Víctor Guerrero, consejero delegado de Gigas, hace balance de su gestión en un momento estratégico para la compañía. Por un lado, ha acelerado la diversificación de la actividad, con la irrupción en los servicios sobre infraestructuras cloud y, al mismo tiempo, ha apostado por el crecimiento orgánico, pero sin cerrar la puerta a posibles oportunidades que puedan cruzarse por el camino. Este nuevo ideario recibió a finales del pasado 2025 el respaldo inversor del fondo Inveready, que inyectó 7,5 millones de euros a la compañía a través de una emisión de obligaciones, convertibles en acciones, con vencimiento en cinco años.

¿Qué valoración hace de su casi primer año en la compañía?

En marzo de 2025, cuando me incorporé a la compañía, me encontré con una empresa que disponía de un alto nivel técnico, con un equipo muy competente y profesional, pero también aprecié margen de mejora en el denominado ‘go-to market’ (llegada al mercado) y en la manera de comercializar e innovar hacia el cliente. Por lo pronto, he incorporado a un nuevo equipo de directores, con nuevos responsables de estrategia, recursos humanos, finanzas y comercial. Tenemos un diamante en bruto. Somos fuertes en servicios de cloud, con bastantes clientes, entre ellos multinacionales y operadores nacionales. También contamos con algunos nichos muy competitivos en mercados como Colombia, México y Portugal.

¿Qué podemos esperar de Gigas?

Necesitamos dar un salto más. Hemos sido una compañía especializada en el mundo del cloud, de infraestructura. Ahora vemos que los clientes, en lugar de comprar el servidor, prefieren acudir a la nube. Lo están haciendo muchísimas compañías y, en ese proceso, nosotros acompañamos -sobre todo- a las compañías medianas. Las más grandes ya negocian directamente con Google o con Microsoft. Es decir, queremos ser un partner en ese viaje hacia el cloud, la digitalización, la inteligencia digital y la seguridad.

¿Qué movimientos han hecho hacia esa nueva dirección?

El pasado verano ofertamos una serie de servicios a clientes, donde algunos están más maduros que otros. Estamos realizando los primeros pilotos. Ya tenemos algunos en España y también en Latinoamérica. Pienso que no basta con reforzar la seguridad en la nube, sino que también hace falta protección en las propias instalaciones de las compañías. Con ese objetivo, hemos lanzado un servicio, con un SOC (Centro de Operaciones de Seguridad) diferencial. Ya hemos hecho pruebas con clientes y así lo hemos comunicado al mercado.

Veo que su empresa inicia el tránsito desde las infraestructuras a los servicios, algo que ya han hecho otras tecnológicas.

Hasta ahora, Gigas ofrecía infraestructura, junto con servicios de backup, pero no era ciberseguridad como tal. Una vez que el cliente opera en la nube con nosotros: el pasado septiembre de 2025 lanzamos un servicio nuevo de backup, que es bastante competitivo. Se puede comercializar por usuario, por empresa o por máquina. Es una propuesta muy potente. Recientemente hemos anunciado un producto, que comercializaremos con fuerza este enero, de ‘disaster recovery’ sobre Google. Es un producto de recuperación ante incidencias, ya que los clientes necesitan disponer de otra plataforma alternativa. Así, vamos a lanzar este producto sobre infraestructura de Gigas, dirigido a las empresas que trabajan con equipamiento de otros proveedores.

La regulación ofrece una ventana de oportunidad para sus negocios…

Así es. Pensamos que existen muchas empresas medianas y grandes que realizan sus operaciones en la nube de Google, Microsoft o Amazon, por ejemplo. Todas ellas necesitan, por exigencias de regulación, un ‘disaster recovery’ con otro proveedor alternativo, como puede ser Gigas. Esto nos permitiría ganar clientes que actualmente no son nuestros.

¿Qué aportan en el ámbito de la IA?

Ahí también trabajamos. Hemos empezado a desarrollar temas de inteligencia artificial muy prácticos, con el objetivo de democratizarla. Entiendo que nos movemos entre dos extremos de la IA. Por un lado, de forma particular, como usuarios de aplicaciones concretas, muchas de ellas de entretenimiento, o también para mejorar el rendimiento personal de cada uno, como ocurre con Chat GPT o Gemini. Y por otra parte, vemos a las grandes empresas que están desarrollando la IA directamente con los hiperescalares. Justo en medio de uno y otro existen muchas empresas medianas convencidas de que la IA les va a ayudar a mejorar, pero que no saben muy bien cómo aplicar los casos de uso o no pueden afrontar el coste que supone hacerlo con un hiperescalar.

¿Qué nuevo producto de IA ofrecen a este segmento de mercado?

Ofrecemos una herramienta de gestión del conocimiento de la empresa, que incluye normativas internas y cambios actualizados de regulación en cada uno de los sectores, con un servicio virtual, en lenguaje natural, para que cualquier empleado de la compañía pueda preguntar sobre cualquier asunto que concierne a la compañía. Y también pueden dar acceso a terceros, a clientes. Esta herramienta facilita mucho los onboarding, es decir, la incorporación de nuevos trabajadores a la organización. La idea es llevar a la nube un aplicativo con IA para el servicio SAP Business One en Latinoamérica. Eso lo estamos haciendo de forma interna y para nuestros clientes, de manera que una comercial virtual puede informar de toda la gama de productos o incluso formular una propuesta comercial.

¿Qué representa para Gigas la reciente inversión de Inveready de 7,5 millones de euros?

Representa un respaldo muy importante a nuestra estrategia. Ahora mismo, el capital de Gigas está bastante diluido en general. Tenemos algunos socios de referencia más representativos, como Inveready a través de Gaea, donde la conversión de los bonos convertibles alcanzaría aproximadamente el 30% del accionariado.

¿Cómo valora la evolución de la compañía en el BME Growth?

Hemos visto que, en algunos momentos, la cotización no estaba por sumar. Alguna operación corporativa hizo que subiera un poco. Ahora apostamos por el crecimiento orgánico, pero sin estar cerrados a cualquier adquisición. Pero no lo vamos buscando, no es nuestro objetivo. Eso descentra a veces a organizaciones más pequeñas respecto a lo importante. En nuestro caso estamos centrados en aportar valor a los clientes más que en operaciones corporativas que, insisto, no se contemplan.

Como proveedores de nube soberana, ¿de qué forma les ayuda la regulación que insta a las empresas europeas a ubicar sus datos en el Viejo Continente?

En este aspecto intentamos concienciar y convencer a la administración sobre la necesidad de trabajar con empresas nacionales. Los datos de la IA deben permanecer en el territorio nacional. Y también deben estar protegidos. Si usted utiliza Chat GPT en la versión de usuario convencional, verá que no está securizada. Muchas empresas comparten datos confidenciales y comprometen su seguridad. Además, una nueva ley de la Administración Trump habilita a la justicia de EE. UU. para pedir a cualquier superescalar de Estados Unidos los datos de algo que está circulando en España o Portugal. Y estas grandes empresas están obligadas a desvelarlos al juez sí o sí, independientemente de lo que diga la ley europea. Es un asunto del que la administración todavía no está concienciada y que va a ir a más. Además de prepararnos técnicamente, también estamos haciendo un poco de lobby sobre ello.

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