mitad de estos niños no tenían ninguna afección médica subyacente. “Si vas a vacunar de forma exclusiva por grupos de riesgo no llegas a la mayoría de pacientes que contraen estas patologías de forma grave. Todo ello va a redundar en mayor número de hospitalizaciones y mayor número de muertes de los que solo serán responsables el firmante del documento, el secretario de Salud y el presidente de Estados Unidos”.

En cuanto al rotavirus, antes de la introducción de la vacuna en el país, casi todos los niños menores de 5 años se infectaban de este virus que se caracteriza por vómitos y diarreas durante un periodo de hasta ocho días. Entonces había más de 400.000 visitas al médico, más de 200.000 visitas a urgencias, entre 55.000 a 70.000 hospitalizaciones y unas 20 a 60 muertes anuales.

“Cada decisión que toma Kennedy, un reconocidísimo antivacunas que ahora es secretario de Salud, va a disminuir la confianza en las vacunas y la tasa de cobertura»

Todo ello sin olvidar el alto impacto que en los sistemas sanitarios tiene enfermedades crónicas como la hepatitis B, o las complicaciones asociadas a la meningitis de origen bacteriana, que suponen el 15- 20 % de esta infección de la membrana que envuelve el encéfalo y la médula espinal, o el agravamiento que puede producirse con una infección por hepatitis A. “Estados Unidos fue el primer país en introducir la vacuna contra la hepatitis A universal. Primero pasó por una etapa en la que la recomendación era para grupos de riesgo, pero vieron que la disminución de la incidencia de hepatitis A era moderada y al ver que de forma universal en Estados con mayor incidencia ésta bajaba de forma importante decidieron ampliar la indicación en todo el país”, recuerda Pérez.

Al retirar la recomendación de vacunas como las de estas patologías los expertos además señalan que no se está enfatizando la confianza en estas herramientas de prevención, precisamente el mensaje que arguyen desde el gobierno liderado por Donald Trump. “Cuando las agencias de medicamentos aprueban las vacunas, previamente se han dado datos de eficacia y de seguridad suficientes para que se aprueben, con lo cual la seguridad en su uso está garantizada. Cuando tras ello decides sacarlas del calendario lo que haces es aumentar la desconfianza porque parece que era algo malo lo que estabas haciendo y no, no era nada malo”, señala el presidente de la AEV.

En un país en el que las tasas de vacunación infantil no son especialmente elevadas, esta nueva configuración del calendario vacunal supondrá un incremento de infecciones, hospitalizaciones y muertes. Las vacunas infantiles salvan hasta 4 millones y medio de vidas anuales según datos de UNICEF. “Cada decisión que toma Kennedy, un reconocidísimo antivacunas que ahora es secretario de Salud, va a disminuir la confianza en las vacunas y la tasa de cobertura. Ese es el sentido en el que está trabajando”, concluye.

*Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.