El FC Barcelona es el campeón de la Supercopa de España 2026. Revalidó el conjunto culé el título que conquistó la temporada pasada, aunque esta vez le costó más doblegar al Real Madrid, al que se terminó imponiendo por 3-2. Fue un partido ajustado, donde la calidad de Raphinha permitió al equipo azulgrana hacerse con el trofeo, que además es el único en España que el campeón se queda en propiedad.
Como ganador del título el club azulgrana se embolsará dos millones de euros, mientras que el Real Madrid, como finalista, se quedará con algo más de 1,4 millones. Un premio económico que suaviza la derrota blanca y que convierte la final en un negocio redondo para los dos gigantes del fútbol español. Y es que apenas hay diferencias económicas entre ganar el título o quedarse en la final cuando se trata de Real Madrid y Barcelona. Por tanto, la gloria era sobre todo deportiva.
A esas cantidades hay que añadir un ingreso fijo que ambos clubes ya tenían garantizado: seis millones de euros solo por participar en el torneo. Una cifra muy superior a la que percibieron Atlético de Madrid y Athletic Club, eliminados en semifinales. El club del Metropolitano regresó de Arabia Saudí con algo más de dos millones, mientras que el equipo bilbaíno ingresó alrededor de 1,8 millones, a los que se suma una parte de los derechos televisivos.
Además, tanto Atlético de Madrid como Athletic Club recibieron cerca de un millón adicional como compensación por su participación en la antesala de la final. Todo este reparto económico sale del acuerdo firmado por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) para disputar la Supercopa en Arabia Saudí, que reporta a la entidad presidida por Rafael Louzán 51 millones de euros.
De esa cantidad, 26 millones se destinan al desarrollo del fútbol nacional y al sostenimiento de las distintas categorías federativas, desde Primera hasta Tercera Federación. El resto conforma el fondo económico que se distribuye entre los cuatro clubes participantes, consolidando un modelo que convierte la Supercopa en un torneo de lo más rentable, pero también muy polémico.
Nueva sede en 2027
Cabe recordar que el próximo año la Supercopa de España no podrá disputarse en Arabia Saudí. El torneo se jugará el próximo año en el mes de febrero y en esas fechas se disputará la Copa Asia en Arabia, por lo que el evento español tendrá que moverse a otro país de Oriente Medio. Qatar y Kuwait son los mejor posicionados y las cifras económicas serán similares.
Eso sí, el cambio de sede será únicamente para la próxima campaña. Después, y hasta 2030, Arabia Saudí seguirá acogiendo el torneo porque tiene contrato. Será a partir de ese año cuando la RFEF vuelva a buscar un nuevo acuerdo interesante en lo económico y todo hace indicar que el torneo seguirá en Oriente Medio. Así lo ha dejado caer en varias ocasiones Rafael Louzán por lo que, pese a los deseos de los aficionados, que lo quieren de vuelta en España, no es un escenario que se baraje a medio plazo.