La relación de Kiko Matamoros con sus hijos ha sido, durante años, cualquier cosa menos sencilla. El colaborador ha sido padre en cinco ocasiones, cuatro de ellos fruto de su matrimonio con Marián Flores: Diego, Laura, Lucía e Irene, y una más, Anita, nacida de su posterior relación con Makoke. La exposición mediática, los divorcios y las tensiones familiares han convertido su vida privada en material de tertulia casi permanente, con etapas de cercanía alternadas con largos periodos de distancia.
El propio Kiko ha reconocido en más de una ocasión el dolor que le ha provocado la escasa relación que mantuvo durante años con Lucía e Irene, especialmente en su adolescencia. Más ruidosos aún fueron los enfrentamientos televisivos con su hijo Diego, con quien protagonizó algunos de los choques más duros que se recuerdan en platós, intercambiándose reproches sin filtro y aireando conflictos que trascendieron lo estrictamente familiar. En contraste, con Laura Matamoros ha mantenido la relación más estable, ejerciendo ambos de apoyo mutuo incluso en los momentos más delicados.
Tampoco estuvo exento de conflictos su vínculo con Anita Matamoros, que se resintió a raíz de la mala relación entre la joven y Marta López Álamo, actual mujer del colaborador. Ese distanciamiento alimentó durante un tiempo la imagen de una familia fragmentada, con bandos y silencios incómodos. Sin embargo, en la actualidad, Kiko Matamoros atraviesa una etapa de mayor serenidad personal y familiar, en la que presume de haber recuperado la calma y de mantener una relación pacífica con todos sus hijos, algo que, visto el historial, casi parece un pequeño milagro doméstico.
Irene, Diego Matamoros, Marta López y Kiko MatamorosInstagram
De hecho, esta misma noche ha disfrutado de una agradable cena familiar rodeado de varias de las personas más importantes de su vida. Él, su mujer y algunos de sus hijos se reunieron en casa para compartir una velada tranquila que volvió a evidenciar el acercamiento que Kiko Matamoros ha logrado con parte de su familia. Un encuentro sencillo, sin grandes alardes, pero cargado de simbolismo.
A la cita acudieron Irene, Lucía y Diego Matamoros, que no dudaron en sumarse a este plan doméstico para disfrutar del derbi en compañía. Las únicas ausencias fueron Laura y Anita, que optaron por no participar en la reunión familiar. En el caso de Anita, se desconocen los motivos de su falta, mientras que su hermana mayor prefirió quedarse en su propia casa para seguir el partido entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid por su cuenta, sin la compañía del resto de la familia.