Julia Roberts es mucho más que una estrella de Hollywood: es un icono generacional. Con una trayectoria repleta de éxitos, premios y personajes inolvidables, la actriz se ha consolidado como una de las grandes leyendas del cine contemporáneo. Sin embargo, hay un papel que, para bien y para mal, sigue persiguiéndola más de tres décadas después: Vivian Ward, la protagonista de Pretty Woman. Un personaje que la lanzó al estrellato en 1990 y que hoy, según ella misma ha confesado, no volvería a interpretar.

En una reciente entrevista concedida a Deadline, Roberts ha reflexionado sobre aquella película que redefinió la comedia romántica y la convirtió en la “novia de América”. Aunque guarda un recuerdo cariñoso del filme y de su trabajo junto a Richard Gere bajo la dirección de Garry Marshall, la actriz ha sido clara al responder si aceptaría hoy un proyecto similar: “Es imposible”.

Julia Roberts en el festival de Venecia el pasado mes de agostoJulia Roberts en el festival de Venecia el pasado mes de agostoTIZIANA FABI / AFP

El motivo principal tiene que ver con el paso del tiempo y con todo lo que implica crecer. “Llevo muchos años acumulando experiencias, aprendizajes, peso emocional”, explicaba. No se refería, matiza, a una carga negativa, sino a todo aquello que se vive y se interioriza con los años. “Sería imposible interpretar a alguien verdaderamente inocente”, reconoce, señalando que esa ingenuidad era una parte esencial del encanto de Vivian Ward.

Julia Roberts tenía solo 22 años cuando rodó Pretty Woman. Esa juventud, según ella misma reflexiona ahora, fue clave para dotar al personaje de una ligereza y una gracia difíciles de reproducir hoy. Incluso al hablar de la contradicción que encierra el papel -una prostituta con una mirada limpia sobre el mundo-, la actriz apunta que esa “inocencia” solo podía nacer de la edad. “Supongo que era simplemente por ser joven”, afirma.

Julia Roberts y Richard Gere en una escena de 'Pretty Woman'Julia Roberts y Richard Gere en una escena de ‘Pretty Woman’Touchstone Pictures

La intérprete también pone el foco en cómo han cambiado los tiempos y las miradas culturales. Lo que en los años noventa fue recibido como una historia romántica y luminosa, hoy podría generar debates y lecturas muy distintas. “Cuando pasa mucho tiempo y cambian las ideas, las películas se ven de otra manera”, reflexiona, comparándolo con clásicos del cine de otras décadas que hoy resultan chocantes para el espectador contemporáneo.

Pretty Woman fue un éxito inesperado y absoluto: una nominación al Oscar, fama mundial y una sucesión de comedias románticas que consolidaron su imagen, pero que también la encasillaron. Durante años, Roberts luchó por desprenderse de ese molde y demostrar su talento dramático, algo que logró definitivamente con Erin Brockovich, papel que le valió el Oscar en el año 2000.