Producto de la cantera de la carretera de Utrera, Jesús Mora Nieto, Jesuli en el mundo del fútbol (Sevilla, 1978) vivió las dos caras en el Sevilla FC. De su consolidación en el primer equipo en Segunda, al ascenso o volver a los … avernos en el 2000, lo que provocó su adiós a Nervión con destino a Vigo, a su regreso para vivir la primera época dorada del Sevilla campeón. «En el fútbol todo es muy rápido, se pasa de las alegrías a las tristezas en poco tiempo», dice quien fuera habilidoso atacante.
Desde la capital de España, donde ahora continúa su vida fuera del fútbol, Jesuli observa con preocupación la situación actual del Sevilla. Con fe en Matías Almeyda, con quien compartió entrenamientos en su etapa como futbolista sevillista, el de Torreblanca sí entiende que la entidad necesita un cambio. «No sé cómo ni de qué, pero el club necesita una inyección distinta», sentencia Jesuli, que este lunes irá con su Sevilla pese a que se enfrente a otro equipo tan querido como el Celta.
-Lo primero, ¿cómo se encuentra ahora Jesuli?
-Bien, superbién. Después de acabar en el fútbol es complicado, pero van saliendo cosas y ahora me dedico a temas de discotecas. Es un trabajo flexible y que no exige demasiado. El mundo de fútbol te hace conocido, soy un tío al que quiere la gente y me siguen llamando.
-¿Has echado de menos el fútbol desde que te fuiste?
-Sí, el futbolista, el que llega a profesional, prácticamente es a lo que se ha dedicado desde pequeño, es lo tuyo de toda la vida. Es un juego hasta que deja de serlo, cuando se empieza a cobrar por jugar y el dinero está por medio somos un producto y ya no somos los niños del barrio. Se puede hacer complicado, pero yo me mentalicé muy bien, no tuve ese problema de desesperación que han tenido algunos.
-¿Qué te ha dado el fútbol en tu vida?
-El fútbol me ha dado alegrías, pero también como es todo tan rápido, las alegrías se convierten en tristezas en poco tiempo y eso hay que llevarlo bien. El fútbol es así, como te duermas un poco pasas de la gloria a la tumba. Es complicado mantenerse cada fin de semana ganando. Ahora está funcionando el tema de la salud mental, esa presión que tiene el fútbol cuando eres profesional es complicada y antiguamente no se hablaba mucho.
«En el fútbol como te duermas un poco pasas de la gloria a la tumba; esa presión cuando eres profesional es complicada»
-Tú saliste muy joven de la cantera, ¿te costó ese salto?
-Me preparé mucho y no fue un salto inesperado. Yo era un juvenil conocido en España, prácticamente sabía que iba a debutar, aunque cuando te llaman por vez primera rompes el hielo lo ves guay. Me acuerdo del primer día ante en Espanyol con Julián Rubio de entrenador, es un recuerdo muy bonito. Luego hice la pretemporada en el año de Segunda, fue una época muy bonita, cuando eres niño lo que te ilusiona es jugar en Primera y si es con tu equipo, imagínate.
-Tampoco eran tiempos sencillos en aquel Sevilla…
-Era difícil, sí. No es lo mismo debutar y que el equipo vaya bien a que vaya jugar en Segunda. Eso es una presión añadida en un club como el Sevilla, que tenía la presión para subir. Fueron años complicados, luego cuando en el 2000 pasé al Celta la cosa fue mejor, estaba en un nivel muy grande. Cuando estás en un equipo que tiene una gran plantilla y peleas por objetivos grandes es más fácil. Pasó luego cuando volví al Sevilla con el equipazo que teníamos.

-¿Ves similitudes entre este Sevilla y el que viviste en el descenso del 2000?
-Nosotros en esa época no jugábamos mal. Cuando bajamos con Marcos (Alonso) en el 99 jugábamos muy bien, pero no teníamos esa suerte de finalizar. Era una plantilla maravillosa, jugábamos bien, pero 1-0 y perdiendo, 2-1 y perdiendo otra vez. Poco a poco se complicó todo. Ahora veo al equipo más perdido, desde fuera, no da la sensación… También hay una línea peligrosa de la afición. No es lo mismo el sevillista cuando va bien, que es maravilloso, todo el mundo vuela y todo jugador quiere salir al campo, a esa afición que ve lo que estás viendo. La afición paga y el equipo no funciona. Veo peligrosa esa tensión entre afición, jugadores y directiva, porque es una cosa de todos.
-Además ahora el sevillismo viene de vivir una época dorada…
-Cuando el aficionado se ha acostumbrado a lo bueno es difícil comer chóped… En estos últimos partidos los sevillistas estamos asustados. No es que no tengamos plantilla, pero los jugadores necesitan la ilusión de jugar bien un partido y tener esa inercia que llega cuando ganas, y está pasando lo contrario. Espero que tengamos un buen partido pronto bueno, los chavales se animen y no lo pasemos mal esta temporada.
-Jugar en el Ramón Sánchez-Pizjuán cuando las cosas no salen tampoco es sencillo.
-Yo lo viví en la época de Segunda, con esa presión que había. Te venía el Barcelona B y te metía 0-3… Es muy complicado. Espero que todo cambie. La afición es lo mejor que tenemos y esperemos que el equipo le dé para que cambie esa actitud. Recuerdo nuestra primera Europa League, que la ganó el equipo pero el 90% fue del aficionado. El sevillismo estaba ilusionado e iba al campo y animaba. Así se puede con todo.
«Un cambio hay que dar, no sé cómo ni de qué, pero el Sevilla necesita una inyección distinta; es importante que lo lleve bien pero que sea de aquí»
-El lunes hay un partido contra un equipo también muy querido por ti. ¿Tienes claro con cuál vas?
-Cuando juegan los dos… Pero al Sevilla le hace mucha más falta. El Celta tiene plantilla muy buena, (Claudio) Giráldez es muy bueno, conoce y hay gente de club. Es lo que hablamos, le han dado su tiempo y está funcionando. Espero por la necesidad que el Sevilla que gane, pero si perdemos es que ha ganado el Celta. Va a ser muy difícil, para los dos, uno tiene mucha hambre, y otro está a un nivel muy bueno. Lo importante es ganar, pero si se juega bien, mejor.
-Hablas de Giráldez y lo está haciendo muy bien con gente de la cantera…
-Matías (Almeyda) también lo está haciendo bien, no considero que sea el problema. Jugó aquí, aunque no mucho tiempo, pero me gusta cómo ve el fútbol y cómo lleva a la plantilla, pero es fútbol. Espero que todo cambie, se le dé su tiempo y se vea que es apto para el Sevilla. Yo lo conocí, entrenaba habitualmente con el primer equipo. Considero que él tiene unos valores que son muy similares a los de la entidad y el sevillismo.
-En tu época la cantera también fue la solución para el Sevilla, deportiva y económicamente.
-La pena es que en los últimos años hemos ganado mucho dinero con traspasos, pero cuando nos vendieron a Marchena y a mí no había nada. Roberto Alés sabía que ni él ni yo nos queríamos ir, pero dieron 1.000 millones por cada uno y nos fuimos al Benfica y al Celta. Realmente se necesitaba esa inyección de dinero, si no, nos hubiéramos quedado aquí toda la vida. El Sevilla tiene la suerte de contar con una cantera maravillosa, en cualquier momento te salen jugadores y se pueden vender a los precios que se vende.

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-El sevillista también sufre la crisis institucional…
-El futbolista se queda al margen y no le afecta, pero al aficionado, seguro. Si estás quemado y la pelota no entra, te quemas más, y si no estás de acuerdo es una bomba atómica.
-Se habla mucho de un cambio de dueño. ¿Cómo ves este asunto desde tu experiencia y amistad con muchos de los protagonistas?
-Cuando van las cosas mal, es normal que se hable de cambios. No me voy a meter en nada, tengo amistad con todos, pero todo lo que venga bien para el Sevilla, bienvenido sea. No sé si necesita cambio o no, pero cuando la afición está quemada y tal, un cambio hay que dar, no sé cómo ni de qué, pero el club necesita una inyección distinta para que la gente empiece otra vez de nuevo.
-Se hablan de dueños de fuera, hay gente sevillana… ¿Tú verías el Sevilla con gente sin referencia de la ciudad?
-El Sevilla es un club potente dentro de España como puede ser el Valencia, que tiene gente de fuera. Los equipos lo tienen que llevar gente de la ciudad. En el fútbol nos movemos en un sentimiento, nos lo inyectaron nuestra familia, nuestros padres. Si viene alguien de fuera, qué va a hacer. Mira el del Valencia. Es importante que al club lo lleven bien pero que sea de aquí, que lo mame, que lo viva en el sentido de que sepa lo que es el Sevilla Fútbol Club. Alguien de nosotros siempre es más atractivo y no que venga un millonario o un fondo inversor que quiera recaudar y no sentirlo.