Entrevista publicada en el número 123 de Gigantes, marzo de 1988

«Nos está enseñando muchísimo y, además, el rendimiento del equipo ha mejorado un 100 por 100 desde que «Ula» se incorporó al Tintoretto. Como persona tiene una calidad increíble y se ha adaptado muy bien al ritmo de vida espanola. Todas estamos muy contentas con ella»

Rocio Jiménez, una de las mejores jugadoras de la Liga española, no se recata en alabar a Uliana Semenova, una persona que se ajusta a la perfección a ese dicho de «es más buena que un pedazo de pan» y que como deportista lo ha conseguido todo, absolutamente todo. Y, en este caso, ese todo no tiene nada de metafórico, ya que Uliana Semenova ha conseguido títulos olímpicos, mundiales, europeos, de Liga y Copa soviéticos. En toda su carrera deportiva, hasta el momento de llegar a España, sólo había perdido ¡un partido!

Gigantes: Rocio, ¿qué aporta Uliana al equipo?
—Fundamentalmente veteranía y experiencia. Domina a la perfección una cuestión muy importante en baloncesto: saber estar en la cancha en el sitio justo y en el momento preciso. «Ula» tiene una gran personalidad que infunde al resto del equipo y, sobre todo, posee una estatura que intimida al rival y nos ha permitido reforzar de forma increíble el rebote.

Aunque lo comprende en gran parte, aún no habla español, si bien aprende cada día más, gracias a las lecciones que le imparte su intérprete y que colaboró en esta entrevista.

Todo el mundo que rodea a Semenova en los últimos meses coincide en que Uliana se ha adaptado de maravilla a su nueva situación. La gran jugadora soviética también está de acuerdo: «A mí, que me encanta viajar, me ha supuesto vivir una experiencia bastante agradable. Todo el mundo se preocupa por mí, y por eso es difícil que sienta en algún momento soledad. Entre los españoles es casi imposible que eso te ocurra».

G: ¿Qué nivel has encontrado en España?
—Antes de llegar ya sabía que no iba a ser muy alto, pero noto que está progresando día a día. Se está trabajando a largo plazo, con el objetivo de las Olimpiadas de Barcelona de por medio, y los frutos no se harán esperar.

G: ¿Crees que ha sido el mejor momento para venir a España o hubiese sido mejor unos años antes?
—La verdad es que me hubiese gustado venir antes porque, al ser más joven, hubiese podido demostrar mucho más mis cualidades.

G: ¿Sabes que tu antiguo equipo, el TTT Riga, ha ganado un solo encuentro en el campeonato de Liga soviético en lo que va de temporada?
—Sí, sí lo sé, y lo siento mucho por ellas. Bueno, también un poco por mí, porque en los 20 años en que he formado parte de la plantilla del Riga lo he ganado absolutamente todo.

G: Muchos aficionados españoles desconocen que recibiste la Orden de Lenin a reconocimiento a tu extensa y extraordinaria labor deportiva.
—Es un recuerdo imborrable. La Orden de Lenin es el premio más grande que puede recibir un deportista de manos del Gobierno soviético. En mi país lo han conseguido otras dos personas, pero dentro del baloncesto femenino soy la única que ha tenido el gran honor de recibir la Orden de Lenin.

El Tintoretto, equipo ubicado en la localidad madrileña de Getafe, comenzó la Liga perdiendo casi todos los encuentros en la primera fase. Su destino se presentaba oscuro, pero la incorporación de Uliana Semenova modificó por completo la mala trayectoria del equipo. El Tintoretto, encuadrado en la Serie A-2, se mostró superior a todos sus rivales, liderando la clasificación de su grupo desde el primer momento y hasta el final de esta fase. Ahora, en los playoffs por el título, el Tintoretto los encara con optimismo. La presencia de Semenova ha obrado el milagro.

G: Jugadoras extranjeras de esta clase son las que merece la pena traer a España, ¿verdad, Rocio?
—Evidentemente. Prefiero a Uliana que a cualquier otra jugadora americana que haya actuado en España. Además de trabajar muchísimo individualmente, hace una labor de equipo muy importante. No tiene obsesión por anotar muchos puntos y en cualquier momento, si ve una compañera desmarcada, no duda en pasar el balón.

G: ¿Crees que habéis infundido un sentimiento de temor en el resto de equipos de la Liga desde que se incorporó Uliana?
—Yo estoy convencida de que sí. Jugar con «Ula» al lado nos da una confianza terrible y atemoriza al contrario. Por ejemplo, en Valencia, cuando Semenova no pudo jugar, nuestro rival se creció muchísimo, mientras que en otras canchas, con ella en la pista, nos respetan hasta límites insospechados.

G: Ahora mismo no hay nada decidido con respecto al título de Liga. Rocío, ¿qué posibilidades tiene el Tintoretto?
—Aspiramos a todo, de verdad. Ganar el título es difícil, pero no imposible. Si superamos la eliminatoria que tenemos que disputar al Arjeriz Xuncas, que es el equipo más difícil para nosotras, porque posee una serie de jugadoras de gran estatura, podemos ganar la Liga.

G: Y tú, Uliana, ¿qué opinión tienes de este tema?
—Es difícil, muy difícil, pero no descarto esa posibilidad. Para conseguirlo tendremos que superar una cantidad de problemas, pues para ser campeones de Liga, en cualquier país, hay que…

G: ¿Cuáles son las diferencias más importantes entre la forma de trabajar con un equipo de baloncesto en la Unión Soviética y España?
—Son muy numerosas. Para empezar, los entrenamientos en mi país son mucho más fuertes e intensivos. Se entrena dos veces al día y se repasan continuamente cuestiones tácticas y de técnica individual. Además, cada jugadora tiene un trabajo específico.

G: Es evidente que en España tienen que mejorar muchas cosas. Tú, Rocío, que eres una de las jugadoras con más carisma del baloncesto español, ¿qué opinión tienes de la reestructuración que se llevará a cabo en la Liga femenina la próxima temporada?
—Personalmente creo que la ampliación de la Liga a 16 equipos perjudica al baloncesto femenino porque no hay nivel suficiente para mantener un mínimo de calidad. En cuanto a la presencia de dos jugadoras extranjeras por equipo, tampoco soy muy partidaria porque supone un perjuicio para las chicas nacionales con proyección y para la selección española. Las extranjeras, si no son de la calidad de Semenova, restan minutos de juego a las nacionales y no aportan casi nada. Tras el Europeo disputado en Cádiz el pasado mes de septiembre y en el que la selección española consiguió un histórico sexto puesto ante todas las potencias del continente, se comentó mucho la necesidad de apoyarse en ese indudable y, a la postre, poco reconocido éxito para lanzar al baloncesto femenino español a unas cotas de popularidad aceptables que le permitan consolidarse definitivamente. El tiempo ha pasado y los frutos no se han recogido.

G: ¿Cuáles son las causas, Rocío?
—Nada más finalizar el campeonato parecía que esto iba viento en popa. Todos los periódicos y revistas especializadas concedieron un lugar importante al Europeo y a la selección española, pero fue algo tremendamente fugaz, que acabó muy pronto y que, por supuesto, no merecíamos. Quedar sextas en un Europeo es algo muy importante y no se ha valorado lo suficiente. La llegada de «Ula» ha servido para que se recobre el interés por el baloncesto femenino, pero lo más importante, y que le entre bien en la cabeza a los responsables de todo tipo, es que tenemos que colaborar entre todos para que esto siga adelante. Semenova, con su presencia en España, también colabora. Aunque ella lo niegue: «No, no me considero una leyenda del baloncesto». Nunca fue tan fácil rebatir unas palabras.