La NASA ha decidido que la misión Crew-11 regrese antes de lo previsto debido a que uno de los cuatro miembros de la tripulación sufre algún problema médico que no se ha hecho público. La nave Crew Dragon Endeavour se desacoplará de la Estación Espacial Internacional (ISS) y regresará a la Tierra en los próximos días con Zena Cardman, Mike Fincke, Kimiya Yui y Oleg Platónov, dejando sola en la estación a la tripulación de la Soyuz MS-28 (Serguéi Kud-Sverchkov, Serguéi Mikayev y Christopher Williams). Aunque en el pasado algunos astronautas han sufrido problemas de salud durante el regreso a la Tierra por varios motivos —ninguno grave (sin contar a la Soyuz 11, claro)—, es la primera vez en la historia de la ISS que una nave espacial vuelve antes de lo planeado debido a motivos médicos. Eso sí, no es el primer caso de la era espacial. ¿Qué otros casos similares ha habido?
La tripulación de la Crew-11: Platónov, Fincke, Yui y Cardman (NASA).
El primer suceso de este tipo tuvo lugar en 1976 durante la misión Soyuz 21. La nave, tripulada por Borís Volynov y Vitali Zhólobov, se acopló con la estación militar Salyut 5 (OPS-3). De este modo, la Salyut 5 se convirtió en la segunda estación militar del programa Almaz-OPS de Vladímir Cheloméi en recibir una tripulación. Del mismo modo, la Soyuz 21 sería la segunda nave tripulada en acoplarse con una estación militar OPS tras la Soyuz 14, que se acopló a la Salyut 3 (OPS-2). La Soyuz 21 fue lanzada el 6 de julio de 1976 y se acopló con la Salyut 5 el día después. La misión debía haber tenido una duración de unos dos meses, pero el 24 de agosto, tras 48 días en órbita, se decidió hacer regresar a la tripulación por la mala situación de salud de Zhólobov. El regreso no fue sencillo, pues la Soyuz se resistió a desacoplarse de la estación y solo lo logró al tercer intento, una órbita —90 minutos— después, tras recibir instrucciones específicas del control de tierra. El aterrizaje, que tuvo lugar el 24 de agosto —11 días antes del regreso planeado—, también fue accidentado, pues por culpa de los fuertes vientos de la zona de aterrizaje, los cohetes de combustible sólido de la cápsula frenaron el descenso de forma homogénea y el impacto con el suelo fue mayor de lo previsto.
Borís Volynov (izquierda) y Vitali Zhólobov, la tripulación de la Soyuz 21.
Durante décadas no se supo qué había pasado exactamente con la Soyuz 21. Se pensó que Zhólobov había estado expuesto a una fuga de propergoles hipergólicos de la estación o incluso que los dos hombres simplemente ya no se aguantaban más. En realidad, la condición psicológica de Zhólobov se fue deteriorando poco a poco por el enorme estrés de la misión, hasta tal punto que ya se vio incapaz de trabajar en el espacio. Aparentemente, el incidente que desencadenó esta situación tuvo lugar cuando la estación sufrió un fallo durante el paso por el hemisferio nocturno y se apagaron todos los sistemas. Los dos cosmonautas se quedaron de repente totalmente a oscuras mientras estaban fuera del alcance de las comunicaciones de las estaciones terrestres soviéticas y con el ruido estridente de la alarma de a bordo de fondo (sin duda, una situación de pesadilla). Aunque apagaron la alarma, la estación seguía sin luz y, lo más preocupante, el sistema de soporte vital no funcionaba. Pensaron en evacuar la estación, pero al final restauraron la energía eléctrica y fueron activando los sistemas esenciales uno a uno.
Recreación de una Soyuz acoplada a una estación militar Almaz (OPS).
Sin embargo, a los pocos días Zhólobov comenzó a desarrollar fuertes dolores de cabeza y ya no pudo dormir normalmente. Como resultado, dejó de ejercitarse en la cinta para correr y cada vez tenía menos vitalidad. El comandante Volynov, no cabe duda de que algo molesto con su compañero, declaró que Zhólobov se dedicaba a «flotar por la estación con más frecuencia» y que «tuvo que asumir el trabajo de los dos». La tripulación no informó al control de tierra de la situación, esperando poder resolverla por sus propios medios. Finalmente, Volynov, a quien la sobrecarga de trabajo también empezó a pasarle factura, convenció a Zhólobov para que comunicase su situación con el control de tierra. Pese a todo, la situación del cosmonauta siguió empeorando. Tras una conversación de Volynov con sus superiores el 23 de agosto, se tomó la decisión de terminar la misión. Para entonces, la situación psicológica de Zhólobov se había deteriorado tanto que Volynov tuvo que prácticamente ponerle la escafandra Sokol y abrochar su cinturón de seguridad en el asiento de la cápsula.
Borís Volynov (abajo) y Vitali Zhólobov.
Una vez en tierra, los médicos pensaron que la situación mental de Zhólobov había sido desencadenada quizá por una fuga de propergoles hipergólicos —de ahí viene esta versión de los hechos—, pero los exámenes concienzudos a los que fueron sometidos los cosmonautas no mostraron ningún indicio de haber estado en contacto con sustancias tóxicas. La versión de Zhólobov de los hechos es, lógicamente, un tanto diferente, aunque no desmiente el relato del comandante. Según el ingeniero de vuelo, Volynov también sufrió un importante estrés durante la misión y se vio afectado psicológicamente. La experiencia de la Soyuz 21 sirvió para reforzar el papel de las pruebas psicológicas a la hora de elegir candidatos al cuerpo de cosmonautas y para reducir, en la medida de lo posible, el estrés durante las misiones espaciales de larga duración. Vitali Zhólobov no volvería a viajar al espacio.
Una Soyuz-T acoplada a la Salyut 7 (RGANTD).
Pero sin duda el episodio de enfermedad en órbita más famoso fue el que provocó el regreso de la Soyuz T-14 en 1985. La Soyuz T-14 despegó el 17 de septiembre de 1985 con Vladímir Vasyutin, Georgui Grechko y Alexánder Vólkov y se acopló con el puerto trasero de la Salyut 7. Era la primera tripulación que visitaba la estación tras el espectacular rescate a cargo de Vladímir Dzhaníbekov y Víktor Savinij, los cosmonautas de la Soyuz T-13. El veterano Grechko regresaría en la T-13 con Dzhaníbekov tras ocho días de trabajo conjunto, mientras que Savinij se quedó a bordo con Vasyutin y Vólkov para una estancia de seis meses. La misión principal de la tripulación sería supervisar el acoplamiento de la nave TKS-M (Kosmos 1686), un vehículo pesado no tripulado del programa Almaz que en vez de una cápsula VA contaba en uno de sus extremos con el complejo de instrumentos militares Pión-K. De hecho, y aunque esto no suele comentarse en los libros de la historia del programa espacial soviético, uno de los motivos, si no el más importante, para enviar la Soyuz T-13 en una misión de rescate a la Salyut 7 era que los militares querían lanzar a toda costa la TKS-M para probar los instrumentos del Pión-K, relacionados con la respuesta soviética a la SDI (Star Wars) de Reagan.
Tripulación de la Soyuz T-14: Vólkov, Vasyutin (centro) y Grechko.
Sin embargo, tras dos meses en órbita, Vasyutin enfermó repentinamente. El comandante se encontraba con un fuerte malestar general y tenía fiebre. La situación, lejos de resolverse, empeoraba cada día. El 27 de octubre, durante los preparativos para un paseo espacial, Savinij concluyó que el estado de su colega era muy grave y comentó la situación con el subdirector de vuelo para asuntos médicos durante una sesión de comunicación. Savinij insistió en que se negaba a realizar el paseo espacial con Vasyutin y que, en caso de que el TsUP decidiese seguir adelante con la actividad extravehicular, en todo caso la llevaría a cabo con Vólkov. El control de tierra pidió a Vasyutin que explicase su estado, pero le costó expresarse de forma coherente. Los médicos concluyeron que se trataba de un problema del tracto urinario, posiblemente relacionado con la próstata, y ordenaron a Vasyutin tomar antibióticos y otros medicamentos.
La nave TKS-M (Kosmos 1686) con el complejo de experimentos de observación militar Pión-K en el extremo.
Aunque Vsyutin mejoró inicialmente, no se recuperó del todo. El 17 de noviembre, Valeri Ryumin, cosmonauta y director de vuelo del TsUP, ordenó el regreso de la Soyuz T-14 y nombró a Savinij comandante de la misión, relevando a Vasyutin. Los tres cosmonautas regresarían a la Tierra sin problemas el 21 de noviembre. Tras el aterrizaje, Vasyutin fue llevado urgentemente a Moscú para ser examinado y allí se confirmó que sufría una inflamación de próstata. El 25 de febrero de 1986 Vasyutin dejó el cuerpo de cosmonautas por motivos de salud. Como resultado de este incidente, los análisis de próstata se sumaron a las pruebas médicas masculinas necesarias para ingresar en el cuerpo de cosmonautas. Vladímir Vasyutin fallecería en 2002 de cáncer (no está claro si relacionado con la próstata).
Regreso de la Soyuz T-14 con Vasyutin, Savinij y Vólkov.
Vladímir Vasyutin.
Aunque técnicamente no involucró el regreso adelantado de una nave, otro incidente relacionado con la salud tuvo lugar con Alexánder Laveikin, miembro de la tripulación de la Soyuz TM-2. Laveikin despegó junto con Yuri Romanenko el 6 de febrero de 1987 y se acoplaron a la estación Mir. Los dos cosmonautas debían haber pasado 326 días en la Mir, regresando en la Soyuz TM-3. Pero durante los análisis realizados de cara a un paseo espacial, los médicos descubrieron una arritmia en el corazón de Laveikin que no se había manifestado en las numerosas pruebas en tierra antes del vuelo. Después de seguir un programa de entrenamiento específico, para el 15 de mayo la arritmia había desaparecido. Desgraciadamente, volvió a aparecer en otra prueba posterior, por lo que el control de tierra (TsUP) tomó la decisión de sustituir a Laveikin a mitad de misión por Alexánder Alexandrov, uno de los miembros de la tripulación de visita de la Soyuz TM-3. Por tanto, Laveikin estaría solo 174 días en el espacio en vez de los 326 de Romanenko. A pesar de que los problemas cardiacos de Laveikin no volverían a manifestarse una vez en tierra, el cosmonauta no volvería al espacio.
Alexánder Laveikin (izquierda) y Yuri Romanenko. Laveikin regresó en la Soyuz TM-3 por una arritmia detectada en órbita.
Como vemos, el incidente médico de la Crew-11 no es el primero de la historia, aunque hacía décadas que no ocurría algo parecido gracias a las baterías de pruebas y al entrenamiento que reciben los astronautas hoy en día. En cualquier caso, un regreso de emergencia a la Tierra es algo relativamente sencillo para una tripulación a bordo de una estación espacial, pero en el caso de un vuelo a la Luna o, sobre todo, a Marte, las cosas serían muy diferentes.
PD: durante la misión de la Soyuz MS-09 en 2018 se detectó un coágulo en la yugular de la astronauta de la NASA Serena Auñón-Chancellor, pero el asunto no implicó el regreso adelantado de la nave (eso sí, algunas fuentes rusas acusaron a Serena de taladrar la Soyuz, quizá debido a que el coágulo afectó a su flujo sanguíneo —otras fuentes rusas señalaron que la causa fue un desengaño amoroso—; sea como sea, la NASA negó estos rumores y acusaciones de forma tajante).