El pasado 5 de enero, se publicaron en la revista Nature Medicine los resultados obtenidos con un biomarcador de sangre seca que permite la detección de la patología de la enfermedad de Alzheimer de manera prematura, en un artículo titulado “A minimally invasive dried blood spot biomarker test for the detection of Alzheimer’s disease pathology”.

A diferencia de la confirmación actual de la patología amiloide realizada con una punción lumbar, o una imagen cerebral obtenida con una Tomografía por Emisión de Positrones (PET, por sus siglas en inglés), procedimientos altamente invasivos y muy costosos, el nuevo procedimiento consigue detectar la presencia de las proteínas características de la enfermedad de Alzheimer en una muestra de sangre capilar seca, obtenida por un pinchazo en los dedos anular o índice, a un costo muy bajo, sin necesidad de personal cualificado para la obtención de sangre ni sistemas para preservarla, y con una asertividad diagnóstica del 86 %.

Una más de las peculiaridades que hacen de este nuevo procedimiento de diagnóstico un sistema potencialmente aplicado a gran escala es que, a diferencia de otros sistemas de biomarcadores sanguíneos hechos a partir de muestras de sangre fresca obtenidas de manera tradicional que hay que almacenar y conservar correctamente, este utiliza muestras de sangre seca que no requieren refrigeración.

La prueba del nuevo procedimiento de diagnóstico, todavía en etapa experimental, se realizó en 337 hombres y mujeres con y sin antecedentes de demencia, reclutados en siete centros de tratamiento europeos de Barcelona, Suecia, Reino Unido e Italia. Los resultados fueron comparados con los obtenidos en los mismos participantes mediante muestras de plasma venoso estándar, y con las concentraciones de biomarcadores en el Líquido Cefalorraquídeo (LCR) utilizados habitualmente en el diagnóstico clínico, encontrando entre ellos la misma precisión diagnóstica.

Sin embargo, y a pesar de que los hallazgos demuestran que el análisis de sangre seca es viable, preciso y potencialmente escalable en múltiples contextos para la detección de la patología de la EA, los investigadores no lo recomiendan en este momento para el uso clínico, la toma de decisiones, ni el manejo de pacientes, considerando que para ello será necesario “pulir” el procedimiento.