Derrota fuera del guion para La Laguna Tenerife. Pese a ser superior en línas generales a lo largo de la primera parte (llegó a estar con un 41-29), el CB Canarias acabó siendo superado de forma clara por un Hiopos Lleida (87-94) que supo trabarle por completo el encuentro al cuadro isleño, incapaz en ningún momento de leer la defensa zonal cambiante planteada por su adversario. Sin el acierto necesario, un día más, desde el perímetro (9/33 pese a un par de aciertos finales), ni poder sacar partido de la conexión entre Huertas y Shermadini que tan buen rédito le dio hasta el descanso, el conjunto de Txus Vidorreta colapsó por completo en los minutos finales.
No sirvieron los 18 puntos y cinco rebotes de Gio Shermadini, ni tampoco los nueve tantos y 13 asistencias de Huertas, muy incómodo ante la marca de un grande durante toda la segunda parte. Con esta derrota -la tercera en casa en los cuatro últimos encuentros- el Canarias ve como tiene que aplazar su virtual clasificación para la Copa del Rey.
Errático inicio
No tuvo el Canarias la mejor puesta en escena posible, errando tiros exteriores liberados (dos de Jaime desde las esquinas para un total de 0/5) y no pudiendo controlar la verticalidad de Ejim ante Doornekamp, ni tampoco las finalizaciones y palmeos de Diagne (2-6). Pese a que el cuadro isleño supo sufrir en el balance y dio con Shermadini en el interior, no fue hasta las primeras rotaciones cuando realmente dio la sensación de estar cómodo.

CB Canarias – Lleida / Andrés Gutiérrez
Y como no podía de otra forma, ese cambio de tendencia lo lideró Huertas, primero rompiendo la racha desde el arco y a continuación asistiendo, tanto a su socio habitual -Shermadini- como a un Van Beck (ocho puntos en el primer acto) especialmente cómodo en las penetraciones (19-13 tras un parcial de 13-4). Con Giedraitis seguro en los libres (4/4) y Huertas culminando (cinco asistencias) su catálogo de reparto con un alley-oop a Guerra, el Canarias alcanzó la decena de colchón (26-16, 9′).
Una renta que, tras un 3/3 desde el 6,75 llegó a ser de 12 en el inicio del segundo periodo. Incluso, y tras una buena defensa, el Canarias amagó con estirar su arreón, pero Abromaitis no supo cómo definir y ahí los locales se metieron en un bache. Delante por no saber definir ni estar acertado desde el perímetro; y detrás porque permitió sumar a los pequeños del Lleida (31-27, 13′).
Ahí, Vidorreta buscó doble remedio. Un tiempo muerto y meter de nuevo en cancha a Huertas. Y el paulista siguió a lo suyo, dándole de comer como nunca a Shermadini, lo que unido a varias buenas defensas (tanto por anticipación como bajo el aro), hizo que el Canarias regresara a una ventaja de aparente comodidad, y que volvió a ser de 12 tantos tras una penetración de Fernández (41-29, 16′).
Pese al intento de presión a toda pista de su rival, dejarse por el camino algunas finalizaciones sencillas y tener de nuevo la mirilla desenfocada en el triple (seis errores seguidos para un 3/14 global), el cuadro de Txus Vidorreta estaba mandando básicamente gracias a diversos detalles, quizá en menores otros días. Fue el caso de su desempeño defensivo (seis robos), su seguridad en los libres (8/8) y una destacada insistencia en el rebote ofensivo (cinco al intermedio), como en la jugada final del segundo cuarto, cuando Giedraitis no dio por perdido un balón suelto para la canasta de Guerra: 49-39.
Giro de 180 grados
Pero esas sensaciones desaparecieron en el arranque del tercer cuarto pese al triple de Doornekamp (52-42). En defensa porque no fue capaz de atar en corto a Ejim, ni tampoco evitar el daño bajo el aro de Goloman (52-49). Por su parte, en ataque al Canarias se le hizo de noche con la zona cambiante de su rival, que llevó a los isleños a varios tiros deficientes y al borde de su posesión. A pesar a los triples de Fitipaldo y Van Beck, y un gancho de Shermadini, cada aportación local era respondida casi de inmediato por los de Gerard Encuentra (62-61, 27′).

CB Canarias – Lleida / Andrés Gutiérrez
Reacciones fallidas
Incluso, y tras un pequeño estirón (66-61), el Canarias no mantuvo su tendencia positiva, recibiendo siete puntos seguidos de Batemon (66-68), y solo produciendo en ataque -acogotado por la zona rival- de manera muy sufrida, como una canasta de Huertas y el triple final de Giedriatis para al menos afrontar por delante los diez minutos finales (71-70).
Sin embargo, las dificultades previas se reprodujeron ya en el cuarto periodo. Espeso por completo en ataque (tres tiros en más de tres minutos) y sin dar con soluciones a la zona planteada por Encuentra. Con evidentes agujeros para evitar las remontadas por línea de fondo, y sin frenar el juego en llegada de los visitantes, el Canarias se vio seis abajo (71-77), pero sobre todo con la sensación de no poder revertir la ya alarmante situación.
Prisas y nerviosismo
Pese a una tímida reacción (75-77), al Canarias le entraron las prisas para volver a tomar la delantera, y lo que se encontró fue con una serie de errores y al Lleida castigando con un juego rápido, vertical y de fluida circulación (75-84). Solo la actividad de Scrubb en los dos lados de la pista mantuvo con vida a los aurinegros (79-84) con poco más de tres minutos por delante.
Pero de nuevo las prisas y ya maniatado por el nerviosismo, el Canarias desperdició un ataque tras otro (79-89) para ver como se le escapaba el partido de manera irremisible y a pesar de que Abromaitis tuvo en su mano un triple para el -3 a 25 segundos del final.
Suscríbete para seguir leyendo