La escultura de Augusto González Linares, ubicada en Gamazo, será restaurada de nuevo. La Fundación Santa María de Toraya retirará el brazo de la obra … para intervenirlo y se retocará la policromía, estropeada por «agentes climatológicos y humanos». Así lo explicó ayer la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Santander, Noemí Méndez, que también hizo un llamamiento «al civismo y cuidado del patrimonio por parte de los ciudadanos para evitar destrozos».

La actuación en el grupo escultórico de Augusto González Linares, obra de José Quintana que se levantó originalmente en lo que hoy es la Plaza de Italia, en El Sardinero, se enmarca dentro del plan de restauración de monumentos y esculturas de la ciudad. Esta pieza se inauguró el 14 de agosto de 1908, casi cuatro años después de su muerte (1 de mayo de 1904). Es el segundo monumento de mayor antigüedad de la ciudad tras la estatua de Velarde. El motivo del diseño de la escultura fue la declaración de su protagonista como Hijo Ilustre de Santander el mismo día de su fallecimiento.

Características y traslados

El monumento, de 2,5 metros de altura y que combina piedra caliza, mármol y bronce, consta de un pedestal artístico con una figura femenina labrada en piedra que representa a la Fama ofreciendo una rama de laurel (en la escultura original) al sabio, representado por un busto de bronce situado sobre el pedestal. Detrás de la figura aparece el escudo de la ciudad, aunque solo se perciben las cabezas de los patronos, San Emeterio y San Celedonio, en la base de piedra y con un sencillo labrado se lee el nombre de Augusto González Linares.

Su autor, José Quintana, es un escultor de origen catalán que se instaló en Santander y desde su taller en Peña Herbosa y más tarde en Magallanes, durante los siglos XIX y XX, se dedicó a «embellecer la ciudad», apunta la edil.

A lo largo de sus casi 120 años de historia, el monumento ha recorrido distintos emplazamientos en la capital cántabra, aunque el inicial fue la Plaza de Italia. Tal y como recogen los libros de Luis López González-Recio, años más tarde de su inauguración, cuando El Sardinero experimentó la primera transformación, con vistas a convertirse en lo que hoy conocemos, la escultura fue trasladada a los recién creados Jardines de Piquío. Allí se instaló en el centro de una cesta de flores. También pasó por la Alameda de Oviedo, entre otros lugares. En 2018 regresó a su emplazamiento original, la Plaza de Italia. Y cuatro años después se trasladaría a su actual ubicación, a Gamazo, cerca del Instituto de Oceanografía. El motivo es que estuviera «más próximo al mar y cerca del centro que él mismo creó e impulsó en 1886».

Otras intervenciones

La responsable de Cultura aprovechó para recordar que en los últimos años el Ayuntamiento ha llevado a cabo la restauración de importantes monumentos, como la intervención artística del muro de la rampa Sotileza; el monumento al Incendio, Los Raqueros o la escultura en homenaje a los Hermanos Tonetti; así como el ‘Neptuno’ que preside la playa del Camello; y más recientemente el monumento a la Vaca y la portalada de Cazoña. Además, recordó que también se han mejorado las Farolas de las Cuatro Estaciones, en Vargas; el monumento a Rubén Darío ubicado junto al edificio Feygón; y la sustitución de la cruz de la Catedral de la Alameda de Oviedo.Además de estas restauraciones, el Ayuntamiento, añade la edil de Cultura, «lleva a cabo habitualmente trabajos de limpieza, eliminación de grafitis o consolidaciones puntuales».