Si bien muchos asocian las enfermedades respiratorias con las bajas temperaturas, durante el verano muchos factores favorecen el desarrollo de diversas infecciones. Según el infectólogo Ricardo Teijeiro, dichas afecciones del sistema respiratorio se producen por bacterias, polvo o el mismo hecho de respirar aire frío de los aires acondicionados para enfrentar el calor.
“Todo eso seca las mucosas, que deberían estar húmedas para poder respirar y filtrar el aire, y genera tos. A todo esto tenemos que agregarle otros factores, por ejemplo si la tos está acompañada por fiebre o malestar general, dolores de cabeza o cualquier otro síntoma vinculado a lo infectológico. Ahí ya podemos empezar a pensar en un cuadro respiratorio infeccioso, viral o bacteriano, y entran muchas posibilidades como el virus sincicial respiratorio, gripe o Covid”, explicó en comunicación con Radio Universidad.
Vacunación para prevenir enfermedades respiratorias
En este contexto, Teijeiro destacó la importancia de contar con el Calendario de Vacunación completo. “En el caso de un niño pequeño, la tos convulsa puede manifestarse en una tos prolongada altamente transmisible que puede infectar a otras personas. Incluso en algunos niños puede producir complicaciones graves o la muerte. El año pasado tuvimos nueve muertos pediátricos por tos convulsa debido a que no estaban adecuadamente vacunados”, alertó.
Asimismo, lamentó que actualmente “no se hace un control de la vacunación” durante el ingreso escolar, una herramienta más que importante para proteger a la población infantil. “Siempre recomendamos continuar con los controles habituales de salud con el médico para revisar los calendarios de vacunación. Recordemos que las vacunas no son solamente para los chicos, también hay para adolescentes, adultos y embarazadas”, agregó.
En el ámbito pediátrico, Teijeiro también consideró crucial aplicar la vacuna triple o doble bacteriana cada diez años, la dosis contra la hepatitis B durante el primer año de vida para proteger al recién nacido durante el resto de su vida y la vacuna de la hepatitis A cuando el niño cumple su primer año.
Dengue y mosca negra: ¿las amenazas del verano?
A diferencia de otros veranos, la circulación del mosquito transmisor del dengue no circula con la misma frecuencia. Para Teijeiro, se trata de un “año bastante atípico”. “Ni siquiera hemos visto mosquitos, y sin ellos no hay dengue. No obstante, existe en todas las regiones y países limítrofes, por lo que debemos tenerlo en cuenta y hacer la consulta correspondiente sobre la vacuna en caso de que uno decida viajar”, aseguró.
Por último, el especialista se refirió al barigüí, comúnmente conocida como “mosca negra”, insecto que comenzó a ser vislumbrado en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) producto de las altas temperaturas, la humedad y la tropicalización del clima, y comúnmente encontrado en zonas cercanas a ríos, arroyos y lugares con agua corriente.
“En general, la mosca no es transmisora de enfermedades, pero sí produce una reacción muy importante en la piel debido a que la hembra se nutre de sangre, sobre todo cuando tiene que procrear. No pica, pero si muerte, y a través de esa mordida elimina secreciones que provocan la reacción alérgica y posterior infección por el propio rascado de la persona”, informó.
Para evitar la mordida de la “mosca negra”, Teijeiro recomendó el uso de ropa larga para evitar la exposición y repelentes concentrados. “Si la mosca ya picó, no hay que rascarse. En su lugar, recomiendo una compresa fría para calmar la picazón y evitar la infección”, cerró.
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