Chile quiere fabricar sus propios satélites para echarlos al espacio en búsqueda de información que ayude a la investigación científica del país y ya tiene la infraestructura donde podrá ensamblar, al menos, siete de estos objetos de 23 kilogramos y un octavo para observar la Tierra de aproximadamente 200 kilos, casi tan pesado como un león. Se trata del Centro Espacial Nacional (CEN), localizado en la base aérea Los Cerrillos, al sureste de Santiago, que recién fue inaugurado el 22 de diciembre de 2025. En ese lugar, de unos 5.800 metros cuadrados, se pretende generar nuevo conocimiento sobre astrofísica, obtener datos espaciales propios para investigaciones climáticas, agrícolas, oceanográficas y de los territorios chilenos. Las autoridades detrás de esta iniciativa también reconocen que refuerza la seguridad del país frente a cualquier eventual amenaza externa.

Los detalles de sus operaciones aún se están afinando, como dice Aldo Valle, ministro de Ciencias, quien apuesta a una reducción de la dependencia tecnológica con otros países. “Es un hito histórico para nuestro país, que está necesitando un sistema satelital para, por ejemplo, prevenir desastres naturales. Debemos recordar que estamos amenazados por el cambio climático y fenómenos que provocan graves daños. Por eso, es necesario producir la mayor cantidad de datos posibles para estar en condiciones de prevenir, mitigar y responder con las mayores oportunidades posibles”, comenta a EL PAÍS desde su despacho.

Aldo Valle en Santiago, Chile, el 7 de enero.SOFIA YANJARI

La nueva infraestructura, que fue inaugurada en el Gobierno de Gabriel Boric, es un proyecto nacido en la segunda Administración de Sebastián Piñera (2010-2014 y 2018-2022) y que, probablemente, estará completamente operativa en la Presidencia de José Antonio Kast, que se iniciará el 11 de marzo de 2026. “Más allá de las diferencias que pueden haber, que son legítimas en una democracia, tenemos un proyecto compartido, un proyecto común (…) Este centro significa eso”, dijo Boric el 22 de diciembre, en la ceremonia de inauguración del CEN.

Valle no se atreve a dar una fecha precisa de cuándo estará operativo este “hub público” que será administrado por la Fuerza Aérea de Chile (FACh), aunque adelanta que unas primeras señales de arranque podrían verse en el primer semestre de este año. Ahora, todo está en marcha blanca en el CEN, una estructura en forma de la letra hache que se encuentra dividida en cuatro zonas. Una de estas áreas está condicionada para el control de misiones espaciales, donde se harán monitoreos y también operaciones de satélites en órbita de forma autónoma desde Chile.

La ciencia de datos, el emprendimiento y las tecnologías espaciales

También hay tres laboratorios. Uno está destinado a la ciencia de datos o, en otras palabras, al análisis y el procesamiento de grandes volúmenes de información geoespacial. Sus mayores herramientas serán un computador de alto rendimiento y un data center.

Los que están detrás del centro espacial aseguran que esta área será primordial para la generación de soluciones, aplicativos y herramientas basadas en el uso de inteligencia artificial. “Ya hay proyectos en desarrollo, pero corresponden a una fase preliminar”, explica Valle.

Otro laboratorio estará exclusivamente enfocado en el emprendimiento, la innovación y la “promoción del talento”. Valle, que fue académico antes de asumir como ministro en julio de 2025, subraya que la intención está en fomentar el desarrollo de las capacidades chilenas en el ámbito espacial. Lo que se quiere es dar un empuje a la innovación tecnológica, la creación de startups y el fortalecimiento del capital humano. El ministro explica que esto será un enlace entre la academia, la industria y el Estado de Chile.

Tal vez uno de los submundos dentro del CEN más interesantes será un laboratorio donde se avanzará en tecnologías espaciales. Se trata de una sala limpia, de una extensión de 600 metros cuadrados, con ambiente controlado de partículas en suspensión. Es, justamente, en esta zona donde se podrán fabricar los ocho satélites, los primeros con sello chileno, a corto plazo. Su uso, ya adelantó el presidente Boric, sería principalmente para ayudar a sectores productivos como el pesquero, agrícola y minero; al cuidado del océano Pacífico en casos de derrames de petróleo o de otras sustancias químicas, detectar tempranamente incendios.

“Cada uno de los satélites que se van a construir tendrá cargas útiles empleadas para distintas finalidades. Por ejemplo, la observación óptica que vamos a tener permite caracterizar distintos tipos de cultivos en terreno. Estamos trabajando en un proyecto que presentaremos para poder tener un control de la cantidad de hectáreas plantadas en un cultivo particular. Eso permitirá conocer cuánto podemos ofertar y cuánto podría ser el precio potencia de ese cultivo”, dijo el general Christian Stuardo, director espacial de la FACh en una conversación con radio ADN. Explicó que el lanzamiento de los satélites, fabricados en el centro espacial, pudiera ocurrir en una década.

Stuardo destaca que el lugar no solo estará abierto a la comunidad científica y académica, sino que también a cualquier persona. “El CEN es una política de Estado con uso dual, diseñada para articular a la academia, al sector privado y a la ciudadanía en un ecosistema de innovación avanzado”, comenta a EL PAÍS.

Si bien este hub está en la Región Metropolitana de Santiago, también se espera construir otros polos científicos en las regiones de Antofagasta y de Magallanes.