Gran Hermano Dúo ha aterrizado en 2026 con menos estruendo del esperado. La nueva edición del reality estrella de Mediaset arrancó con un rendimiento de audiencia lejos de sus mejores registros, a pesar de un casting cuidadosamente seleccionado para captar atención y renovar el interés de la audiencia tras varias temporadas de convivencia televisiva. Sin embargo, los datos de las primeras emisiones han dejado a la cadena con más dudas que certezas sobre la fortaleza del formato en su actual estructura.
En respuesta a este arranque más bien discreto, Mediaset ha decidido mover ficha con rapidez: GHDúo se rearmará con la incorporación de un concursante procedente de La Isla de las Tentaciones, según ha confirmado oficialmente la cadena. La intención es clara: aportar un nombre popular que esté en el candalero, reavivar el interés de la audiencia y dar al programa un empujón que evite que el barco se hunda antes de alcanzar mar abierto.
Alerta roja
La jugada no es baladí y se interpreta como una señal de alarma interna: cuando un formato con años de existencia tiene que recurrir a la cantera de otro reality para inyectar vida, queda patente que los espectadores quizá están pidiendo algo más que caras conocidas y romances forzados. El fichaje de La Isla de las Tentaciones no solo pretende sumar seguidores de ese espacio, sino asociar a GH Dúo un componente de dramatismo y confrontación que ha sido moneda frecuente en el éxito de sus competidores.
El sector televisivo ya viene avisando de un contexto competitivo muy diferente al de años anteriores: el público está fragmentado, las plataformas de streaming han cambiado los hábitos de consumo y los realities tradicionales pierden fuerza si no saben innovar en formato y narrativa. Mediaset parece haber entendido la lección con rapidez, aunque queda por ver si este movimiento será suficiente para detener la hemorragia de espectadores.
Los seguidores del reality aguardan con curiosidad quién será el fichaje sorpresa y si ese giro de guion servirá para recuperar el pulso del programa o si, por el contrario, corroborará la sensación de que incluso los clásicos de la televisión necesitan reinventarse para sobrevivir en la nueva era audiovisual.