Las protestas en Irán no cesan y son ya más de diez días de concentraciones en decenas de ciudades. Las manifestaciones nacieron impulsadas esta vez por el deterioro de la economía del país. La inflación anual supera el 42%, mientras que la inflación interanual de diciembre de 2025 alcanzó más del 52% en comparación con el mismo mes del año anterior.
Las muestras de descontento han tomado forma en las calles de más de 110 ciudades, llegando a las 31 provincias iraníes. Organizaciones de derechos humanos denuncian que la represión ya dejó al menos 45 muertos, incluidos ocho niños, cientos de heridos y más de 2.000 detenidos.
Este jueves, las autoridades de la República Islámica decretaron un apagón digital casi total que busca limitar la organización y visibilidad de las protestas. Desde primeras horas de la tarde, dejó de ser posible acceder a webs alojadas fuera de Irán, según constató EFE. Las redes privadas virtuales (VPN), utilizadas para sortear bloqueos y acceder a WhatsApp o Telegram (aplicaciones restringidas en el país), también dejaron de funcionar.
Manifestarse y compartir esas protestas es básico. Lo es para convocarlas, pero también para dar cuenta a la población de lo que está pasando, de que la gente está en la calle, atreviéndose a protestar contra el régimen.
Desafiar a la autoridad no siempre consiste en gritar más fuerte. Las mujeres iraníes han creado una nueva forma de protesta, más silenciosa y original. Y se ha hecho viral. Consiste en quemar con un cigarrillo fotografías del líder supremo iraní, Ali Jamenei.
La nueva manera en que las iraníes muestran su desacuerdo con el régimen de los ayatolás se está extendiendo por internet. Videos virales muestran a mujeres encendiendo cigarrillos quemando fotografías de Jamenei. Ese acto es visto como un desafío abierto a la autoridad política y religiosa de la República Islámica.
La tendencia ha cobrado impulso en redes sociales como X, Instagram, Reddit y Telegram, con videos compartidos y republicados miles de veces en todo el mundo. Es un acto doblemente desafiante, porque une la valentía de una mujer fumando en público con el hecho de quemar la foto de Jamenei.
Según la legislación iraní, quemar la imagen del líder supremo se considera un delito grave. Además, para las mujeres fumar es una actividad restringida o desaconsejada desde hace tiempo.
Al combinar ambas, las mujeres están rechazando abiertamente tanto el poder estatal como las estrictas normas sociales, incluyendo la obligatoriedad del hiyab y las limitaciones a las libertades personales de las mujeres. Es decir, fumar sin esconderse es un símbolo de muchas más cosas; es un desafío.
Puesto que las grandes manifestaciones callejeras han sido reprimidas con fuerza por el régimen, la resistencia se está desplazando hacia actos simbólicos que pueden difundirse con facilidad (ahora no tanto en el interior del propio Irán por el apagón digital dictado por las autoridades).
El régimen, contra todo atisbo de «occidentalización»
Para entender la simbólica protesta en su contexto, en los primeros días del pasado diciembre, Jamenei se reunió con un grupo de mujeres. Ante ellas, criticó una vez más la cultura occidental: «Cuando se habla del hiyab femenino, la vestimenta y la cooperación entre hombres y mujeres, los medios de comunicación nacionales no deberían repetir ni destacar lo que dicen los occidentales«.
Sus comentarios coincidieron con las advertencias de varios parlamentarios sobre lo que describieron como «el auge de la inmoralidad y un movimiento de nudismo» en el país. Al tiempo, el presidente del Poder Judicial, Gholam-Hossein Mohseni-Eje’i, declaró que «todos los miembros de la sociedad son responsables de la modestia y el hiyab, y aunque se han tomado algunas medidas, estas no son suficientes».
Este viernes, el líder supremo iraní se ha dirigido a la nación. Ha pedido unidad a los ciudadanos y ha culpado a los «alborotadores» de las protestas. Según Jamenei, los manifestantes están «arruinando sus propias calles para hacer feliz al presidente de otro país», dijo refiriéndose al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Mientras, organizaciones como Iran Human Rights, con sede en Oslo, denuncia el uso de armas militares contra los civiles que se manifiestan . La ONG reclama una respuesta inmediata de la comunidad internacional, para evitar una matanza masiva de manifestantes. «El nivel de la represión se vuelve más violento y extenso cada día», advirtió el director de la ONG, Mahmud Amiry-Moghaddam.