El esperado chapuzón con escualos que María Patiño había prometido antes del receso navideño no tendrá lugar. La presentadora de No somos nadie, el espacio que conduce en el canal Ten, se había propuesto nadar junto a tiburones en el primer programa del año, es decir el 7 de enero. Sin embargo, la propuesta acuática se ha esfumado entre contratiempos logísticos y una inoportuna enfermedad.

La periodista se ausentó de la primera entrega debido a una gripe que la mantuvo alejada del plató. Pese a su convalecencia, muchos esperaban que, una vez recuperada, retomara el desafío. 

Pero esa imagen de la gallega enfundada en neopreno, zambulléndose entre los carnívoros más temidos del Atlántico, no verá la luz… o no todavía.

«Me sabe muy mal, pero tengo que comunicarlo porque no quiero quedar como una mentirosa«, ha explicado la tertuliana. Al margen del malestar físico que la apartó inicialmente, la principal traba ahora reside en la imposibilidad de encontrar buzos disponibles para acompañarla en esta peligrosa experiencia submarina. «Lo siento mucho, lo he intentado, pero no ha podido ser», ha lamentado.

La seguridad, como es lógico, es un aspecto innegociable. «Tienes que ir controlada con una persona que sepa», ha añadido la comunicadora para zanjar el asunto.