Hay un género de series en Apple TV al que siempre le ocurre lo mismo: el thriller. Se estrena sin demasiado ruido. Durante un tiempo, a penas se habla de ellas. Y luego todo el mundo (incluso quienes no la han visto), asiente cuando se la menciona, y de alguna forma no explícita asume automáticamente que estará bien. Y de hecho, suele estarlo.
Aunque las grandes bazas de 2025 de la manzana mordida hayan sido The Studio y Pluribus, este año (ahora) pasado estrenaron thrillers como Echo Valley con Julianne Moore y Sydney Sweeney estupendas y un plantel de secundarios de aquellos que hacen las delicias de cualquier seriéfilo, luego la más que sorprendente Smoke de Dennis Lehane –quien precisamente repetía productora y protagonista tras la sobresaliente Black Bird–, y por si fuera poco luego llegó la solidísima Ladrones de drogas, una serie llena de virtudes.
Y en un abrir y cerrar de ojos estrenarán Outcome de Jonah Hill y la adaptación de todo un clásico del cyberpunk, la Neuromante de William Gibson. Pues bien: antes de que estas lleguen la plataforma completó la emisión de El misterio de Cemetery Road.
Se trata de un thriller basado en la novela homónima de Mick Herron, autor del material literario original en el que se basa la serie más longeva de Apple TV ahora mismo: Slow Horses. El misterio de Cemetery Road plantea sin embargo un camino que parece más urgente, atenazado por un ritmo que crece episodio tras episodio, y que sorprende por su amplitud de miras, mezcla de texturas de género y alcance formal.
Una explosión en un pacífico barrio de Oxford
Sarah Trafford –Ruth Wilson– vive sumida en una depresión que la mantiene inactiva y anulada por una pareja controladora obsesionada con el éxito empresarial y el dinero. Trabaja en un museo como restauradora, y vuelve todos los días a su casa en bici, pensando que si un día la atropellan, el mundo no se pierde gran cosa. Un día, absorta en sus pensamientos, casi golpea a una niña que cazaba mariposas en una calle de su barrio en Oxford.
Esa noche, durante una cena incómoda con unos posibles inversores de su pareja, una casa del vecindario estalla en mil pedazos, en una explosión tan grande y exagerada que afecta a toda la calle. En esa casa vivía la niña que casi atropella. La que cazaba mariposas. Desde esa noche, Sarah se obsesionará con el estado de la niña, ingresada en un hospital, pero protegida por la policía de forma tan hostil que parece esconder algo.
Si nos pusiéramos la bata de científico, describiríamos una explosión como una liberación brusca de energía. Las moléculas cercanas al centro de una explosión liberan energía, y la diferencia de temperatura con las moleculas lejanas a la misma, una dilatación expansiva –que causa lo que se conoce como una onda expansiva–. Pues bien: la estructura de El misterio de Cemetery Road parece seguir la misma lógica.
La obsesión de Sarah la lleva a interactuar con elementos muy alejados de su vida diaria, que reaccionan provocando cambios esenciales en la vida de todas las personas que se crucen en su camino, expandiéndose de formas imprevisibles, sorprendentes y –quizás lo más importante– muy entretenidas.
Sarah pronto conoce a la detective privada Zoë Boehm, interpretada por una soberbia Emma Thompson, que otorga al personaje una divertida, inteligentísima, misántropa, cansada y hasta-el-coño-de-todo visión del mundo absolutamente encantadora. Y sin embargo, su magnetismo no absorbe la energía de todo lo que la envuelve –como puede pasar en series como Sherlock–.
Ambas mujeres, por razones distintas, empezarán una búsqueda de la verdad paralelamente, que puntualmente las hará coincidir. Pero sobre todo, ejercerá de motor de una trama ambiciosa que, a medida que se expande y descubrimos más sobre lo que esconde la explosión, más adictiva y fascinante se vuelve.
Una mezcla singular con toques a lo ‘Fargo’
Resulta ser que los más altos funcionarios del Ministerio de Defensa quieren dar carpetazo al asunto de la explosión, alegando que fue un accidente de gas en una casa okupa. Pero, ¿qué hace el Ministerio metiendo las narices en un barrio residencial de Oxford?
A medida que los episodios de El misterio de Cemetery Road se suceden, la trama empieza a conformar un complejo cóctel de referentes que podría resultar indigesto y, sin embargo, funciona. A medida que conocemos a los personajes de Nathan Stewart-Jarrett y Fehinti Balogun, la serie por momentos recuerda a Homecoming, aquel sorprendente thriller sobre el estrés postraumático de unos soldados, protagonizado por Julia Roberts para Amazon Prime.
Incluso cuando la serie empieza a liberarse de las cadenas del thriller urbano –aunque Oxford sale preciosa–, y se encamina hacia la aventura de supervivencia y caza en las Tierras Altas de Escocia y sus pequeños pueblos marítimos, uno piensa tanto en los paisajes decadentes y bellos de Skyfall o Trainspotting, como en el quinto capítulo de la primera y magistral temporada de Gangs of London.
Añado que no es de extrañar que le haya encantado a la escritora española Laura Fernández, que cita en su crítica de la serie a gigantes como Raymond Chandler y tiene, precisamente, un maravilloso ensayo sobre Escocia y el poder de la narración y el mito llamado Hay un monstruo en el lago.
Y por si fuera poco, las hilarantes reacciones del actor Adeel Akhtar o algunas situaciones provocadas por el personaje de Thompson, incluso su sorpresiva mano derecha interpretada por Joshua James, recuerdan por momentos a Fargo –la serie y la película, por qué no–. Son situaciones que, más que provocar la risa, generan suficiente tensión como para ser tan incómodas que no sabes qué sentir.
Algo que no es poshumor, pero tampoco es comedia negra, late en el corazón de El misterio de Cemetery Road. Qué esperar de una serie cuyo tono deja bien encaminado la directora de los dos primeros episodios, Natalie Bailey, curtida en The Thick of It, probablemente la mejor sátira del siglo XXI.
El anuncio de su renovación para una segunda temporada no puede por menos que celebrarse fuerte. Y viendo lo que consiguen hacer los actores, y el oficio de realizadores como Samuel Donovan –Severance, Utopia–, o Börkur Sigþórsson –Insomnia y la brillante serie islandesa Atrapados–, estamos seguros de que el futuro de la detective Zoë Boehm puede traernos grandes sorpresas.