La preocupación por la salud metabólica no deja de crecer a medida que aumentan los casos de prediabetes y diabetes tipo 2. Mantener estables los niveles de glucosa en sangre y evitar los picos de insulina se ha convertido en un objetivo prioritario para frenar estas patologías silenciosas que, en muchos casos, avanzan sin síntomas claros.

La prediabetes describe una situación intermedia en la que el azúcar en sangre supera los valores normales, pero aún no alcanza los criterios diagnósticos de diabetes. Su principal riesgo reside en la resistencia a la insulina, un proceso por el cual las células responden peor a esta hormona, obligando al organismo a producir mayores cantidades para poder controlar la glucosa.

Más allá de la dieta equilibrada y el ejercicio físico, la evidencia científica apunta al papel de determinados micronutrientes en la regulación metabólica. Entre ellos destaca el cromo, un mineral esencial que, según fuentes médicas como MedlinePlus, participa en la acción de la insulina y facilita que la glucosa pueda ser utilizada de forma eficiente por las células.

Los estudios disponibles indican que un aporte adecuado de cromo se asocia con mejoras modestas pero clínicamente relevantes en el control glucémico, especialmente en personas con alteraciones metabólicas. Los especialistas recuerdan que no es una solución aislada, sino un apoyo dentro de un enfoque global basado en hábitos saludables, prevención y seguimiento médico regular.