Tras su marcha del Real Madrid al final de la pasada temporada (esparada, dado su flojo rendimiento), muchos le perdimos la pista a Serge Ibaka, veterano pívot hispano-congoleño de 36 años y 2,08 metros, e incluso se llegó a rumorear en una posible retirada del baloncesto del que fuera campeón de la NBA con los Toronto Raptors en 2019 y ganador de varias medallas con la selección española de baloncesto.
Pero nada más lejos de la realidad. A pesar de sus lazos con España, Ibaka está residiendo en París y lleva varias semanas entrenando con el Metropolitans Basketball Club, equipo que, aunque cuenta con potentes inversores estadounidenses, entre ellos la estrella de la NBA Ja Morant, milita en la modesta National 1 francesa y saltó a la fama por ser el conjunto en el que militó Victor Wembanyama antes de dar el salto a la NBA.
Su presencia diaria en el grupo parisino se basa principalmente en un enfoque individual. El equipo le permite entrenar en un entorno competitivo, sin ningún compromiso contractual en esta etapa y su principal objetivo sigue estando claro: mantenerse en forma para conseguir un nuevo contrato con la NBA.
Aún así, la presencia de Ibaka en los entrenamiento del Metropolitans ha hecho que rápidamente circularan numerosos rumores relacionados con su posible fichaje por el conjunto francés.
De hecho, alguna web especializada llegó a dar por hecha la incorporación del interior, por lo que el Metropolitans tuvo que salir a desmentir esas informaciones a través de sus redes sociales.
Sin embargo, la puerta no está del todo cerrada. Las reglas de la competición francesa aún permiten al club fichar a un jugador esta temporada y, si la fecha límite de traspasos de la NBA (5 de febrero) pasara sin una oportunidad para Ibaka, el escenario podría reevaluarse.