Nueva ración de Harlan Coben en Netflix. Se trata esta vez Run away (En fuga), la adaptación (ocho episodios) de una novela publicada en 2019 (2020 en España, editada por RBA) que he leído, pero de la que no recuerdo nada. Es lo que pasa con el señor Coben: sus novelas te mantienen abducido durante su lectura, pero las olvidas a los diez minutos de haberlas concluido, lo cual tiene sus ventajas, pues te puedes tragar las adaptaciones televisivas como si se tratara de material inédito, disfrutarlas sin molestas reminiscencias y encajar cada quiebro de guion como si no lo hubieses visto nunca.

Las adaptaciones del señor Coben son irregulares: unas funcionan muy bien y otras, simplemente, cumplen, y la cosa no depende siempre del texto original, sino de sus adaptadores. En fuga es de las buenas, de las que te mantienen en tensión durante todo el metraje.

Imagen de la serie ‘En Fuga’

Imagen de la serie ‘En Fuga’

NETFLIX

El colaborador de Coben, Danny Brocklehurst (al que ya vimos en el último producto de la factoría, la miniserie Lazarus, y al que responsabilizo de los elementos paranormales que le sentaban a la trama como a un Cristo dos pistolas), se ha dejado esta vez de ingeniosos añadidos y ha mantenido por completo la fidelidad al original, fabricando un guion lleno de sorpresas y permanentemente instalado en el “Más difícil todavía”, que es una de las especialidades de Coben: ir acumulando tramas y subtramas hasta conseguir un enredo de tales dimensiones que el lector (o el espectador) se pregunta cómo va a salir dignamente de semejante fregado (siempre lo logra: ese hombre tiene la cabeza muy bien organizada).

Secta siniestra

A Simon Greene (James Nesbitt, una presencia habitual de la televisión británica) se le amargó mucho la vida cuando su hija mayor, Paige, cayó en el consumo de drogas, abandonó la universidad y el domicilio paterno y se convirtió en un desastre andante. Su siniestro novio, Aaron, tuvo bastante que ver en su decadencia. Cuando Aaron aparece cosido a puñaladas en el chamizo que comparte con Paige, Simon se alegra, pero los asesinatos siguen sucediéndose y nadie se los explica.

Mientras Simon busca a su hija, una extraña pareja de asesinos anda suelta, llevando a cabo unos crímenes que parecen obedecer a una extraña y perversa lógica que nadie consigue desentrañar. Ni Simon ni la pareja se polis que no se quita de encima y que practican el método Colombo (o sea, ser extremadamente pesados).

Cuando resulta que los jóvenes asesinos dependen de una secta siniestra empeñada en eliminar a determinadas personas, la cosa se complica un poco más, pero ya estamos más cerca de la resolución del enigma.

Y hasta ahí puedo leer sin que me acusen de practicar el spoiler.

Puede que, a estas alturas, el espectador español empiece a estar algo empachado de adaptaciones de Harlan Coben, pero les aseguro que esta es de las mejores y que vale la pena tragársela.

Yo ya casi he olvidado de qué iba, pero mientras la veía, no tenía atención para nada más. Sé que Lazarus podía resultar decepcionante, pero Run away es de lo más trepidante que se puede ver actualmente en las plataformas de streaming. Así pues, un último esfuerzo y les aseguro que no lo lamentarán.