El esperado encuentro en el escenario entre Luz Casal y Carla Bruni en el mítico Grand Rex de París finalmente no pudo producirse este sábado. La cantante gallega, que presentaba el disco ‘Me voy a permitir’ en la capital gala tras cinco años de ausencia, no pudo contar la italiana, que adujo un motivo de salud para no acudir a la cita. 

Cabe recordar que Carla Bruni colabora en el álbum de la española con una versión de Charles Aznavour. Casal tuvo la oportunidad de conocer en persona a la pareja de Nicolas Sarkozy. Y en una reciente entrevista con David Broncano, recordó cómo fue la grabación y anunció que muy probablemente Bruni estaría en el concierto de la capital gala. «Carla es súper linda. Hubo un momento en que estaba sentada en un sofá en el estudio de grabación y me acerqué al productor y me volví y la vi desmadejada, qué mujer tan elegante y guapa», aseveró.

Aunque estaba previsto que Carla Bruni subiese al escenario del Grand Rex para cantar con Luz Casal el tema ‘Ella’, la ex primera dama francesa tuvo que cancelar su participación por una gastroenteritis, explicó la cantante gallega a EFE minutos antes del concierto en la sala parisina, al que asistió la alcaldesa, Ana Hidalgo, quien la saludó en su camerino.

A pesar de esta ilustre ausencia, Luz Casal se deshizo este sábado en elogios hacia la italiana: «Cuando apareció Carla en el estudio, lo hizo muy bien, lo hizo superpro y estoy verdaderamente encantada. Fue el final de todo el álbum. Así que fue un regalo. Salí diciendo, joder, qué día más feliz. Sí, me dio muy buen rollo».

En este decimoséptimo álbum de estudio, la artista de 67 años presenta diez canciones, incluyendo cinco nuevas y otras tantas versiones, con clásicos latinoamericanos, todos de mujeres, así como temas de rock y fado, y colaboraciones como las ‘Wix’ Wickens, Robbie McIntosh y Chris Barron, además de Carla Bruni, la única cantada.

En Francia, salió con el título ‘¡Bravo!’, con una portada diferente y una canción nueva, ‘Tú y yo’, en sustitución de ‘Me voy a permitir’, ya que lo «sobresaliente» de ese tema es la letra y explicar, por ejemplo, al público francés que quiere ser «macarra» era complicado, explicó.

A París, donde se siente «casi como en casa», Luz Casal llega tras actuar la víspera en Poitiers y tiene previstos conciertos en Grenoble, Lyon o Aix en Provence, entre otras ciudades de Francia, donde el público la descubrió gracias a la película ‘Tacones lejanos’, de Pedro Almodóvar, y su interpretación de ‘Piensa en mí’ de Agustín Lara.

Luz Casal, comendadora de la Orden de las Artes y las Letras de Francia y Premio Nacional de las Músicas Actuales en 2013, lanzó a finales de 2025 su disco ‘Me voy a permitir’, un álbum «ecléctico y poderoso», en el que Universal Music, la define como «dama de la canción francesa y voz contemporánea del cancionero latinoamericano.

«No me disgusta ningún título que me den», aseguró, aunque el de dama de la canción francesa le da, dijo, «un poco de pudor». Lo que sí se siente es roquera. Esa es, afirmó, su «columna vertebral».

En este nuevo disco, que le llevará la semana próxima a Madrid, la marquesa de Luz y la Paz, título nobiliario concedido por el rey Felipe VI en junio pasado por ser una exponente de la cultura y las artes de España, fue concebido como homenaje a las mujeres que la inspiran en la música.

Entre las canciones que versiona, además de ‘Ella’ de Aznavour, están el fado ‘Lágrima’, de la portuguesa Amalia Rodrigues; ‘Bravo’, que popularizó la cubana Olga Guillot; ‘Todo cambia’, que cantó la argentina Mercedes Sosa, y ‘Te mereces un amor’, de la mexicana Vivir Quintana, entre la «larguísima lista» de interpretes que admira.

Preguntada si es un disco feminista, responde contundente: «Todos son feministas». «Yo soy mujer y defiendo el hecho de ser mujer y defiendo a cualquier mujer que tenga dificultades, lo que pasa es que no soy muy abanderada, quiero decir que lo hago a mi manera, a veces de manera sutil y en otros casos de manera muy, muy clara».

Todas esas canciones resonaron con fuerza este sábado en el Grand Rex, un edificio Art Decó que funciona como sala de proyecciones, plató de cine y meca del tecno.