La astronomía está acostumbrada a descubrir fenómenos sorprendentes, pero muy pocas veces una observación logra reunir tantas piezas clave al mismo tiempo. En una región concreta del cosmos, los telescopios han captado una escena que parecía reservada a las simulaciones por ordenador. No es solo una colisión galáctica más, sino un proceso complejo que ocurre de forma sincronizada y que ofrece pistas directas sobre cómo evolucionan las grandes estructuras del universo.

Un encuentro cósmico que nadie había visto así

Las nuevas observaciones han confirmado la existencia de un sistema excepcional en el que no dos, sino tres galaxias avanzan juntas hacia una fusión inevitable. No se trata de una alineación casual ni de un efecto óptico: todo indica que están ligadas por la gravedad y que su interacción es real y profunda. La distancia que las separa, medida en decenas de miles de años luz, encaja con las etapas intermedias que describen los modelos teóricos de fusiones galácticas.

Lo más llamativo es que este proceso ocurre mientras los núcleos de las tres galaxias muestran signos claros de actividad extrema. En sus centros, regiones invisibles a simple vista liberan enormes cantidades de energía, señal de que algo poderoso se está alimentando allí. Ver este tipo de actividad en una sola galaxia ya es habitual; detectarla en tres, al mismo tiempo y dentro del mismo sistema, es lo que convierte a esta observación en un caso casi único.

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Además, las imágenes revelan estructuras alargadas de estrellas y gas que se extienden entre las galaxias, conocidas como colas de marea. Estas huellas son el rastro inequívoco de interacciones gravitatorias intensas y confirman que el proceso de unión ya está en marcha desde hace millones de años.

Las pistas invisibles que confirmaron la fusión

Llegar a esta conclusión no fue inmediato. El estudio combinó datos de distintas longitudes de onda para evitar interpretaciones erróneas. Las primeras señales surgieron en el infrarrojo, donde el polvo caliente delata procesos energéticos ocultos. Esos datos, obtenidos por el telescopio WISE de la NASA, apuntaban a la presencia de núcleos activos, aunque no permitían distinguir con claridad su origen.

Las observaciones ópticas añadieron complejidad al análisis. En una de las galaxias, la intensa formación de estrellas podía imitar la firma de un núcleo activo, lo que obligó a extremar la cautela. La prueba decisiva llegó al observar el sistema en radio con el Very Large Array, uno de los instrumentos más potentes del mundo en este rango del espectro.

Diseño Sin Título (38)© Second Saturn – shutterstock

En el centro de cada galaxia apareció una fuente de radio compacta, una señal inequívoca de actividad asociada a agujeros negros supermasivos. El tipo de radiación detectada, conocida como sincrotrón, se produce cuando partículas cargadas se aceleran en campos magnéticos intensos, un fenómeno típico de chorros y flujos energéticos cercanos a estos objetos extremos. Que las tres fuentes emitan de forma simultánea es lo que hace que este sistema destaque incluso entre los más raros del universo cercano.

Lo que este sistema revela sobre la evolución del universo

La astronomía moderna sostiene que las galaxias crecen y cambian a través de fusiones sucesivas. Según el modelo jerárquico, las estructuras pequeñas se forman primero y, con el paso de miles de millones de años, se agrupan para dar lugar a sistemas cada vez más masivos. En el corazón de casi todas las grandes galaxias reside un agujero negro supermasivo, con masas que pueden superar millones de veces la del Sol.

Cuando varias galaxias interactúan, la gravedad y el movimiento del gas canalizan enormes cantidades de material hacia sus núcleos. Ese gas pierde energía, cae hacia el centro y alimenta al agujero negro, desencadenando episodios de intensa actividad. La energía liberada no solo ilumina el núcleo galáctico, sino que también influye en la formación de nuevas estrellas y en la estructura final de la galaxia.

Las simulaciones por ordenador ya habían anticipado que podían existir fusiones múltiples con varios núcleos activos al mismo tiempo. Sin embargo, observar un caso así en pleno desarrollo era extremadamente raro. Este sistema, descrito en The Astrophysical Journal Letters, ofrece una oportunidad única para estudiar cómo evolucionan de forma conjunta las galaxias y los agujeros negros que albergan, y abre la puerta a encontrar más ejemplos similares en el futuro.

 

[Fuente: OKdiario]