«Tenemos constancia de varios casos de operadores de grúas ajenos a las aseguradoras, lo que coloquialmente se conoce como ‘grúas pirata’, que han acudido a remolcar coches averiados que habían señalizado la incidencia con las balizas V16 cuando no les correspondía a ellos realizar ese servicio». Lo confirma a EL PERIÓDICO Olaya Salardón, portavoz de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC).

Sólo han pasado 10 días desde de que entró en vigor la obligatoriedad de llevar en los vehículos la baliza V16 para señalizar una avería o accidente, pero la picaresca ya ha hecho acto de presencia en las carreteras españolas. El ‘timo’ funciona de la siguiente manera: un coche se avería en la carretera. El conductor activa la baliza V16, obligatoria desde el pasado 1 de enero en España. Eso activa en el mapa de la DGT la ubicación del vehículo que espera el servicio de grúa que le debe enviar su compañía aseguradora.

Recurren al mapa de geolocalización de balizas de la DGT y acuden al lugar de la incidencia, donde se aprovechan del desespero de los conductores

Estas ‘grúas pirata’, según esta versión, visualizan el mapa en el que están geolocalizadas las balizas activadas y se presentan en el lugar. Si el usuario es incauto y confiado, permite a este operador que remolque su vehículo: «Aprovechan el desamparo del conductor, que en esa situación firma cualquier cosa», prosigue Salardón. La sorpresa llega después, cuando el conductor pasa a recoger su vehículo y se ve obligado a abonar la factura del coste del servicio de la grúa. Como su aseguradora no es la que ha enviado a esa grúa, no le abona ese importe y la víctima lo tiene que pagar de su bolsillo.

Las ‘grúas pirata’ aprovechan el desamparo del conductor de un coche averiado para prestar sus servicios»

Olaya Salardón

— Portavoz de AUGC

La jugada les puede costar a los incautos entre 170 y 300 euros, según ha podido saber este diario. Es el coste medio del servicio de remolque. Por eso, recuerda la policía, es importante recordar que son las aseguradoras las que avisan a sus clientes de la llegada de asistencia.

De hecho, desde varias aseguradoras consultadas por este diario y desde la Unión Española de Entidades Aseguradoras (Unespa), han subrayado que si estos timos se producen, «hay parte de responsabilidad del conductor, puesto que las aseguradoras suelen enviar previamente datos, como el nombre o el número de la matrícula de la grúa que va a efectuar el servicio».

Las aseguradoras recuerdan que son ellas las que avisan previamente a sus clientes del nombre o matrícula de la grúa que envían

En la misma línea, la DGT, que asegura que no le constan problemas en este sentido, recuerda que existe un registro de vehículos de auxilio en carretera. Y confirma que cuando alguien sufre una incidencia con su vehículo, al llamar a su compañía aseguradora, este le dará el nombre de la grúa que acudirá a asistirle. Sí niega la DGT que haya lanzado advertencias sobre la presencia de estas ‘grúas pirata’ por ninguno de sus canales: «Nos atribuyen declaraciones o citas que nunca hemos dicho», lamentan en conversación con EL PERIÓDICO.

Mapa de las balizas a tiempo real en España. En color naranja, las activas; en negro, las recientes

Mapa de las balizas a tiempo real en España. En color naranja, las activas; en negro, las recientes. / mapabalizasv16.es

El timo de las ‘grúas pirata’ es solamente una de las numerosas controversias que ha generado la entrada en vigor de las balizas V16 en España, una medida pionera en el mundo con la que el Gobierno quiere mejorar la seguridad viaria y evitar atropellos mortales de conductores que hasta ahora debían salir del vehículo para señalizar una incidencia.

La Agencia Española de Protección de Datos asegura que la baliza V16 no compromete la privacidad

Otra de las historias con componente delictivo que circulan desde la entrada en vigor de la medida es la de que la geolocalización sirve como reclamo para los ladrones, que supuestamente consultarían los mapas interactivos en los que aparecen los coches averiados, que se pueden consultar públicamente, para aprovecharse de su vulnerabilidad y robarles. Desde la AUGC aseguran que no les consta ni un solo caso similar, y que tampoco es ese un sistema especialmente adecuado para los delincuentes.

«Suena a leyenda urbana. A priori no tiene mucho sentido. Cuando se activa la baliza también se está avisando de algún modo a la policía. Los agentes de carreteras van a acudir a esa incidencia, por lo que unos supuestos ladrones estarían acudiendo a un lugar al que, o ya han llegado las autoridades, o van a acudir en breve», concluye Olaya Salardón.

Privacidad y datos

La última polémica está relacionada con la privacidad de los usuarios. ¿Vulnera este derecho este dispositivo? ¿Transmite datos del conductor? La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha sido muy clara al respecto: la baliza V16 no compromete la privacidad de los conductores que la activen.

«La baliza V16 envía un aviso automático a los sistemas de tráfico cuando se activa. Esta comunicación transmite el lugar donde se encuentra el vehículo detenido y un identificador técnico del propio dispositivo. Este identificador no está asociado a una persona o matrícula, sin que exista un registro que vincule el dispositivo con la identidad de quien lo utiliza. La persona que adquiere la baliza no tiene que dar sus datos personales a ninguna Administración al adquirirlo, por lo que la Dirección General de Tráfico no conocería quién ha comprado el dispositivo«.

«Es el primer paso para una conectividad avanzada. En ese sentido es imbatible y España es pionera en ello»

La AEPD aclara también que «mientras no se activa, la baliza no transmite ningún dato. Y en caso de ser activada ante una situación de emergencia, la información que se envía no permitiría conocer quién es la persona que conduce ni reconstruir sus desplazamientos. La baliza emite una señal mientras está encendida y deja de hacerlo al apagarse, sin generar historiales de movimientos o envío de datos de manera continua».

Falta pedagogía

Además de estas polémicas, está siendo recurrente la queja sobre la escasa visibilidad del dispositivo o de la dificultad de ponerla, desde el interior del vehículo, en la parte más alta del mismo. No obstante, las asociaciones de conductores valoran positivamente la incorporación de este dispositivo.

«La valoración inicial es positiva. Son dispositivos pensados para reducir siniestros; lo que es innegable es que cada año muere gente saliendo del coche a poner los triángulos. todo lo que sea mejorar ese aspecto es positivo. Y es el primer paso para una conectividad avanzada; lo más interesante es que avisa a los teléfonos móviles de que hay un vehículo parado. En ese sentido es imbatible y España es pionera en ello«, subraya Albert Puigdemont, portavoz del Real Automóvil Club de Catalunya (RACC).

Como aspecto negativo, Puigdemont indica «que no se ha explicado bien desde las administraciones. Hacía falta más pedagogía. Nosotros, desde el RACC, lanzamos nuestra propia baliza V16 a principios de 2026. Es decir, que es algo que se sabía desde hace tres años. Creemos que las administraciones han tenido tiempo para explicarse más y mejor en este sentido y esperamos que lo hagan cuando aparezca la próxima generación de balizas».

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