Las nominaciones a los Globos de Oro parecen haber dejado algo claro: Paul Thomas Anderson le tiene prácticamente ganada la guerra al Oscar. Su última película, Una batalla tras otra, protagonizada por Leonardo DiCaprio, ha sido nominada en nueve categorías y no se espera un porvenir muy destino a lo largo de la temporada de premios. Disponible en España gracias a HBO Max desde el 19 de diciembre, Una batalla tras otra no es la confirmación de Paul Thomas Anderson, que lleva confirmado desde Boogie Nights, pero sí puede ser el largometraje que le dé la estatuilla.
El director, representante junto a Quentin Tarantino de lo más granado del último gran cine americano, ha confeccionado, con Una batalla tras otra, una película de películas: sus más de dos horas y media son una gigantesca muñeca rusa en la que es difícil detectar cuál es la que contiene a las demás versiones. ¿Es una comedia que incluye cine de acción, o una película de acción trufada de comedia? ¿Es cine político patinado de una capa de ironía o un largometraje sobre la paternidad, envuelto en el oropel de una acción trepidante?
Para el presentador y actor Pedro Ruiz, Una batalla tras otra lo alertó por la violencia “rebelde” de su primera hora, en la que varios personajes son asesinados de forma repentina.
Este primer tramo es, sin duda, el más violento de Una batalla tras otra (el más tarantinesco, aunque en su violencia no haya ese estrato de diversión que emana Django Desencadenado) y, según Ruiz en sus redes sociales, el que estuvo cerca de echarlo del cine. Sin embargo, optó por quedarse gracias a los giros de guion y al trabajo de sus actores. “Te gustará más o menos, pero no es un trabajo menor”, concluyó Pedro Ruiz.
¿De qué trata ‘Una batalla tras otra’?
Los tiempos de la revolución han pasado: Bob y su hija viven en una cabaña en el bosque, como si siempre hubiese sido así. No obstante, Bob (que, en realidad, se llama Pat) ha pasado a la clandestinidad tras contemplar como su grupo de revolucionarios era desmantelado. La mayoría de sus componentes fueron asesinados por una patrulla liderada por un militar excéntrico que se ganó sus galones con el cadáver de cada compañero de Bob.
Lo que la hija del personaje de DiCaprio ignora es que su madre, otrora militante más activa del grupo, salvó la vida delatando a sus camaradas y, también, teniendo sexo con el militar al que encarna Sean Penn. Años después, este personaje es llamado a las filas de una organización ultra que opera en las sombras. Siempre ha sido su sueño contarse entre sus miembros, pero uno de los requisitos demandados no lo cumple: un expediente impoluto en lo que a relaciones interraciales se refiere.
Temeroso de que su sueño de llegar a lo más alto de lo más bajo se frustre, el militar decide iniciar una búsqueda para eliminar la única prueba viviente de su relación con la revolucionaria, que se dio a la fuga: la hija de esta, que quizá sea también hija suya.