Contemplar a una manada de leonas cazando a la luz de la luna en el parque nacional de Luangwa Sur, en Zambia. Perderse por las ruinas casi milenarias de los templos hinduistas de Angkor Wat, en la espesura boscosa camboyana. O aquietar la mirada en la resplandeciente plaza de Registán y sus madrasas, en Samarcanda, antiguo enclave de caravanas de la ruta de la seda (Uzbekistán). Son algunos de los destinos que la pareja Elena Herráiz González, de 28 años, y Víctor Gata Jiménez, de 29, evoca cuando se le pregunta por los lugares más fascinantes que han visto sus ojos.

Él, ripense desde los tres años, con la infancia vivida en el colegio Las Cigüeñas y la adolescencia en el instituto Profesor Julio Pérez. Ella, natural del pueblo de Sacedón (Guadalajara), con la juventud en Madrid pero habitante de la ciudad desde 2019, cuando se mudó para compartir casa. Aunque lo de vivir en Rivas sea un decir. Se pasan la mitad del año recorriendo mundo. Hilvanando una biografía a la que otra gente aspira. Su trabajo: viajar y contarlo en las redes sociales.

Su cuenta Viajero Extranjero acumula casi un millón de seguidores en Instagram. Y otro medio millón en Tik Tok. Sus vídeos y fotografías relatando visitas a las pirámides de Egipto o ascensiones a las montañas kársticas chinas de Yangshuo, que inspiraron a la serie de dibujos Dragon Ball, les catapultan al olimpo de creadores de contenido viajero en España. Y el jueves 22 de enero relatan su nomadismo en el estand que Rivas Vaciamadrid abre en la Feria Internacional de Turismo (FITUR). Quien quiera escucharles puede pasarse a las 12.30, en el pabellón 9 del recinto madrileño de Ifema.

«No a todo el mundo le gusta viajar, sino enseñar que viaja. Si no pudieran mostrarlo en redes, igual no viajarían tanto»

“Somos una pareja que, desde el principio, hemos invertido nuestro poco dinero y tiempo libre en viajar. En pandemia decidimos subir fotos a redes sociales y, sin darnos cuenta, crecimos en audiencia. Nos empezaron a llegar oportunidades de trabajo. En 2023 optamos por tirarnos de cabeza y dejar nuestros empleos. Y nuestra afición se ha convertido en nuestro trabajo”, explican una mañana de diciembre, tras un viaje relámpago de tres días a la ciudad suiza de Basilea, sobre mercados navideños: “Nunca habíamos abordado la temática, y es algo que gusta a mucha gente”.

Aunque se sienten afortunados, se enfrentan a la paradoja de que viajar por trabajo no es lo mismo que viajar por placer. Elena, graduada en Turismo y en Administración y Dirección de Empresas, lo explica: “Viajar es una manera de descubrir otros lugares, gentes y formas de vivir. Conocer otras culturas y gastronomías. Por eso hemos viajado más fuera de España que dentro. Actualmente, al ser un trabajo, implica mucha tarea previa: documentarse muy bien para luego grabar en los lugares y momentos adecuados y poder enseñar una buena historia”.

Elena Herráiz y Víctor Gata, en las pirámides de Egipto.

Víctor, que antes de lanzarse a la aventura trabajaba de programador informático, asegura que “la pasión por viajar permanece, pero la gente idealiza el hecho de viajar todo el rato, cuando no son viajes de ocio, sino de trabajo”.

En las maletas cargan un equipo de grabación bastante profesionalizado: el dron, una cámara grande, micrófonos, baterías, cables y pequeños focos. La fase mochilera se ha superado, principalmente por la comodidad de transportar todo el material tecnológico. Reconocen que rara vez improvisan itinerario. “Va todo muy programado, con el trabajo previo en casa. Siempre fuimos un poco cuadriculados, incluso antes de dedicarnos a esto”, se sincera Elena.

«la pasión por viajar permanece, pero la gente idealiza el hecho de viajar todo el rato, cuando no son viajes de ocio, sino de trabajo»

Conscientes de que la turistificación mata lugares, se cuidan de revelar ciertos emplazamientos, especialmente en España –una poza, una cascada-, si aún mantienen su secretismo y encanto. “Los creadores de contenido debemos hacer autocrítica: estamos contribuyendo a turistificar. Por eso buscamos el equilibrio entre sitios que la gente quiere ver porque están de moda, como el viaje de este verano a Japón, un país que nos fascina, por cierto, con otros más solitarios, como Turkmenistán o Transnistria [franja de tierra prorrusa que declaró su independencia de Moldavia en 1990 pero que no ha sido reconocida como estado]”. Roma, la ciudad más hermosa para ambos, es otro ejemplo del avasallamiento turístico.

Y en esta vida, ¿viajar, para qué? “Todo el mundo tiene que probarlo una vez, y continuar si le gusta. Pero no a todo el mundo le gusta viajar, sino enseñar que viaja. Si no pudieran mostrarlo en redes, igual no viajaría tanta gente”. Y lanzan una recomendación: “Párate a pensar si te aporta algo. Si disfrutas lo que ves, si aprendes, entonces, sí: invierte tu dinero porque es enriquecedor”.

Por ahora, no han sufrido experiencias excesivamente desagradables. Mencionan una situación vivida en EEUU: “Si te pones malo allí -siempre viajamos con seguro médico-, te das cuenta de lo maravilloso que es disfrutar de una sanidad pública. Por una infección de cistitis tuvimos que comprar cinco pastillas. Cinco pastillas por 80 dólares. De locos. La diferencia cultural en materia de cobertura social entre EEUU y Europa es tremenda”.

HOGAR, DULCE HOGAR
Y entre etapa y etapa: hogar, dulce hogar. Víctor es un ripense convencido. Desde los tres años pisando sus calles. Elena, de empadronamiento más reciente, la reivindica: “Me encanta Rivas. Ya me parecía fantástica cuando venía a ver Víctor antes de compartir casa. A los dos nos gustan las ciudades grandes. Y en Rivas estamos al lado de Madrid, pero sin estar en Madrid. Aquí tenemos campo. Lugares para pasear sin coches, pudiendo respirar. Y a pesar de la tranquilidad, dispones de todos los servicios básicos que necesitas en una ciudad. Es un pueblo con mucha personalidad”.

Volver a casa es trabajar: «Es cuando editamos vídeos, negociamos con las marcas, elaboramos guiones y los mandamos para aprobación, planificamos destinos…»

Pero no siempre disfrutan de su localidad todo lo que quisieran. Volver a casa es trabajar: “Es cuando editamos vídeos, negociamos con las marcas, elaboramos guiones y los mandamos para aprobación, planificamos destinos, te documentas… Este diciembre, en casa, ha sido una locura, veníamos encadenando viajes desde septiembre. Momentos del año muy agotadores, con parada en casa de un día para lavar ropa y volver a coger un vuelo”.

Es la vida de trotamundos. Próximo destino: aún por decidir.

La pareja viajera, en la plaza Registán de Samarcanda (Uzbekistán).