Se está habituando el Madrid, de forma muy peligrosa, a entregar la primera mitad y luego ganar los partidos, remontando, en el tercer y en el cuarto periodos. Esta práctica, que obviamente no obedece a una estretegia, la volvió a utilizar ante el MoraBanc Andorra, al que ganó, 85-90, con muchos apuros en un partido muy gris.
Al Madrid no se le va a medir por ganar partidos ante el antepenúltimo de la Liga Endesa, pero puede que sí por perderlos e incluso por ganarlos sin generar buenas sensaciones. Ante el MoraBanc, el Madrid jugó mal, espeso, torcido, atascado, con muy poca intensidad y echó mano de lo mínimamente necesario para llevarse su decimotercer triunfo y seguir siendo líder.

Edy Tavares lucha con el balón ante Kostas Kostadinov y Shannon Evans II.EFE.
En su política de rotaciones, Sergio Scariolo decidió dar descanso esta vez a Facundo Camapazzo, además de Usman Garuba y Gabriel Deck. Especialmente importante fue la baja del base argentino porque el Madrid jugó con poco o nada de rumbo casi todo el partido. Y le faltó la intensidad que muchas veces imprime Garuba.
Los blancos salieron sin ritmo y cercadel final del primer cuarto el Andorra ya ganaba por 10, 21-11. Esa máxima del Andorra y de todo el partido, la repitieron los locales a 2:45 para el final del segundo cuarto, 35-25. Un par de buenas acciones de Hezonja y otras dos de Llull, con un triple y una canasta sobre la bocina, dejó el marcador en un apretado 42-41 al descanso.

Xavier Castañeda busca un pase ante Andrés Feliz.EFE.
Cuando el Madrid juega mal el primer tiempo, suele resolver en el tercer cuarto. No esta vez. Lo intentó, pero el MoraBanc le aguantó hasta el final. 58-61 al final de ese acto y todo abierto para el último.
El Madrid se puso en manos de Edy Tavares al que no podían parar en la pintura. El Andorra estaba liderado por un Castañeda que nada tenía que ver con el jugador de Unicaja. Varias acciones suyas mantuvieron cerca a su equipo. Un parcial de 1-7 pareció dejar el choque sellado, 72-80, pero entre la quinta de Tavares y un triple de Kuric el MoraBanc todavía soñaba, 81-82 a 1:13 para el final.
Los tiros lbres de Llull, de Maledon y de Hezonja solventaron el choque para un Madrid que parecía más pendiente del próximo Clásico de la Euroliga (viernes 16). O simplemente es que juega así de mal.