El común de los mortales elude el miedo, Pelayo Gayol no lo evita, lo respeta. Quizás por eso habla de sí mismo en tercera persona para referirse a él. «Pelayo siente miedo como todo el mundo, pero intento gestionarlo para que ese miedo no … sea incapacitante», reconoce en una entrevista con ABC. Y va más allá: «El miedo no va a desaparecer nunca, pero lo tienes que gestionar, te va a ayudar a que sigas vivo, a que estés alerta todo el tiempo, pero no puedes caer en pánico. No puedes silenciar las emociones nunca, pero tampoco atizar el fuego para que se te vayan de las manos». Todo es gestión en la vida del inspector asturiano, robaplanos oficial de la docuserie ‘GEO: Más allá del límite’, donde formaba a los futuros integrantes del cuerpo de élite. Como si gestionar algo tan imprevisible fuera fácil. «El común de los mortales gestiona las emociones mucho mejor que yo», confiesa, aunque reconoce el «carácter templado» de los integrantes de los cuerpos de élite. «La normalidad es lo mejor que hay en este tipo de oficios y en la vida en general. Ser un 7, un 7,5 en todo. Mantenerte en esta línea», dice Pelayo Gayol. Para algunos todo es sota, caballo, rey. Para él, «planificas, operas y ejecutas».
Ahora, convertido en estrella mediática, el inspector Pelayo, que vivió los años del plomo en España, protagoniza ya sí en primera persona los tres episodios de ‘Pelayo: más allá del límite’, que se estrena este 9 de enero en Prime Video. «Me he tenido que dejar asesorar muchísimo, para mí ha sido lo más complicado de todo, mucho más que lo táctico», asegura el exmiembro del GEO.
Contra el narcotráfico en Colombia
Más, incluso, que su nueva andadura en Colombia, donde pone a prueba su resistencia, física y mental, realizando operaciones reales en selvas, ríos y montañas para combatir el narcotráfico, un giro radical en el que decide seguir el rastro de la droga y adentrarse en los territorios donde el crimen manda y la violencia impone sus reglas. Desde los barrios de Buenaventura hasta los ríos del Pacífico y las montañas del Valle del Cauca, Pelayo Gayol acompaña a unidades de élite del ejército colombiano en su guerra diaria contra el crimen organizado. «Ha sido un cambio total», explica el inspector, para quien «el secreto del éxito son los protocolos y la planificación». «Llevaba toda mi vida dedicándome a combatir el crimen organizado, veinticuatro años, sobre todo desde el punto de vista práctico, y esto ha significado conocer de primera mano las operaciones». Voz autorizada para este tipo de operativos, es conciso, categórico, a la hora de hablar de la extracción que los Delta Force hicieron con Nicolás Maduro en Venezuela: «Si lo has hecho bien, sale bien, no puedo contar mucho más».



Pelayo Gayol combate el narcotráfico en Colombia
Prime Video
Cinco años después del estreno de ‘GEO: más allá del límite’, donde por primera vez en la historia de la Policía un equipo de cámaras tuvo acceso exclusivo al proceso de selección de los nuevos miembros del Grupo Especial de Operaciones, la vida de Pelayo Gayol ha cambiado por completo. Le reconocen por la calle, algo inédito para alguien que forma parte de un cuerpo especial que cuida el anonimato. «En el País Vasco estuve destinado 15 años y el secretismo, que nadie te conozca, que nadie sepa lo que hay, es lo que me inculcaron a fuego toda mi vida policial. Cuando llega esto, cuando me lo proponen, de primeras no me gustó la idea, pero poco a poco empezamos a echarlo a andar y cuando salió a la luz este éxito fue de golpe. Pasar a formar parte de la opinión pública, que se conozca tu cara. Al principio costaba, pero creo que ha sido una buena idea de la Dirección General de la Policía, porque es necesario contar lo que hacen estos grupos especiales, que el ciudadano sepa a lo que nos dedicamos y qué nivel de sacrificio y qué profesionales tienen en su país y dónde se llevan los impuestos. La fama es un peaje que hay que pagar. Me costará siempre porque soy tímido, pero los ítems que recibo son 99,9% positivos», admite.
Pelayo Gayol lo tiene todo controlado menos el futuro. «No sirven las planificaciones, la vida llega y te da un zasca y se acaba todo». A él, sin embargo, se lo dio hace tiempo, y todavía lidia con las secuelas de uno de los episodios más duros de su carrera. Implicado en las investigaciones de los atentados del 11M en Madrid, durante el asalto a una vivienda en Leganés, los terroristas se inmolaron matando también a su compañero Francisco Javier Torronteras. «Son situaciones que no olvidas nunca […] Cuando juegas en esta liga, en operaciones especiales o en cualquier grupo policial que te enfrentas en el día a día a los diez peores minutos de cada llamada policial que puede llegar al 091, tienes que tener la salud mental para saber cómo te está afectando y llevarlo. Cada uno tira el penalti en la vida que le toca, simplemente tienes que saber gestionarlo», concluye.