Un venezolano salvando de una desgracia a un estadounidense sobre la bocina. Poético en los tiempos que corren. La Real se libró por los pelos … de no volver a regalar otros dos puntos como ante el Levante y Atlético, con la diferencia de que el equipo que estaba enfrente era un Getafe sin armas, lleno de centrocampistas, sin delanteros, con jugadores cojos, que sin embargo es capaz de empatar en el minuto 89 tras otro despiste imperdonable. Este viernes salió bien, pero no puede volver a ocurrir porque los dos puntos de más sumados anoche son oro tal y como están las cosas. Juanmi puso la igualada en un balón suelto después de que Oyarzabal desperdiciara dos ocasiones que tienen que ser gol, mientras que el Getafe aprovechó la única que tuvo.

Al menos este equipo cree y pese al golpetazo directo al corazón fue capaz de ganar a Bordalás derribando el muro azulón con un testarazo de Aramburu a la salida de un córner en la última jugada del choque. Justicia por los méritos realizados por unos y otros, pero insisto, esa desconexión no puede volver a ocurrir porque hay mucho en juego en la temporada hasta que la Real arregle este déficit de puntos.

Matarazzo no se casa con nadie. De momento apuesta por los que rinden. El norteamericano eligió los mismos once futbolistas que cuajaron un notable partido en su debut, pese a que recuperaba a Zubeldia y a Gorrotxategi tras sanción. Mensaje para todo el mundo, no solo para los dos canteranos, teóricos titulares en este equipo. Turrientes disputó su mejor encuentro en meses y también dio continuidad a Caleta-Car, quizás por el juego directo que se practica en el Coliseum. De primeras, dice mucho. Aquí juega el que se lo merece, no solo en el campo, también en Zubieta.

Enfrente estaba un equipo inédito como el Getafe. Bordalás, de once, solo colocó a cuatro futbolistas en su puesto. Soria de portero, Rico de lateral y Milla y Arambarri en medio. El resto, todos fuera de sitio. Cuatro laterales y seis centrocampistas, sin centrales ni delanteros centro. Algo absolutamente increíble. Pese a ello, ningún realzale se jugaba un euro a que el choque iba a ser sencillo. Más bien todo lo contrario.

La primera parte fue un claro ejemplo del fútbol que se juega en Getafe. Fue un absoluto tostón lleno de imprecisiones por el mal estado del césped. Los azulones exageraban las caídas y escondían los balones hasta que Brais metió en la única jugada de peligro de los primeros 45 minutos. Ahí les empezaron las prisas a los de Bordalás.

En cuanto al juego, la Real no fue tan presionante como ante el Atlético, mientras que Sergio sí que mantuvo la altura en la izquierda con Aramburu casi como tercer central en salida de balón. No hubo que apuntar una sola jugada de peligro txuri-urdin salvo el gol, una acción aislada en la que Oyarzabal gira y encara la portería como está haciendo últimamente. El pase rechazado le cayó a Brais, que la empalmó de primeras para marcar un gol delicioso. Primera, a la cazuela. La Real ganando a lo Getafe. Los de Bordalás, con menos armas que nunca, solo hicieron ensuciarse a Remiro con un remate desde la frontal de Iglesias que se iba fuera. Matarazzo ya conoce Getafe en directo, seguro que no le gustará volver.

Oyarzabal no acierta

El guion no cambió demasiado. El Getafe se mantuvo atrás y apenas inquietaba a Remiro, mientras que la Real, también con los cambios dado su fondo de armario, tuvo ocasiones clarísimas como para matar el partido. Sobre todo Oyarzabal, excelso en todo menos en la definición, algo raro en él. Una buena presión de Kubo dejó al eibarrés solo ante Soria, pero no hizo portería, mientras que el meta le negó el 0-2 con el hombro justo después. El Getafe solo podía empatar a balón parado, y así fue. Milla desde el centro del campo puso un balón a la olla, Jon Martín y Caleta-Car fueron superados por Arambarri mientras que Juanmi, que siempre fue ratón, ejecutó con la ayuda de Aramburu, que cortó el fuera de juego cuando el partido entraba en el descuento.

El golpe en caso de no ganar podía cambiar el signo del curso, pero quizás ahora es cuando se da el punto de inflexión. Tenía que ser, del mismo modo, también a balón parado tras fallar mil ocasiones durante las últimas temporadas. El córner de Kubo fue perfecto y Aramburu ejecutó a un Getafe nulo, pero que casi propicia otra desgracia. Pa’lante Venezuela gritó un realista en la grada de Getafe.