Sóller cerró el año 2024 con una evolución al alza de las defunciones vinculadas a las enfermedades del aparato respiratorio. Según los datos del Institut Balear d’Estadística (Ibestat), un total de 19 vecinos del municipio fallecieron el pasado año por este tipo de patologías, una cifra que supone un incremento cercano al 75% respecto a 2023, cuando se contabilizaron 11 muertes por estas mismas causas.
En términos relativos, las enfermedades respiratorias ya representan el 13,1% del total de defunciones registradas en Sóller, que fueron 145, situándose como la tercera causa de mortalidad solo por detrás de las enfermedades del sistema circulatorio y los tumores. Este repunte coloca además a Sóller muy por encima de la media de Mallorca, donde las muertes por causas respiratorias apenas alcanzaron el 9,2% del total durante 2024, y también supera con creces a municipios de tamaño similar, como sa Pobla, donde estas patologías solo supusieron el 5,5% de las defunciones.
La brecha confirma que no se trata de una simple fluctuación estadística, sino de una tendencia que, al menos a escala local, adquiere un peso cada vez mayor. La evolución de la última década refuerza esta lectura. Entre 2015 y 2024, Sóller ha presentado en siete de esos diez años una proporción de muertes respiratorias superior a la media insular. El 13,1% de 2024 se aproxima a los niveles más altos previos a la pandemia, especialmente a los registrados entre 2017 y 2019, cuando estas patologías alcanzaron su máximo con un 15,5% en 2018.
Durante los años del covid y el periodo inmediatamente posterior, las cifras descendieron de forma notable, en parte porque muchas defunciones que en otras circunstancias se habrían atribuido a enfermedades respiratorias quedaron clasificadas dentro del grupo de enfermedades infecciosas vinculadas al coronavirus.
Superada esa etapa, el último ejercicio apunta a un retorno, e incluso a una intensificación, de los niveles habituales. En el contexto general de la mortalidad, el peso de estas patologías resulta aún más llamativo. Las enfermedades cardiovasculares encabezaron el ranking en 2024 con 41 muertes (28,3%), seguidas de los tumores con 33 (22,8%). A cierta distancia, pero con una subida muy marcada, aparecen las enfermedades respiratorias, que ya superan con claridad a otros grandes grupos como las patologías endocrinas o las del sistema nervioso. Aunque el total de defunciones en Sóller descendió ligeramente respecto a 2023, el avance de las muertes por problemas respiratorios rompe esa tendencia y se convierte en un elemento de preocupación ciudadana.
Calidad del aire
Este escenario coincide además con un creciente malestar de los sollerics por la calidad del aire, especialmente durante los meses de invierno. Las quejas por el humo de las quemas agrícolas, que en pleno invierno queda estancado sobre el valle y genera episodios de atmósfera irrespirable, han ido en aumento.
De hecho, el alcalde de Sóller, Miquel Nadal, ha anunciado que el Ayuntamiento trabaja ya en una ordenanza para regular estas prácticas y que podría estar lista a lo largo de 2026, con el objetivo de poner límites a una actividad tradicional pero altamente contaminante cuando se concentra en determinadas jornadas y condiciones meteorológicas que fomentan la inversión térmica.
Aunque los datos no permiten establecer una relación directa entre la contaminación del aire y el aumento de la mortalidad respiratoria, la coincidencia entre ambos fenómenos refuerza la percepción de que la salud pulmonar se ha convertido en uno de los puntos débiles del municipio, a tenor de las muchas quejas que generan las nubes de humo matinal que no se disipan en la atmósfera.
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