En medio de la tormenta de resultados y las alarmantes declaraciones de José Bordalás sobre el agotamiento de su plantilla, el Getafe ha movido ficha con rapidez para intentar recomponer su defensa. Según han adelantado diversos medios argentinos y ha podido confirmar el Diario AS, el club madrileño tiene atada la incorporación de Sebastián Boselli, defensa central uruguayo de 22 años procedente de River Plate.
La operación se ha fraguado bajo una fórmula de copropiedad y está en su última fase con la visita de su representante al Coliseum este viernes: el Getafe adquiere el 50% de los derechos económicos del futbolista. El jugador está a la espera de recibir luz verde para volar a España, un viaje supeditado a que la directiva de Ángel Torres resuelva el complejo encaje de las inscripciones con el límite salarial de LaLiga.
El perfil: un “mariscal” de la nueva escuela uruguaya
Sebastián Boselli no es un desconocido para los ojeadores europeos. Su explosión definitiva se produjo en 2023, cuando fue el pilar defensivo de la selección de Uruguay que se proclamó campeona del Mundo Sub-20. Desde aquel torneo, su progresión en River Plate —aunque con altibajos en los minutos disputados— ha confirmado las características que le definen como un central moderno con el ADN histórico de la ‘garra charrúa’.
Quienes han seguido su evolución destacan por encima de todo su capacidad de anticipación y lectura táctica. No es solo un central expeditivo; Boselli sabe interpretar dónde va a caer el balón antes de que ocurra. Posee una gran potencia física y un juego aéreo dominante, cualidades que Bordalás considera innegociables para su esquema. Además, su versatilidad le permite actuar como lateral derecho de marcado corte defensivo, una polivalencia que en una plantilla tan corta como la del Getafe vale oro.
Una necesidad imperiosa para Bordalás
La llegada de Boselli responde a una urgencia vital. El Getafe, que ha encajado derrotas dolorosas en los últimos minutos —como la sufrida este viernes ante la Real Sociedad—, ha perdido la solidez que antaño era su seña de identidad. Con solo un punto de los últimos 24, el equipo necesitaba “sangre nueva” y carácter para un vestuario anímicamente tocado.
Bordalás pedía ayer “lápices nuevos” tras agotar la punta del que tenía. Boselli llega precisamente para ser ese refuerzo que aporte frescura y, sobre todo, contundencia en un área donde el equipo estaba siendo demasiado vulnerable. Su juventud asegura hambre de éxito, mientras que su experiencia en un entorno de máxima presión como el Monumental de River Plate garantiza que el escenario del Coliseum no le pesará.
El último obstáculo: las inscripciones
Pese a que el acuerdo entre clubes y con el jugador es total, el Getafe trabaja ahora a contrarreloj en las oficinas. Los problemas con el margen salarial de LaLiga impiden, por el momento, formalizar la ficha del uruguayo. El club confía en que las salidas previstas en este mercado de invierno y las negociaciones con LaLiga permitan inscribir a Boselli, junto a otros nombres como Dani Rodríguez y el Chimy Ávila, para que puedan debutar cuanto antes.
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El Getafe necesita una reacción inmediata, y la apuesta por Boselli es una declaración de intenciones: el equipo se va a rearmar desde atrás para evitar que la caída libre hacia los puestos de descenso sea definitiva. El “mariscal” uruguayo ya calienta motores para su primera aventura europea.
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