Lunes, 12 de enero 2026, 01:00
| Actualizado 01:18h.
El 2026 ha comenzado con sensaciones agridulces para el Valencia Basket. En los primeros partidos del recién estrenado año, el equipo de Pedro Martínez se regaló dos actuaciones portentosas en ataque tanto en Bilbao como en Belgrado para seguir haciendo ilusionar a su afición. El jarro de agua fría llegó con la dos derrotas seguidas en el Roig Arena contra el Mónaco y el Unicaja, siendo los dos primeros partidos que pierden los taronja ante su afición con público en las gradas. La única alegría en el recinto de Hermanos Maristas la dio el equipo femenino, que ganó con holgura ante el Perfumerías Avenida. Como las malas noticas nunca vienen solas, la nueva casa taronja vuelve a estar amenazada de cierre por segunda vez esta temporada.
El Valencia Basket lleva casi dos meses y trabajando, desde la visita del Hapoel Tel Aviv del pasado 15 de octubre, para hacer todo lo que esté en su mano y que no repita la imagen de un Roig Arena cerrado al público. El club sabe que lo que no podrán superar, como ocurrió en la visita del Hapoel, es un informe policial y del CNI que ‘recomiende’ el cierre del recinto al no poder asegurarse la seguridad del partido. Una de las claves para ello son las protestas que se convocaron ese 15 de octubre en el exterior del Roig Arena y que han vuelto a ser convocadas para el 29 de enero con la visita del Maccabi Tel Aviv a Valencia.
Lo que ha ocurrido esta semana en España, tal y como ha podido confirmar LAS PROVINCIAS por fuentes de seguridad conocedoras del caso, apunta a determinante. El Maccabi Tel Aviv jugó el martes 6 de enero en Barcelona a puerta cerrada en el Palau. El club catalán tomó la decisión, como ocurrió antes en Valencia, La Laguna, Manresa y Badalona, presionado por el informe policial, y la recomendación de la Delegación del Gobierno, de cerrar el partido al público al existir un riesgo alto de incidentes. Los clubes son los que toman la decisión y todos, ante la presión de ser responsables de cualquier incidente con un informe policial que recomienda el cierre, no se la jugaron. Esa presión también fue clave en las reuniones de seguridad del partido que se celebró dos días después en el Movistar Arena entre el Real Madrid y el Maccabi, con lo que el conjunto blanco también tomó la decisión de cerrar las gradas de su recinto ante ese informe de «alto riesgo» apuntado tanto por el CSD como por la Policía Nacional.

El Consejo Superior de Deportes sigue siendo partidario de que los partidos en España contra equipos de Israel se disputen a puerta cerrada. Una decisión que se alinea con todas las recomendaciones de la Policía Nacional, el CNI y las Delegaciones del Gobierno competentes en todas las ciudades donde se han disputado los partidos. Los clubes no lo entienden, aunque es cierto que ninguno se ha quejado de forma pública, puesto que en el resto de países comparables a España (Francia, Italia, Alemania o Lituania) los equipos de Israel están visitando a los equipos de la Euroliga, la Eurocup y la BCL con público en las gradas. Con el cierre en este arranque del 2026 del Palau y del Movistar Arena, el Roig Arena parece abocado a ser cerrado por segunda vez esta temporada.
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