Antes de convertirse en una de las voces más celebradas del cine italiano actual, Alice Rohrwacher debutó en el largometraje con Corpo celeste (2011), una película pequeña en apariencia, pero profundamente ambiciosa en su mirada. Lejos de cualquier grandilocuencia, la directora propone un relato íntimo sobre el crecimiento, la fe y la pertenencia, anclado en una observación precisa de los gestos, los cuerpos y los silencios.

¿De qué se trata Corpo Celeste?

Corpo celeste (1)

Corpo celeste.

La historia sigue a Marta, una adolescente que regresa con su familia al sur de Italia después de haber vivido gran parte de su infancia en Suiza. En ese contexto extraño y ajeno, la joven comienza a asistir a clases de catequesis para recibir la confirmación. Sin embargo, ese recorrido religioso pronto se convierte en algo más complejo: una experiencia atravesada por la duda, el desconcierto y la sensación constante de no encajar.

Corpo celeste, a diferencia de otras películas sobre la fe, resalta por su enfoque estrictamente corporal y sensorial. Rohrwacher no filma la religión como un sistema de creencias abstracto, sino como una práctica encarnada: rezar, cantar, caminar en procesión, tocar, sudar, esperar. La cámara se mantiene siempre cerca de Marta, acompañando su incomodidad y su curiosidad sin juzgarla, sin subrayados, sin moralejas.

El filme se mueve con naturalidad entre lo sagrado y lo terrenal, revelando las tensiones entre una institución religiosa rígida y una espiritualidad que busca formas propias de manifestarse. En ese cruce, Corpo celeste expone también un paisaje social marcado por la precariedad, el abandono estatal y una religiosidad sostenida más por la costumbre que por la convicción.

Formalmente, la película ya deja ver las marcas que definirán el cine posterior de Rohrwacher: un realismo poético, atención minuciosa a los entornos rurales, actores no profesionales y una narrativa que avanza más por acumulación de sensaciones que por conflicto clásico. Todo está al servicio de una experiencia que interpela sin imponer respuestas.

Disponible en MUBI, Corpo celeste es una recomendación ideal para quienes buscan un cine íntimo, incómodo y profundamente humano. Una cinta que no explica la fe, sino que la pone en crisis; que no ofrece certezas, pero sí una mirada honesta sobre ese momento frágil en el que el cuerpo empieza a pensar por sí mismo.