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   MADRID, 9 Ene. (EUROPA PRESS) –

   Una nueva actualización de la Asociación Estadounidense de Gastroenterología (AGA) solicita mayor precaución antes de considerar la cirugía para pacientes con estreñimiento refractario, una forma grave y crónica de estreñimiento que no responde a los tratamientos estándar.

   El estreñimiento crónico afecta entre el 8 y el 12% de los estadounidenses. Si bien la mayoría de los pacientes mejoran con tratamientos convencionales, un pequeño pero complejo subgrupo permanece refractario. Estos pacientes suelen someterse a pruebas exhaustivas, tratamientos repetidos y, en algunos casos, a cirugía.

   La actualización, publicada en ‘Clinical Gastroenterology and Hepatology’, enfatiza que la cirugía debe considerarse como último recurso y solo debe realizarse después de una evaluación integral e individualizada.

   Para los pacientes cuyos síntomas persisten, a menudo se considera la colectomía (extirpación quirúrgica de parte o la totalidad del colon). La AGA advierte que este enfoque conlleva riesgos significativos y no siempre produce alivio de los síntomas.

   Los estudios demuestran que la colectomía para el estreñimiento se asocia con altas tasas de complicaciones, como obstrucción intestinal, dolor abdominal persistente, distensión abdominal, estreñimiento recurrente y dependencia continua de laxantes. Por lo tanto, la nueva guía recomienda a los profesionales clínicos agotar todas las opciones no quirúrgicas adecuadas y confirmar la causa subyacente de los síntomas antes de considerar la cirugía.

   La actualización describe 14 consejos sobre las mejores prácticas para ayudar a los médicos a diagnosticar y tratar con precisión el estreñimiento refractario e identificar qué pacientes, si los hay, pueden beneficiarse de una intervención quirúrgica.

DESCARTAR ANTES OTRAS CAUSAS

   Así, entre algunas ideas claves, se destaca que el estreñimiento refractario es poco común y los médicos primero deben descartar causas secundarias tratables, como efectos secundarios de medicamentos, afecciones neurológicas o trastornos defecatorios. Por otra parte, los pacientes deben someterse a pruebas adecuadas de medicamentos de venta libre y aprobados por la FDA, así como terapias no farmacológicas, antes de considerar la cirugía.

    Asimismo, la cirugía sólo debe discutirse después de confirmar un tránsito colónico lento y excluir problemas con la función del suelo pélvico. Afecciones como dismotilidad gastrointestinal superior, enfermedad psiquiátrica no tratada o síntomas dominados por distensión abdominal y dolor abdominal pueden predecir malos resultados quirúrgicos y se consideran contraindicaciones relativas a la cirugía.

   Por otra parte, cabe señalar que los factores psicológicos pueden afectar significativamente la gravedad de los síntomas y la recuperación, lo que hace que la evaluación psicológica preoperatoria sea una parte importante de la toma de decisiones. En casos complejos o inciertos, una ostomía temporal puede ayudar a determinar si es probable que un paciente se beneficie con una cirugía permanente.

   También se señala que la colectomía con anastomosis ileorrectal sólo debe ofrecerse a pacientes cuidadosamente seleccionados sin trastornos defecatorios persistentes. En última instancia, la nueva guía enfatiza que las decisiones sobre la cirugía deben tomarse caso por caso, informadas por médicos experimentados y la totalidad de la evidencia disponible, no mediante un enfoque único para todos.

   La actualización refuerza un mensaje fundamental tanto para los pacientes como para los proveedores: en el estreñimiento refractario, un diagnóstico exhaustivo y una planificación cuidadosa pueden ayudar a prevenir cirugías innecesarias y mejorar los resultados a largo plazo.