Aitor Echevarría

Sábado, 10 de enero 2026, 22:22

Hay partidos que se ganan desde la pizarra, otros desde la defensa y algunos, muy pocos, desde una conexión casi mística entre dos jugadores. Ayer en Miribilla, más allá de que por momentos salió todo, se vio una simetría perfecta desde el perímetro, una exhibición compartida entre Harald Frey y Justin Jaworski, dos tiradores que parecieron jugar con el mismo pulso, la misma muñeca y la misma confianza. Como si hubieran pactado cada acción. Como si cada triple de uno fuera una respuesta inmediata del otro. Como si, cuando uno hacía levantarse a la afición de Miribilla, el otro, en la siguiente jugada, quisiera apuntarse a esa fiesta a toda costa.

El contexto previo no era propicio para ninguno de los dos. Jaworski llegaba señalado por los números, ese lenguaje frío que no entiende de sensaciones: 1 de 7 en triples en Girona y un doloroso 0 de 7 ante Valencia, en la noche más oscura del Surne en Miribilla esta temporada con amplia diferencia. Para un tirador, fallar es parte del oficio; dejar de tirar, no. Y Jaworski no dejó de hacerlo.

Desde el primer cuarto asumió galones. Dos canastas consecutivas y un triple devolvieron al Surne a la pelea. Poco después, robo de Font y triple frontal para ponerse por delante. En apenas ocho minutos ya llevaba siete puntos y había cambiado la energía del partido. El estadounidense transmitía seguridad a todo el pabellón. El segundo cuarto fue la confirmación del renacer. Tras un taponazo de Petrasek, Jaworski clavó otro triple que puso al Surne +4 y levantó a Miribilla de sus asientos. Luego llegó otro más, sin dudar, para cerrar la primera parte con 13 puntos y un 100% desde el perímetro que se convirtió en un 80% al final del partido. El Surne había dejado atrás los fantasmas del Valencia y su base, que se elevó hasta los 22 puntos, también.

La noche de Harald

Pero si Jaworski simbolizaba la redención, Frey representaba la explosión definitiva. El noruego llevaba semanas buscando su sitio, su ritmo, su versión más dominante. En Girona había dado señales, idsendo uno de los mejores en el último cuarto. Ante el UCAM, directamente se adueñó del partido.

El tercer cuarto fue el punto de inflexión de los hombres de negro en el partido, y ahí Frey fue letal. Cuando el UCAM amagaba con acercarse, apareció con un triple que volvió a abrir brecha. Y en el último cuarto, ya sin complejos, firmó su obra maestra: un triplazo desde su casa para el +15, una penetración poderosa, otra canasta más. Siete puntos consecutivos que rompieron el partido a falta del último cuarto. Y en el último cuarto, a un minuto del final, el último triple. El definitivo. Sonrisa, gesto a la grada y Miribilla rendida.

DE TRES EN TRES

46

puntos anotaron entre los dos de los 96 puntos del Surne en todo el encuentro; más de la mitad de esos puntos conjuntos (24), fueron triples

Las cifras reflejan una noche casi irreal por su paralelismo. Frey: 24 puntos, 3 de 6 en tiros de dos, 4 de 5 en triples y 23 de valoración. Jaworski: 22 puntos, 3 d en tiros de dos, 4 de 5 en triples y 18 de valoración. Mismos porcentajes. Mismo impacto. Como si hubieran jugado al unísono, como si cada uno fuera el reflejo exacto del otro en un espejo colocado sobre la línea de 6,75.

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