El acuerdo alcanzado entre Oriol Junqueras y Pedro Sánchez para un nuevo modelo de financiación singular en Cataluña no es del agrado de todos en Esquerra Republicana. En las filas del partido independentista, principalmente entre alcaldes, algún diputado y militantes de base, hay un … cierto malestar con el pacto sellado este jueves en La Moncloa, ya que consideran que «dista mucho de ser el concierto económico que se nos prometió». La crítica se sustancia especialmente en considerar que el papel que ha jugado ERC para desencallar el nuevo modelo para todo el Estado provoca que «seguimos actuando con mentalidad autonómica», explica una diputada. Un alcalde va más allá y dice que «actuamos como si fuéramos una sucursal de España».
Aunque existe una sentir mayoritario de que el nuevo modelo supone «un avance» en la capacidad económica de la Generalitat, también coinciden en que «no tiene nada que ver con lo que se nos prometió y se anunció en su día a bombo y platillo». «Venimos de unas elecciones en Cataluña en la que nos metimos una castaña tremenda», relata un dirigente de ERC, «por culpa de ser la muleta del Partido Socialista e implicarnos tanto en la gobernabilidad de un Estado que nunca nos ha tratado bien». Y aun así, añade, «seguimos insistiendo en el mismo error, solucionando los problemas del resto en lugar de mirar por nuestros intereses únicamente».
Este sábado Junqueras ha convocado a la ejecutiva de su partido para detallarles los términos del modelo que presentó este viernes la ministra de Hacienda María Jesús Montero. Un encuentro, que se celebrará en la sede del partido, en la calle Calabria de Barcelona, que se espera que sea un cierre de filas respecto a la estrategia negociadora de su líder. No obstante la dirección no reunirá por ahora el Consejo Nacional, el órgano en el que están representados también alguno de los perfiles más duros y críticos con la dirección, conscientes de los reproches que les pueden lanzar por no haber defendido hasta las últimas consecuencias el modelo que defendían inicialmente. Una crítica que les hace también su principal rival en las urnas, Junts.
En la formación de Carles Puigdemont, sin embargo, y pese al ruido de sus principales dirigentes anunciando una enmienda a la totalidad en el Congreso a su propuesta, no existe una opinión uniforme en contra del acuerdo alcanzado entre ERC y el PSOE. Los pragmáticos de la formación consideran que «sería muy difícil de explicar» que los siete diputados capitaneados por Míriam Nogueras recharan los 4.700 millones de más que supone este modelo para Cataluña. Recuerdan que este dinero «revertirá en beneficio de los catalanes, de la Generalitat y de los servicios que ofrecemos a la ciudadanía».
Hace meses que en Junts existe un debate interno en entorno a la posición que defiende la dirección, más centrada en cuestiones generalizadas y de política nacional, en lugar de los problemas del día a día que enfrentan centenares de alcaldes. La negativa de Puigdemont a apoyar el nuevo modelo de financiación, que supone un aumento de recursos también para los ayuntamientos, ahonda en la división entre las élites y las bases de la organización posconvergente.