La Agencia Espacial Europea (ESA) anticipa que el año 2026 será uno de los más significativos y cargados de actividad en su trayectoria, con un conjunto de misiones que combinarán impacto científico y peso estratégico. Así lo ha afirmado su director general, Josef Aschbacher, durante una comparecencia ante los medios celebrada este jueves, en la que definió el próximo año como «decisivo» para el futuro de la agencia.

«Junto con nuestros Estados miembros y socios, estamos fortaleciendo el papel de Europa en el espacio para la ciencia, la seguridad, la sostenibilidad y la exploración», subrayó Aschbacher, destacando la firme apuesta por ampliar la presencia europea en ámbitos clave de la actividad espacial.

Entre los principales hitos que prevé acometer la ESA en 2026, figura el lanzamiento de Smile, una ambiciosa misión que permitirá, por primera vez, observar de forma integral cómo interactúa nuestro planeta con las partículas solares y las tormentas de radiación procedentes del Sol. Esta misión representa un avance sin precedentes en la comprensión de los vínculos entre la meteorología espacial y el entorno terrestre.

Además, se espera el lanzamiento de Epsilon, así como la esperada llegada de la sonda BepiColombo a Mercurio, uno de los proyectos interplanetarios más complejos emprendidos por la agencia, en colaboración con Japón, para estudiar el planeta más cercano al Sol.

El calendario espacial de 2026 incluye también otros eventos de gran calado. Está previsto que la astronauta europea Sophie Adenot viaje a la Estación Espacial Internacional, mientras que varios satélites de Observación de la Tierra y de Navegación despegarán desde el Puerto Espacial Europeo, ubicado en la Guayana Francesa. Este refuerzo de la presencia en órbita terrestre se orienta tanto a la investigación científica como a la mejora de los sistemas de posicionamiento y monitorización medioambiental.

El próximo año será también el escenario de dos lanzamientos especialmente simbólicos: el del primer Ariane 64 –la nueva generación de cohetes europeos– y el siguiente satélite del sistema Galileo, columna vertebral de la navegación por satélite en Europa.

En paralelo, se producirá la llegada de la misión HERA al asteroide Didymos, una contribución fundamental de la ESA a la defensa planetaria, al analizar el resultado del impacto previo de la nave DART de la NASA. También se aguardan nuevas publicaciones clave de datos provenientes de Gaia y Euclid, dos proyectos destinados a desentrañar los misterios de nuestra galaxia y del universo profundo, respectivamente.

Otra de las prioridades de la agencia será el impulso de nuevas misiones centradas en el cambio climático, entre ellas FLEX, orientada a estudiar la actividad fotosintética de la vegetación terrestre, una variable esencial para comprender la salud de los ecosistemas y el ciclo global del carbono.

«Este será uno de los años con mayor densidad de misiones y de mayor importancia estratégica en la historia de la ESA», concluyó Aschbacher, reiterando que todas estas iniciativas forman parte de un esfuerzo colectivo por consolidar el liderazgo europeo en un ámbito tan competitivo como el espacial.