Las personas no somos las únicas que sufrimos las consecuencias de las bajas temperaturas: nuestras mascotas también experimentan frío y, aunque algunas especies están más preparadas que otras para soportar las inclemencias meteorológicas, existen ciertos consejos y medidas que pueden ayudarte a protegerlas y a garantizar su bienestar. Te contamos cómo proteger a tu mascota en invierno.

¿Cómo proteger a tu mascota del frío?

La especie, la cantidad de grasa, el pelaje, la edad, el nivel de actividad, el estado de salud… Todos estos factores tienen mucho que ver con la tolerancia al frío (y al calor) de nuestras mascotas, por lo que lo primero que tenemos que hacer es medir el riesgo real al que se enfrentan.

Además, no es lo mismo el grado de exposición al frío de un perro, que el de un gato o un loro. Por ejemplo, si tienes un perro de avanzada edad al que debes pasear cada día y sus circunstancias no son las mejores de cara a tolerar el frío, es probable que debas extremar las precauciones y tomar alguna medida extra.

Con todo, siempre será necesario tener en cuenta que todas las mascotas, por muy preparadas que estén para la bajada de los termómetros, notarán los efectos del frío en mayor o menor medida. Por eso, el invierno conlleva cuidados especiales, por mínimos que sean, para cualquier animal de compañía.

¿Cómo afecta el frío a los animales?

La bajada de las temperaturas abre la puerta a las enfermedades respiratorias para todos, también para las mascotas. Aunque todos podemos contraerlas durante todo el año, en invierno es más probable que aparezcan infecciones, ya sea causadas por virus o por bacterias e incluso hongos. El resultado puede ser tos y problemas respiratorios, secreción nasal u ocular, fiebre, estado de ánimo bajo o falta de apetito. 

Además, el frío agrava las enfermedades osteoarticulares y puede provocar dolor en nuestros animales de compañía, síntomas que debemos tratar con ayuda de un veterinario. Dolencias como la artritis reumatoide o artrosis se dejan notar mucho más durante estos meses.

Consejos para proteger a tus mascotas durante el invierno

Las medidas para proteger a nuestras mascotas del frío son, en realidad, muy similares a las que aplicamos para nosotros mismos: 

  • Evitar las bajas temperaturas: Aunque pueda sonar obvio, si tienes que dar un paseo a tu mascota, evita hacerlo en las horas de mayor frío y opta por salir a la calle a mediodía siempre que sea posible.
  • Utiliza accesorios siempre que sea necesario: Por ejemplo, existen abrigos, mantas e incluso calcetines o calzado preparado para el frío diseñados para perros. La zona de los genitales de los machos es especialmente sensible, así como las pequeñas mascotas o las que tengan las patas cortas.
  • Seca bien las patas de tu mascota al llegar de su paseo: Si es necesario, aplica una pomada específica para evitar heridas, infecciones y demás lesiones.
  • Mantén cierto grado de actividad física, pero sin forzar: Es importante evitar el entumecimiento de las articulaciones de nuestras mascotas, por lo que debemos intentar que mantengan cierto grado de actividad física para mejorar su estado de ánimo y proteger su salud. Sin embargo, hay que ser conscientes de que las circunstancias pueden no invitar a mantener el mismo grado de actividad que en otros momentos.
  • Limita el número de baños: La grasa del pelaje de tu mascota se ve afectada con cada baño, por lo que puede ser un buen momento para espaciarlos y protegerles con ello del frío de forma natural. Utiliza siempre champú específico para ellos.
  • Evita el sobrepeso: Mantener una alimentación adecuada ayudará a tus mascotas a estar más fuertes, preparadas y protegidas ante posibles enfermedades, también causadas por virus o bacterias. Además, un peso adecuado evitará la sobrecarga de sus articulaciones. Ten en cuenta, por último, que la diabetes puede dificultar la regulación de la temperatura corporal. 

Por último, recuerda que, en el caso de los perros, las razas de pelo largo suelen soportar mejor el mal tiempo que las de pelo corto. Cachorros y perros de mayor edad también serán más vulnerables ante el frío que los de mediana edad y, por supuesto, en caso de enfermedad preexistente, deberás extremar las precauciones.