Quedarse atascado en un nivel de un videojuego es una experiencia universal: ese momento en el que has probado todas las combinaciones, consultado foros, visto tutoriales y aun así no encuentras cómo avanzar. Pero ¿y si una inteligencia artificial pudiera tomar el control, mostrarte la solución o incluso jugar por ti? Eso es precisamente lo que sugiere una patente presentada por Sony y publicada por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual bajo el título Jugador Fantasma Generado por IA.
De acuerdo con la descripción de la patente, este “Ghost Player” o “jugador fantasma”, está diseñado para integrarse directamente dentro de los videojuegos y ayudar al jugador cuando se enfrenta a un nivel especialmente complicado. Esta tecnología no se limita a ofrecer simples pistas en pantalla, sino que podría usar agentes controlados por IA para demostrar o incluso completar partes del juego por sí misma.
La idea detrás de este jugador fantasma incluye diferentes modos de uso. Por ejemplo, un “Guide Mode” ayudaría al jugador mostrando un recorrido o una demostración en tiempo real de la solución correcta, como un jugador experto realizando las acciones necesarias en ese momento del juego. En contraste, el “Complete Mode” permitiría que la IA tomara el control completo y terminara la sección más compleja, sin necesidad de intervención humana directa.
Lo interesante de la propuesta de Sony es que esta IA no se basa en secuencias pregrabadas o trucos estáticos, sino que podría estar entrenada para adaptarse al contexto en tiempo real. Según varias descripciones del sistema, el “jugador fantasma” utilizaría datos recopilados de partidas reales (incluyendo vídeos de plataformas como YouTube o Twitch) y sesiones de otros jugadores para comprender cómo resolver obstáculos específicos y aplicarlos a la situación actual.
Este enfoque sugiere una IA que no solo conoce el juego, sino que comprende las dinámicas del mismo en tiempo real, reaccionando a lo que el jugador ha hecho hasta ese momento y ofreciendo asistencia personalizada, desde indicar qué botones pulsar hasta ejecutar secuencias completas de juego que permitan avanzar.
Más allá de la simple comodidad, esta tecnología plantea una serie de cuestiones interesantes sobre el sentido y propósito de los videojuegos. Para algunos jugadores, parte de la satisfacción de jugar proviene de superar dificultades por sí mismos, de aprender patrones de comportamiento o de mejorar con práctica. Introducir un sistema que puede, si así se desea, hacer ese trabajo, abre un debate sobre el equilibrio entre desafío y accesibilidad. ¿Cuánto de la experiencia de juego se pierde si la máquina realiza las acciones clave? ¿Y cuánto se gana (o se pierde) al permitir que personas con menos experiencia accedan a contenido que de otro modo sería inaccesible?
Pero Sony no es la única compañía interesada en integrar IA en la experiencia de juego. Microsoft ya ha explorado herramientas como Copilot for Gaming, pensadas para ofrecer consejos al jugador mediante textos o comandos de voz, aunque sin tomar control directo del juego. Lo que distingue a esta patente de Sony es precisamente la capacidad del sistema de actuar como un jugador autónomo, algo que hasta ahora solo se había visto en contextos experimentales o como demostraciones técnicas aisladas.
Es importante subrayar que, aunque esta patente muestra ideas potentes y posibles direcciones tecnológicas, no hay garantía de que se implemente exactamente así en productos comerciales, ni tampoco se sabe cuándo podría llegar al mercado. Muchas empresas registran solicitudes de patentes para proteger ideas futuras sin que eso signifique que serán efectivas ni se llegarán a materializar.
Aun así, la existencia de este tipo de tecnología habla de un futuro en el que las barreras entre jugador y juego sean cada vez más difusas, y en el que la inteligencia artificial no solo sirva para mejorar gráficos o comportamientos de personajes, sino para transformar la forma en que jugamos, aprendemos y disfrutamos de los videojuegos.