El Palacio del Marqués de Campo es una casa señorial, en pleno centro de Valencia, que debe convertirse en los próximos meses en el cobijo de la obra de Sorolla … . Antiguo caserón de los condes de Olocau, está catalogado como BIC (Bien de Interés Cultural) y fue adquirido por el Ayuntamiento con la intención de que albergase el Museo de la Ciudad. Restaurado en 1989 bajo la dirección del arquitecto Manuel Portaceli Roig, en la actualidad exhibe dos muestras temporales, una de ellas, curiosamente, de Manuel Benedito, discípulo de Sorolla durante dos años a principios del siglo XX en Madrid. Las estancias que acogen ambas propuestas podrían albergar al mismo tiempo, una vez se desbloquee el acuerdo con la Hispanic Society, algo más de la mitad de las pinturas que está previsto que lleguen desde Nueva York. En todo caso, y mientras se desarrolla el proyecto definitivo en el Palacio de las Comunicaciones, la posibilidad más plausible parece la de ir exhibiendo las obras en exposiciones temporales.

Ante la necesidad de recurrir al espacio de la plaza del Arzobispo, salta sobre la mesa una cuestión llamativa que lleva a pensar en que se va a tener que desvestir un santo para vestir otro. Si finalmente las obras de Sorolla van al Museo de la Ciudad, ¿se tendrá que paralizar el proyecto para la remodelación del espacio expositivo? La pregunta surge de manera inmediata y obligada en tanto que hace sólo medio año, el pasado julio, el Ayuntamiento de Valencia anunció un plan para reinventar su museo deseoso de reescribir su rumbo, en tanto que es un desconocido para la capital del Turia.

El programa de acciones apunta la propuesta de un nuevo concepto que resalte la personalidad de la colección de un museo que en 2027 cumplirá cien años. La primera acción, ya diseñada, es el nuevo Plan Museológico, un documento que contempla la distribución del Palacio del Marqués de Campo concebido sobre dos líneas maestras sobre las que se fundamentará el futuro de la casa a partir de una docena de salas y dos espacios diferenciados. En julio se anunció que a lo largo de ocho salas de la planta noble se expondrán 69 piezas de los principales géneros artísticos del arte de entresiglos. Son obras de 37 artistas entre los que se encuentran Sorolla, José, Pinazo, Benlliure, Manuel Benedito, Bernardo Ferrándiz, Stolz, Fillol, Jaime Garnelo, Octavio Vicent, Bartolomé Mongrell… De Sorolla la colección municipal encierra varias piezas.

Todos colgarán de las paredes para abrir paso a un recorrido por la creatividad de las vanguardias que se extenderá a lo largo de los áticos. En este espacio estarán representados 34 artistas a través de 48 obras. La vanguardia llenará de arte tres salas –de la nueve a la once–, mientras que la duodécima acogerá una sección dedicada a las piezas vinculadas a la labor de mecenazgo del Ayuntamiento. Con ese planteamiento se acababa con el discurso jerárquico de los autores y así con las individualidades artísticas. Pero ahora, cuando todo apunta a que habrá que echar mano del Museo de la Ciudad para acoger al Sorolla que llegue de Nueva York, las incógnitas se ciernen sobre el futuro del Palacio del Marqués de Campo. ¿Se mantendrá el proyecto de rediseño? ¿Se modificará para adaptarlo a nuevas necesidades? El tiempo responderá.

Según el convenio (publicado en el DOGV) que firmaron en junio la sociedad cultural norteamericana y la Generalitat, aún presidida por Carlos Mazón, en julio, del otro lado del Atlántico iban a llegar 220 obras de arte, la mayoría de ellas pictóricas, pero también alguna escultura y otros enseres relacionados con Sorolla. El palacio del Marqués de Campo cuenta en la planta noble con 12 salas de estética decimonónica, así como los áticos, amplios, diáfanos y renovados (salas A a H). Este nivel está dedicado a exposiciones temporales (en estos momentos, la de Manuel Benedito, por el 150 aniversario de su nacimiento). Actualmente se están acogiendo muestras temporales de forma simultánea tanto en sala de exposiciones del Museo de la Ciudad (en la planta baja) como en la primera planta, para no privar a la ciudadanía del acceso a este último espacio mientras se trabaja en la reordenación de su colección permanente.

Entre las dos exposiciones que hay a enero de 2026 de las paredes del Palacio del Marqués de Campo penden 133 cuadros de diferentes tamaños, más una pequeña sala donde se exhiben cuatro vinilos que reproducen grandes fotografías relacionadas con Benedito, además de dos bustos. Realizando una sencilla regla de tres que después habría que matizar, en estos espacios cabrían, por lo tanto, algo más de la mitad de las 220 piezas que en principio cederá la Hispanic.

Este es el balón de oxígeno, la alternativa anunciada por la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, mientras se desbloquea el proyecto tal como se concibió y se dio a conocer en julio: establecer la sede europea de la Hispanic en el Palacio de Comunicaciones, el edificio que ahora es propiedad de la Generalitat y que albergó la sede de Correos en la plaza del Ayuntamiento. Esta iniciativa se halla la actualidad en un punto muerto por diferentes motivos. El principal, la paralización del primer gran contrato: el de la redacción del proyecto de rehabilitación del inmueble y dirección de las obras. Esta decisión del Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales es cautelar ante el recurso formulado por el Col.legi d’Arquitectes de la Comunitat Valenciana (COACV). Aunque el dictamen definitivo debe llegar en estas primeras semanas de 2026, estos plazos no son exactos.

Pendientes del recurso de los arquitectos

Además, el futuro del proyecto cambiará en función de si el dictamen es que la Generalitat inició la licitación de forma correcta (en cuyo caso ‘sólo’ se habrían perdido tres meses), o de si hay que reformular la licitación. Mientras tanto, la intención, y ya se está trabajando en ello, es que las obras de Sorolla desembarquen en Valencia antes de final de legislatura. Este plazo, no obstante, es mucho más amplio y, por tanto, ambiguo de lo que se dijo en julio: entonces se aseguró que los primeros cuadros llegarían desde Nueva York después del verano.

El Museo de la Ciudad ahora mismo tiene dos espacios expositivos en los que se pueden contemplar 133 obras. En la planta baja se contempla la muestra de la artista madrileña Elena Asins, que en principio estaba abierta al público hasta el 6 de enero. Ocupa seis salas, en cuyas paredes hay repartidos 68 cuadros de diferentes tamaños, aunque es cierto que la gran mayoría no son de grandes dimensiones. El resto de la planta baja corresponde al espectacular patio del palacio, la recepción del museo y a un salón de actos. La exposición de Manuel Benedito, compuesta en su mayor parte por retratos entre los que brilla sobre los demás uno de Concha Piquer, se halla en la primera planta. La muestra, abierta hasta el 28 de marzo de 2026, abarca la mayor parte de este nivel: ocho salas, con 65 obras pictóricas de diferentes tamaños más una en la que están las fotografías y los dos bustos. Queda otra pequeña estancia sin utilizar más una especie de hall donde hay una pequeña exposición de abanicos.

Estos son los espacios abiertos al público, que no puede acceder a las plantas superiores del Palacio del Marqués de Campo. En ese mismo hall hay unas escaleras cerradas a los visitantes hacia las estancias donde se guardan las colecciones propias del Museo de la Ciudad. Fuentes consultadas insisten en que la iniciativa de llevar las obras de Sorolla prestadas por la Hispanic, a cambio de un canon de algo más de un millón de euros al año, se halla en estos momentos entre hilvanes. Se han producido las primeras reuniones para establecer la estrategia y analizar ya de una forma seria qué estancias de este edificio municipal se emplearán. Y en todo caso, lo primero es firmar el contrato de cesión y desbloquear el proyecto en el Palacio de Comunicaciones, donde se prevé una inversión que ronda los 15 millones de euros.