El cuadro de la Virgen de Candelaria procedente de la ermita de San Gonzalo, en la Hacienda de Las Palmas de Anaga, ya luce como nuevo tras culminar la restauración del óleo que representa a la Morenita. La imagen estaba ubicada en el caserío del interior del Macizo abandonado hace décadas. Esta actuación cierra el proceso de recuperación de los bienes depositados allí que afrontó el Cabildo de Tenerife. Otra ermita, la de Santa Catalina, en Taganana, acogió ayer la presentación del trabajo regenerativo de la obra que firma la experta Candelaria García.
El área insular de Patrimonio Histórico culmina así una intervención de gran complejidad técnica en la que destaca especialmente la restauración de este óleo sobre lienzo, la pieza central del conjunto histórico-artístico de la antigua ermita anaguense. La recuperación se salda con una inversión de 30.000 euros aportados por la Corporación insular y el Gobierno de Canarias.
La restauradora Candelaria García incidió en la necesidad de haber recuperado las piezas que , según afirmó, «no habrían aguantado un invierno más y se hubieran perdido, por lo que ha sido una restauración sin precedentes».
La actuación fue posible gracias a una operación previa de evacuación de esta y otras piezas, bienes muebles de la antigua ermita de un lugar declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en mayo de 2014, a causa del deterioro estructural de la edificación. El rescate fue realizada en julio de 2024 por efectivos del Consorcio de Bomberos de Tenerife, que trasladaron las obras desde el enclave, aislado y sin acceso rodado, en condiciones de extrema dificultad orográfica, garantizando en todo momento la integridad de las obras de arte.
Las asociaciones de vecinos Voz del Valle y Centro Cultural de Taganana habían lanzado en noviembre de 2023 un grito de auxilio a las administraciones públicas y a la ciudadanía ante el futuro incierto de los bienes muebles religiosos que se custodiaban en la ermita de San Gonzalo.
El Cabildo de Tenerife aceptó en junio del pasado año, la donación de varias piezas artísticas y religiosas vinculadas a la Hacienda de Las Palmas de Anaga, realizada por su propietaria, Candelaria de Fátima Camejo Gallardo. Esta cesión ha permitido la restauración, conservación y puesta en valor de un conjunto patrimonial de gran relevancia para la Isla.
La presidenta insular, Rosa Dávila, subrayó ayer durante el acto de presentación en Taganana que «la restauración del óleo de la Virgen de Candelaria supone recuperar una obra de enorme valor artístico y devocional, estrechamente ligada a la historia de Anaga y al patrimonio rural de la Isla». Valoró la mencionada intervención de los bomberos e insistió en que «esta actuación no supone abandonar la Hacienda de Las Palmas de Anaga, sino proteger sus bienes más frágiles» mientras, concluyó, «se avanza en medidas que permitan garantizar la conservación futura del conjunto patrimonial».
El viceconsejero de Presidencia del Gobierno de Canarias, Alfonso Cabello, el alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez y el obispo de Tenerife, Eloy Alberto Santiago, representaron a las otras instituciones implicadas.
El óleo sobre lienzo de grandes dimensiones de la Virgen de Candelaria, datado en torno a 1680 y atribuido a un maestro anónimo, presentaba un grave estado de deterioro como consecuencia de la humedad persistente, filtraciones, repintes de baja calidad y actos vandálicos. La intervención permitió recuperar la policromía original del siglo XVII, eliminando añadidos posteriores y devolviendo a la obra su lectura estética y su coherencia histórica. Junto al lienzo, se ha intervenido el marco-retablo original que lo acompaña, concebido como una unidad indivisible, así como la escultura de San Gonzalo de Amarante, de madera policromada y también datada en 1680, así como otras piezas que formaban parte del ajuar litúrgico de la ermita. En concreto, dos esculturas de Cristo Crucificado y otra del Cristo de los Dolores.
Una vez restauradas, las obras han sido depositadas de forma temporal en la Ermita de Santa Catalina, en Taganana, también declarada BIC, al reunir las condiciones adecuadas de seguridad, conservación y uso religioso, manteniendo su vinculación con la comarca de Anaga.
Las Palmas de Anaga es un caserío deshabitado del macizo, perteneciente al municipio de Santa Cruz de Tenerife, y cercano a El Draguillo. Las primeras referencias históricas de la Hacienda se remontan al año 1610, cuando Gonzalo Fernández de Ocampo le compró las tierras donde estaba situada a la familia Armas, sus primeros propietarios, que la habían recibido del Adelantado Alonso Fernández de Lugo como Suerte de Tierra por su colaboración en la conquista de la Isla.
La vivienda constituye un magnífico ejemplo de arquitectura rural al estar construida en un único nivel de altura, mostrando una planta en U, y los techos con cubiertas de teja a dos y cuatro aguas.
El edificio principal, de 36 metros de largo, 28 metros de ancho y 3,7 metros de altura máxima, tiene paredes de piedra, cal y barro, con un grosor de 50 centímetros.
Al patio central, que hace de elemento articulador de la vivienda, se accede a través del zaguán. Este patio principal, donde todavía existen dos dragos, estaba cubierto de parrales según lo testifican los soportes que aún se pueden ver junto a los aleros del tejado. La edificación, con un total de once dependencias, estaba dividida en área doméstica o noble y área de servicios con un pavimento de tierra batida.
En los alrededores de la vivienda principal se encuentran seis grupos de casas conformadas por varios módulos simples adosados, todas con rasgos constructivos de la arquitectura tradicional canaria. La mayoría de ellas fueron utilizadas como vivienda de los trabajadores agrícolas vinculados a la Hacienda, mientras que otras estaban dedicadas a colgadizo, granero y cuarto de aperos.
En la parte trasera existe un lagar excavado en un afloramiento rocoso que aún conserva el depósito con su piedra labrada de dos toneladas de peso. Los elementos de madera han desaparecido, quedando sólo los soportes de la viga. En los terrenos de cultivo que se encuentran en dirección a la costa existe otro antiguo lagar, labrado en una gran piedra y asociado a una cueva natural que hacía de bodega auxiliar.
Anexa a la Hacienda se encuentra la ermita, construida, en 1681 por el capitán Pedro Pereira Fernández de Ocampo y Guerra. Está dedicada a San Gonzalo de Amarante, aunque su altar lo presidía el cuadro al óleo ahora restaurado de la Virgen de Candelaria, la Morenita de Las Palmas de Anaga. n
Suscríbete para seguir leyendo